Entre Veredas Marco Antonio Lizárraga “La Naturaleza nos es hostil porque no la conocemos: sus crueldades representan la venganza cont...
Entre Veredas
Marco Antonio Lizárraga
“La Naturaleza nos es hostil
porque no la conocemos: sus crueldades representan la venganza contra nuestra
indiferencia”, Santiago Ramón y Cajal
CUENTAS CLARAS
Sinaloa ha dado una lección de civilidad, coordinación institucional y
responsabilidad ciudadana durante la Semana Santa 2025.
En un contexto donde los retos de
seguridad y organización suelen ser complejos, el estado logró salir adelante
con saldo blanco en la mayoría de sus municipios, destacando lo que se puede
lograr cuando sociedad y gobierno trabajan de la mano.
El caso de El Fuerte es
emblemático. Con una afluencia cercana a las 80 mil personas entre el Pueblo
Mágico, balnearios y centros ceremoniales mayos-yoremes, no solo se garantizó
la seguridad de los visitantes, sino que también se promovió con éxito el patrimonio
cultural de la región.
Este esfuerzo de promoción local,
impulsado por la dirección de Turismo, permitió que más sinaloenses
redescubrieran la riqueza de su tierra.
La región del Évora, integrada
por Mocorito, Salvador Alvarado y Angostura, también reportó una Semana Santa
sin incidentes mayores.
Destinos como Costa Azul, Playa
Colorada y La Reforma atrajeron a miles de visitantes que disfrutaron sin
contratiempos, gracias a la vigilancia y operativos preventivos desplegados por
sus respectivos cuerpos de seguridad.
En Guasave, la gran concentración
de personas en balnearios y playas no fue motivo de preocupación.
Bellavista y Las Glorias
recibieron a más de 200 mil personas entre ambas, y aunque se presentaron
algunas atenciones médicas y accidentes viales, se evitó lo más importante: la
pérdida de vidas humanas.
Culiacán, como capital del
estado, también cumplió. El operativo desplegado permitió que más de 22 mil
personas disfrutaran de los espacios recreativos sin incidentes graves.
La rápida localización de un
menor extraviado y el auxilio mecánico brindado a varios vehículos hablan de un
trabajo atento, humano y eficaz por parte de las autoridades municipales
En el norte del estado, Ahome
vivió una Semana Santa ordenada, alegre y familiar. El alcalde Gerardo Octavio
Vargas Landeros confirmó saldo blanco y destacó el ambiente sano en playas,
ríos y centros ceremoniales.
Tan solo en la playa de El Maviri
se registraron 16 mil visitantes durante el Domingo de Resurrección, y el
sábado se duplicó el ingreso de vehículos. La excelente respuesta ciudadana y
la labor conjunta de los tres órdenes de gobierno hicieron posible una jornada
memorable para los ahomenses y visitantes.
Por su parte, el municipio de
Sinaloa también concluyó este periodo vacacional con tranquilidad y sin
incidentes.
Según informó el secretario del
Ayuntamiento, Radamés Véliz Quiñónez, lugares como el Malecón de Sinaloa de
Leyva, la presa Bacurato, y los arroyos de Ocoroni y Estación Naranjo
registraron gran afluencia, sumando más de 40 mil visitantes.
La coordinación entre cuerpos de
seguridad y auxilio fue clave para que todo transcurriera en paz, mostrando una
vez más la hospitalidad y organización del municipio serrano.
Y Mazatlán, como el gran motor
turístico del estado, no fue la excepción.
Con una ocupación hotelera del 85
por ciento, más de 500 mil visitantes estimados entre Semana Santa y Semana de
la Moto, y una derrama económica calculada entre 1,400 y 1,600 millones de
pesos, el puerto reafirmó su liderazgo como destino preferido.
La presidenta municipal Estrella
Palacios Domínguez subrayó la reactivación intensa de zonas como El Faro, el
Gran Acuario, playas, restaurantes y comercios. El malecón albergó hasta 20 mil
personas en una sola noche, y en todo momento prevaleció el orden gracias al
trabajo conjunto de autoridades y cuerpos de auxilio.
Esta Semana Santa no solo dejó
playas llenas y hoteles con buena ocupación; dejó algo más valioso: el ejemplo
de que sí se puede tener un periodo vacacional seguro y disfrutable.
ENFOQUES
Los lamentos de armadores y
pescadores que aseguran que la pesca ya no es redituable son comprensibles,
pero también deben analizarse con una visión más amplia y de futuro. En
Sinaloa, el corazón pesquero de México, el reto no es si la pesca va a terminar,
sino cómo adaptarla a una nueva era: más eficiente, más sostenible y, sobre
todo, más organizada.
