Robos, bloqueos e incendios de unidades obligan a empresas a cambiar rutas, reforzar seguridad y reducir entregas; empresarios advierten que...
Robos, bloqueos e incendios de unidades obligan a empresas a cambiar rutas, reforzar seguridad y reducir entregas; empresarios advierten que el costo termina trasladándose al consumidor
Ciudad de México.- La inseguridad en las carreteras de Michoacán, Guanajuato y Jalisco comienza a tener un impacto que va más allá de los transportistas, pues los constantes robos, bloqueos y ataques contra vehículos de carga están incrementando entre 10 y 30 por ciento los costos de operación de distintas empresas.
Compañías dedicadas principalmente a los sectores alimenticio, refresquero, de bebidas embotelladas, confitería, automotriz y agroalimentario han tenido que reforzar sus medidas de seguridad, modificar rutas, disminuir el número de entregas y, en algunos casos, dejar de operar hacia determinados destinos considerados de alto riesgo.
Entre los puntos considerados más complicados se encuentra Tierra Caliente, en Michoacán, así como el corredor industrial del Bajío, donde se ubican municipios como León, Irapuato, Salamanca, Celaya y Apaseo el Grande.
Esta última región ha sido identificada durante años como el llamado “Triángulo de las Bermudas”, una zona estratégica por su actividad industrial, carretera y logística, pero también golpeada por la presencia de grupos delictivos.
Empresas cambian rutas para poder entregar mercancía
Para mantener el abasto sin exponer directamente sus unidades, algunas empresas han comenzado a trasladar sus mercancías por autopistas hasta centros de distribución y posteriormente contratar servicios locales para completar las entregas mediante vehículos de menor tamaño.
La estrategia reduce algunos riesgos, pero también representa mayores gastos en combustible, casetas, personal, seguridad y logística.
Fernando Acosta, presidente de la Cámara de la Industria Alimenticia de Jalisco, explicó que este tipo de medidas termina repercutiendo en los costos de operación y eventualmente en el precio que pagan los consumidores.
Por su parte, Antonio Lancaster Jones González, presidente del Consejo de Cámaras Industriales de Jalisco, señaló que las complicaciones en las carreteras se han mantenido durante varios años y consideró necesario atender el problema de fondo.
El sector automotriz también enfrenta afectaciones importantes, particularmente en Guanajuato, debido a la concentración de plantas, proveedores y centros logísticos instalados en Salamanca y otros municipios del corredor industrial.
Más de 2 mil robos al transporte de carga
La situación ocurre pese a que las estadísticas muestran una reducción en el número total de robos registrados durante los primeros meses de 2026.
De acuerdo con cifras de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar), entre enero y mayo se registraron 2 mil 255 robos al transporte de carga en México, frente a 2 mil 707 contabilizados durante el mismo periodo de 2025, lo que representa una disminución cercana al 17 por ciento.
Sin embargo, el nivel de violencia continúa siendo uno de los principales problemas: de los 2 mil 255 casos registrados este año, mil 289 fueron cometidos con violencia y 966 sin violencia.
Además, alrededor del 93 por ciento de estos delitos se concentra en diez entidades del país, entre ellas Estado de México, Puebla, San Luis Potosí, Guanajuato, Michoacán, Jalisco, Querétaro, Tlaxcala, Veracruz e Hidalgo.
Entre las mercancías que con mayor frecuencia son robadas aparecen combustibles, medicamentos, productos químicos y de limpieza, calzado, alimentos y abarrotes.
Inseguridad termina golpeando el bolsillo del consumidor
Ante las condiciones de riesgo, Canacar ha recomendado a los operadores privilegiar su integridad física, buscar lugares seguros o regresar a sus patios cuando se presenten bloqueos, enfrentamientos u otras situaciones que puedan ponerlos en peligro.
Empresarios y especialistas consideran necesario establecer corredores carreteros seguros, fortalecer la presencia de autoridades, compartir información de inteligencia en tiempo real y mejorar la coordinación entre gobiernos estatales y Federación.
También plantean ampliar el uso de sistemas de rastreo, monitoreo y comunicación para reaccionar rápidamente ante robos o bloqueos.
El problema ya no se limita a las pérdidas de las compañías transportistas. Cada desvío de ruta, caseta adicional, dispositivo de seguridad o servicio contratado para completar una entrega aumenta el costo de llevar los productos hasta su destino.
Y al final de esa cadena, advierten los empresarios, parte de la factura de la inseguridad termina llegando al consumidor a través de precios más elevados.
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