Entre Veredas Marco Antonio Lizárraga "El objeto de toda discusión no debe ser el triunfo, sino el progreso", Joseph Joubert (17...
Entre Veredas
Marco Antonio Lizárraga
"El objeto de toda discusión no debe ser el triunfo, sino el progreso", Joseph Joubert (1754-1824) Ensayista y moralista francés.
PROS Y CONTRAS
El regreso de Rubén Rocha Moya al Gobierno de Sinaloa produjo dos lecturas distintas
. Y quizá ahí esté lo verdaderamente interesante de todo lo ocurrido durante las últimas horas.
Desde el centro del país llegaron preguntas, cuestionamientos, posicionamientos y deslindes. La Secretaría de Gobernación dejó claro que la decisión de regresar correspondió al propio gobernador y que las investigaciones relacionadas con los señalamientos que pesan sobre su figura siguen su curso. Desde Morena también surgieron voces que consideraron conveniente esperar o reconsiderar la determinación.
La oposición hizo lo suyo. Movimiento Ciudadano, PRI y PAN encontraron inmediatamente un nuevo flanco para cuestionar al mandatario sinaloense y colocar nuevamente sobre la mesa los señalamientos que para ellos provocaron su separación temporal del cargo.
Todo eso existe.
Todo eso forma parte del contexto.
Y sería incorrecto ignorarlo.
Pero también sería incompleto analizar el regreso de Rocha únicamente desde la Ciudad de México.
Porque mientras nacionalmente se discutían las implicaciones políticas de su retorno, en Sinaloa comenzó a observarse una reacción diferente.
Organizaciones agrícolas, dirigentes empresariales, alcaldes, actores políticos y hasta colectivos relacionados con uno de los problemas más dolorosos del estado expresaron posiciones favorables a la reincorporación del gobernador.
No necesariamente significa una absolución política.
Mucho menos jurídica.
Significa otra cosa: para determinados sectores existe una necesidad de interlocución con quien nuevamente ocupa plenamente la titularidad del Poder Ejecutivo.
Y eso merece observarse.
Agustín Espinoza Lagunes, desde la Coordinación Organizadora Unidad Campesina, consideró favorable el regreso porque identifica en Rocha a un gobernador que ha acompañado las demandas de los productores y realizado gestiones ante la Federación.
Baltazar Valdez Armentía, presidente de Campesinos Unidos de Sinaloa, planteó algo parecido: destacó la comunicación y el conocimiento que Rocha tiene de la problemática agrícola.
No es un asunto menor.
El campo sinaloense atraviesa desde hace años problemas de comercialización, rentabilidad, precios, financiamiento y certidumbre. Los productores necesitan respuestas independientemente de quién ocupe Palacio de Gobierno.
Desde el sector empresarial también apareció una lectura pragmática.
María Guadalupe Zavala, presidenta de Canaco-Servytur Culiacán, colocó sobre la mesa dos de los grandes pendientes: economía y seguridad.
Ahí probablemente está una de las pruebas más importantes para esta nueva etapa de Rocha.
Porque más allá de las discusiones nacionales, el empresario que abre todos los días su negocio necesita seguridad; quien perdió ventas necesita recuperación económica; quien analiza invertir necesita certidumbre.
Y esas respuestas corresponden al Gobierno.
También aparecieron respaldos desde los municipios.
Claudia Valdez, Gildardo Leyva, Richard Millán, Cecilia Ramírez y Antonio Menéndez, entre otros alcaldes, manifestaron disposición para continuar trabajando coordinadamente con el Ejecutivo estatal.
Puede interpretarse como institucionalidad. Puede entenderse como disciplina política. Incluso habrá quienes lo vean simplemente como pragmatismo.
Probablemente exista un poco de todo.
Porque ningún presidente municipal puede darse el lujo de romper innecesariamente la relación con el Gobierno del Estado.