Flor Emilia Guerra Mena,
secretaria de Pesca en el estado, lo resume con claridad: la pesca no se va a
acabar. Y tiene razón.
El mar sigue ahí, la
biodiversidad sigue siendo fuente de riqueza, y los productos como el camarón,
la jaiba y ahora incluso la ostra, continúan siendo demandados.
El problema no es la escasez
absoluta, sino la falta de adaptación de una industria que lleva décadas
operando con prácticas que ya no se sostienen ni en lo económico ni en lo
ambiental.
La solución no está en la
nostalgia, sino en la transformación. Modernizar las embarcaciones, utilizar
motores ecológicos, promover nuevas tecnologías y, sobre todo, entender que el
futuro de la pesca está en la sustentabilidad.
La sobreexplotación, los altos
costos del combustible y la competencia desleal solo se contrarrestan con
innovación, organización y cooperación.
Aquí entra el papel fundamental
del cooperativismo.
El surgimiento de nuevas
federaciones pesqueras en los últimos tres años demuestra que los trabajadores
del mar están entendiendo que unidos pueden acceder a apoyos, gestionar mejor
sus recursos y, por supuesto, tener mayor representación ante los gobiernos.
Esta es una ruta que debe
fortalecerse: la organización comunitaria como pilar del nuevo modelo pesquero.
Y no hay que perder de vista la
diversificación. La acuicultura y la ostricultura son alternativas viables que
están tomando fuerza.
La idea de que solo el camarón
sostiene al sector debe romperse. Sinaloa tiene un amplio litoral y muchas
posibilidades de aprovechamiento responsable. Apostar solo a una especie o a un
modelo tradicional es condenar a la actividad a la obsolescencia.
La pesca, como cualquier otra
industria, debe reinventarse o morir. Pero en este caso, no hablamos de una
muerte inminente, sino de una necesaria evolución.
La pesca no está en crisis; está
en un momento de definición. Si el sector —tanto en sus líderes como en sus
bases— abraza el cambio, la pesca sinaloense no solo sobrevivirá: será un
modelo nacional de cómo se puede producir sin destruir.
PATEAR EL PANAL
La transmisión en horarios
estelares de anuncios migratorios del gobierno de Donald Trump en la televisión
abierta mexicana es no solo preocupante, sino indignante. Que un mensaje que
criminaliza a migrantes, promueve el miedo y refuerza una visión xenófoba tenga
espacio privilegiado en medios nacionales debería encender todas las alertas.
Lo más grave no es el contenido
del mensaje, que ya de por sí es ofensivo, sino que se difunda en territorio
mexicano, un país de migrantes. ¿Quién autorizó estos espacios? ¿A cambio de
qué? ¿Y con qué cara se habla de soberanía cuando se permite este tipo de
propaganda?
Este hecho también deja al
descubierto la falta de una política de medios clara en México, donde los
espacios de comunicación masiva parecen estar más al servicio de intereses
externos que del interés público nacional. Resulta alarmante que se utilice el
prime time mexicano para disuadir, estigmatizar y atemorizar, justo cuando
miles de personas en situación vulnerable podrían estar viendo esos mensajes.
No se trata solo de un comercial
más; es una pieza de propaganda política que busca consolidar una narrativa de
exclusión. México no debe prestarse a reforzar discursos que dañan a nuestra
gente, dentro o fuera del país. Si permitimos este tipo de mensajes sin
cuestionarlos, corremos el riesgo de perder no solo el control de nuestra
imagen, sino de nuestra dignidad.
Además, el contenido del anuncio
no solo vulnera la dignidad de los migrantes, sino que perpetúa estereotipos
racistas que han sido históricamente utilizados para justificar políticas
represivas en Estados Unidos. Hablar de "inundaciones" de drogas y
"criminales violentos" es retomar el mismo discurso de odio que ha
causado tragedias, detenciones arbitrarias y deportaciones masivas. Que estos
mensajes lleguen a millones de hogares mexicanos sin filtro alguno es una
bofetada para las familias que tienen a sus seres queridos buscando mejores
oportunidades del otro lado de la frontera.
Es momento de preguntarnos qué
intereses están detrás de esta cesión de espacio mediático. ¿Es complicidad,
negligencia o simple indiferencia? Cualquiera que sea la respuesta, lo cierto
es que la televisión abierta ha dejado de ser solo un canal de entretenimiento
o información, y se ha convertido —una vez más— en un instrumento para
reproducir el poder y sus narrativas más peligrosas. México no puede permitir
que su pantalla se convierta en megáfono de políticas ajenas que atentan contra
su propia gente.
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