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Una revisión encabezada por la Guardia Nacional permitió asegurar fusiles, pistolas, municiones, drogas, alcohol y equipos de comunicación; el hallazgo vuelve a poner en evidencia las fallas de seguridad y control dentro de los centros penitenciarios de Sinaloa.
Culiacán, Sinaloa.– Un arsenal compuesto por ocho armas largas, ocho armas cortas y una granada fue localizado dentro del Centro Penitenciario de Aguaruto, en Culiacán, durante un operativo de revisión realizado la noche del martes 20 de octubre por elementos de la Guardia Nacional, el Ejército Mexicano y la Policía Estatal Preventiva.
El aseguramiento también incluyó cargadores, cartuchos, armas blancas conocidas como puntas, equipos de radiocomunicación, teléfonos celulares, drogas, bebidas alcohólicas y artículos tácticos que se encontraban en uno de los módulos del centro penitenciario.
La intervención fue encabezada por la Compañía de Revisión a Penales de la Guardia Nacional, con apoyo de fuerzas militares y estatales, como parte de las acciones de inspección desarrolladas al interior de los centros de reclusión de Sinaloa.
De acuerdo con la información difundida por la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, el operativo se realizó sin incidentes y bajo protocolos de respeto a los derechos humanos de las personas privadas de la libertad.
Sin embargo, la cantidad y características del armamento encontrado generan nuevos cuestionamientos sobre los mecanismos de vigilancia, supervisión y control de acceso al penal de Aguaruto.
Además de las 16 armas de fuego y el artefacto explosivo, las autoridades aseguraron bolsas con mariguana, diversas dosis de droga, botellas de whisky, latas de cerveza, cajetillas de cigarros, un módem y equipo táctico.
Aunque se confirmó que los objetos fueron encontrados durante la inspección de un módulo, las autoridades no precisaron el área específica donde estaban ocultos ni informaron a qué personas podrían pertenecer.
Tampoco se dieron a conocer detenciones relacionadas con el hallazgo ni posibles responsabilidades de personal encargado de la vigilancia penitenciaria.
El armamento, la granada y los demás objetos ilícitos fueron puestos a disposición del Ministerio Público Federal de la Fiscalía General de la República, instancia que deberá integrar la carpeta de investigación correspondiente.
Entre los aspectos que deberán esclarecerse se encuentra la forma en que ingresaron las armas al centro penitenciario, el tiempo que permanecieron en su interior y las posibles redes de colaboración que habrían permitido su almacenamiento.
El operativo se desarrolla en un contexto especialmente delicado para el sistema penitenciario sinaloense, luego de los enfrentamientos registrados los días 8 y 9 de octubre en el penal de El Castillo, en Mazatlán, donde se reportó la muerte de 12 personas.
Estos acontecimientos han incrementado la atención sobre las condiciones de seguridad en los establecimientos penitenciarios del estado y la capacidad de las autoridades para impedir la circulación de armas entre la población interna.
El hallazgo en Aguaruto representa un nuevo episodio que obliga a revisar no solamente los procedimientos de inspección, sino también los controles cotidianos que deberían impedir el ingreso de armamento, drogas y otros objetos prohibidos.
La presencia de una granada y 16 armas de fuego dentro de un centro de reclusión constituye un riesgo tanto para las personas privadas de la libertad como para custodios y demás trabajadores penitenciarios.
Aunque las autoridades destacaron que la revisión concluyó sin incidentes, el resultado deja una interrogante que deberá ser atendida por las instancias responsables: cómo fue posible que semejante cantidad de armamento permaneciera dentro de una instalación bajo vigilancia del Estado.
El aseguramiento evitó que esas armas continuaran dentro del penal, pero la investigación deberá determinar quiénes las introdujeron y cómo lograron superar los controles de seguridad.
Porque el problema no termina cuando se retiran las armas de una prisión, sino cuando se identifica y se corrige el mecanismo que permitió que ingresaran.
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