Reporteros acompañaron al Ejército Mexicano en un extenso y revelador recorrido por la sierra de Sinaloa, donde se desmanteló un complejo la...
Reporteros acompañaron al Ejército Mexicano en un extenso y revelador recorrido por la sierra de Sinaloa, donde se desmanteló un complejo laboratorio clandestino con capacidad para producir dos toneladas diarias de metanfetamina.
Ahome, Sinaloa.- La jornada comenzó a las 8:30 de la mañana en el 89 Batallón de Infantería, donde un reducido grupo de reporteros fue convocado para documentar de cerca uno de los aseguramientos más significativos realizados por el Ejército en la zona serrana de Sinaloa. A bordo de unidades militares, partieron en convoy rumbo al municipio de Choix, acompañados por elementos de la 9na Zona Militar.
El destino: un punto remoto entre cerros, próximo a los límites con Chihuahua, donde se localizó un sofisticado laboratorio clandestino de drogas. A lo largo del trayecto, los periodistas presenciaron el abandono que impera en numerosas comunidades del norte del estado. Casas vacías, expendios de cerveza aún con música encendida y caminos solitarios daban testimonio de una zona afectada por el éxodo y la violencia.
En localidades como El Frijol, Los Tesos y Casas Viejas, el silencio era absoluto. En contraste, pequeños momentos humanos aparecían entre tanto paisaje desolado, como el de un niño de 10 años que vendía helados en Vinaterías y que, con la llegada del convoy, agotó su mercancía en minutos, regalando una sonrisa entre el calor agobiante de la sierra.
Tras seis horas de viaje, el convoy llegó finalmente a su destino, un punto oculto entre los cerros. Ahí, el teniente coronel Pablo Francisco Barraza explicó la magnitud del hallazgo: un narcolaboratorio con tres zonas bien definidas para el descanso, preparación y procesamiento de metanfetamina.
En ese lugar operaban entre 35 y 40 personas, quienes manejaban equipo industrial compuesto por 15 reactores, 19 condensadores, 64 tanques de gas y otros instrumentos químicos. Según estimaciones militares, el sitio tenía capacidad para producir hasta dos toneladas diarias de metanfetamina líquida, generando ganancias potenciales superiores a los 67 millones de pesos diarios.
“Imaginen dos millones de dosis al día... eso es lo que representaba este laboratorio para el crimen organizado”, comentó el militar, mientras guiaba el recorrido entre restos de materiales químicos y estructuras improvisadas ocultas entre el monte.
Al concluir la inspección, y luego de un breve almuerzo improvisado, el convoy emprendió el camino de regreso, descendiendo nuevamente por las veredas polvorientas y cruzando pueblos que parecían detenidos en el tiempo. En el trayecto, vacas muertas por falta de agua y familias desplazándose en motocicletas eran parte del paisaje constante.
La caravana hizo una última parada en Yecorato, donde abastecieron combustible y compraron agua antes de retomar la carretera rumbo a Los Mochis. Ya entrada la noche, los periodistas regresaron al punto de partida, cerrando una experiencia de casi 15 horas que no solo documentó un decomiso millonario, sino que también evidenció las huellas profundas que la violencia y el abandono han dejado en la sierra sinaloense.
Fotos: Cortesía Defensa
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