Pero existe otro dato políticamente interesante.
Omar López Campos, Estrella Palacios y Rodolfo Valenzuela, quienes participan en el proceso rumbo a la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, también expresaron respaldo al regreso de Rocha.
Esto ocurre mientras desde el escenario nacional algunas voces del propio movimiento han sido mucho más cautelosas e incluso críticas.
Ahí aparece una primera paradoja.
Rocha encontró cuestionamientos dentro de su movimiento a nivel nacional, pero también encontró respaldos dentro de su movimiento en Sinaloa.
Ninguna de las dos realidades debe ocultarse.
Quizá todavía sea demasiado temprano para saber cuál terminará pesando más.
Hay además una expresión que merece atención por venir de un terreno completamente diferente.
Integrantes del colectivo Por las Voces sin Justicia A.C. se pronunciaron por tener un gobernador dispuesto a recibirlas, escuchar sus casos y atender las búsquedas de personas desaparecidas.
En un estado donde la desaparición de personas constituye una de las heridas sociales más profundas, ese mensaje tiene un significado distinto al respaldo partidista.
No representa un cheque en blanco.
Representa una exigencia.
Que haya interlocución.
Que haya búsqueda.
Que haya resultados.
LAS DOS CARAS DEL REGRESO
Entonces, ¿cómo debe interpretarse el regreso de Rubén Rocha?
Probablemente evitando los extremos.
Ni los respaldos sinaloenses borran los cuestionamientos nacionales ni los cuestionamientos nacionales eliminan automáticamente la legitimidad constitucional de su regreso.
Rocha volvió a ejercer la gubernatura.
Eso es un hecho.
Las investigaciones continúan.
También es un hecho.
Existen voces nacionales que cuestionan la conveniencia política de su regreso.
Existen igualmente sectores sinaloenses que consideran positiva su reincorporación.
Las dos cosas pueden coexistir.
La diferencia es que ahora comienza otra etapa.
Rocha ya no puede gobernar como si nada hubiera sucedido.
Regresa después de una licencia prolongada, bajo una atención nacional que probablemente continuará y frente a una sociedad sinaloense que acumula problemas demasiado grandes como para quedarse únicamente discutiendo su situación personal.
Seguridad.
Campo.
Economía.
Empleo.
Inversión.
Desapariciones.
Servicios públicos.
Ahí estará la verdadera evaluación.
EL RETO ES GOBERNAR
Por eso quizá el principal significado del regreso no esté en los mensajes de bienvenida ni en los pronunciamientos de rechazo.
Estará en lo que suceda después.
Los sectores que hoy celebran su retorno seguramente también serán los primeros en exigir respuestas.
Los agricultores necesitarán soluciones para sus cosechas.
Los empresarios pedirán condiciones para trabajar e invertir.
Los alcaldes requerirán coordinación y recursos.
Las familias reclamarán seguridad.
Y los colectivos continuarán buscando a sus desaparecidos.
Ahí se termina el discurso.
Y comienza el gobierno.
Rocha recuperó formalmente el mando del Ejecutivo sinaloense, pero recuperar completamente la normalidad política será bastante más complicado.
Tendrá que demostrar que su regreso aporta gobernabilidad y no mayor incertidumbre.
Mientras tanto, desde el centro del país continuará la discusión sobre investigaciones, responsabilidades y consecuencias políticas.
Son dos carriles diferentes que inevitablemente terminarán cruzándose.
Porque Sinaloa necesita gobierno.
Pero México también necesita respuestas.
Y Rubén Rocha Moya tendrá que enfrentar ambas cosas al mismo tiempo.
El regreso ya ocurrió.
Ahora viene lo verdaderamente importante: saber si Rocha logra convertir el respaldo que recibió de distintos sectores sinaloenses en resultados y si puede hacerlo mientras sobre su gobierno permanece abierta una discusión nacional que, por ahora, está muy lejos de terminar.
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