El gobernador volvió a Palacio después de 112 días de licencia, pero su reincorporación abrió un escenario distinto al que dejó: Segob y Mor...
El gobernador volvió a Palacio después de 112 días de licencia, pero su reincorporación abrió un escenario distinto al que dejó: Segob y Morena marcaron distancia de la decisión y ahora el mandatario deberá recuperar gobernabilidad en medio de investigaciones que continúan abiertas.
Culiacán, Sinaloa.- Rubén Rocha Moya volvió este viernes al despacho del gobernador. Recuperó formalmente las riendas del Ejecutivo después de 112 días de licencia, pero el escenario político que encontró es muy distinto al que dejó cuando se separó del cargo.
El principal reto ya no parece estar solamente dentro de Palacio de Gobierno.
Está en reconstruir el respaldo político alrededor de su administración.
La señal apareció desde las primeras horas de su reincorporación: mientras Rocha sostuvo que regresaba “con la frente limpia y en alto”, desde la Secretaría de Gobernación se precisó que volver al cargo fue una decisión personal del mandatario. Morena Nacional también tomó distancia y aseguró que no participó en la determinación.
Es decir, Rocha regresó ejerciendo plenamente sus facultades constitucionales, pero sin que su retorno fuera presentado como una decisión acompañada políticamente desde el centro.
Un gobernador de regreso y una investigación que no desaparece
Los 112 días de licencia comenzaron cuando Rocha decidió separarse temporalmente de la gubernatura ante los señalamientos surgidos desde Estados Unidos y las investigaciones abiertas en México.
Su regreso no significa, por sí mismo, que todo ese capítulo haya concluido.
La Fiscalía General de la República mantiene investigaciones relacionadas con el caso y será esa institución la encargada de determinar jurídicamente su desarrollo.
Rocha sostiene que durante su separación compareció ante las autoridades y que no existen elementos que acrediten su participación en algún delito.
Con esa postura regresó a gobernar.
Pero políticamente comienza otra etapa.
Primer movimiento: recuperar el control del gabinete
La actividad dentro de Palacio mostró rápidamente cuál sería una de sus primeras prioridades.
Rocha reunió a integrantes de su gabinete y formalizó el regreso de Yeraldine Bonilla Valverde a la Secretaría General de Gobierno, después de que durante más de tres meses ella encabezara el Ejecutivo como gobernadora interina.
El movimiento recompone la estructura existente antes de la licencia: Rocha nuevamente como gobernador y Bonilla como responsable de la política interna.
También hubo reuniones con representantes de otros poderes y actores de Morena, movimientos que pueden interpretarse como parte de la reconstrucción de relaciones institucionales después de una ausencia de casi cuatro meses.
La aparición de Enrique Inzunza
En medio de esa jornada hubo otra imagen con lectura política.
El senador Enrique Inzunza Cázares llegó a Palacio de Gobierno y entró sin ofrecer declaraciones.
No se informó oficialmente el motivo de su presencia ni los términos de una eventual conversación con Rocha.
Su aparición, sin embargo, ocurrió precisamente cuando comenzaba el reacomodo político derivado del retorno del gobernador, por lo que su presencia difícilmente pasó inadvertida.
Y una reunión con alcaldes que no ocurrió
La jornada dejó además un episodio inesperado.
Presidentes municipales habían sido convocados a Palacio de Gobierno para reunirse con Rocha.
Hasta Culiacán llegaron, entre otros, la alcaldesa provisional de Mazatlán, Minerva Osuna Zavala; Richard Millán, de Elota; José Paz López Elenes, de Badiraguato, y Víctor Manuel Díaz Simental, de Escuinapa.
Entraron a Palacio.
Pero la reunión fue cancelada.
Algunos de los alcaldes señalaron que se enteraron de la suspensión cuando ya se encontraban en el recinto.
El episodio terminó convirtiéndose en otra imagen de una jornada que debía representar el regreso pleno a la normalidad política, pero que terminó mostrando que todavía existen piezas por acomodar.
Volver al despacho era apenas el primer paso
Rocha tiene nuevamente las facultades constitucionales del gobernador y ha dicho que pretende concluir el periodo para el que fue electo.
Sin embargo, volver a Palacio no necesariamente significa recuperar automáticamente las condiciones políticas existentes antes de su licencia.
Durante 112 días hubo una gobernadora interina, se movieron actores políticos, avanzó el proceso rumbo a 2027 y permanecieron abiertas investigaciones que mantienen a Sinaloa dentro de una discusión que trasciende sus fronteras.
Ahora Rocha deberá gobernar mientras enfrenta simultáneamente esos frentes.
La primera batalla terminó este viernes: regresó al cargo.
La segunda comienza ahora: demostrar que también puede reconstruir el control político y los respaldos necesarios para llegar hasta el final de su mandato.
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