El aspirante a la Coordinación Municipal de la Cuarta Transformación advirtió que existen al menos 150 cruceros conflictivos y propuso moder...
El aspirante a la Coordinación Municipal de la Cuarta Transformación advirtió que existen al menos 150 cruceros conflictivos y propuso modernizar los semáforos, reorganizar las rutas de transporte público y priorizar la movilidad de peatones y usuarios.
Mazatlán, Sinaloa.– El crecimiento del parque vehicular, los congestionamientos y las deficiencias del transporte público obligan a replantear el modelo de movilidad urbana de Mazatlán, consideró Juan Carlos Patrón Rosales, aspirante a la Coordinación Municipal del Comité de Defensa de la Cuarta Transformación y la Soberanía Nacional, quien planteó una reingeniería vial integral para reducir los tiempos de traslado y mejorar la seguridad de los ciudadanos.
Durante un encuentro de análisis sobre los principales desafíos de la ciudad, Patrón Rosales sostuvo que los problemas de movilidad han dejado de ser situaciones aisladas para convertirse en una dificultad cotidiana que afecta a trabajadores, estudiantes, familias y usuarios del transporte público.
Expuso que, de acuerdo con el diagnóstico territorial presentado, Mazatlán cuenta con al menos 150 intersecciones consideradas conflictivas, donde los embotellamientos, las dificultades de circulación y los riesgos de accidentes requieren soluciones técnicas.
Entre los puntos identificados mencionó el cruce del bulevar Luis Donaldo Colosio con la avenida Múnich, Reforma con Universidad, Ejército Mexicano con Insurgentes, carretera Internacional con Rafael Buelna y las conexiones de esta última avenida con las vialidades del Mar y de la Marina.
El aspirante señaló que en horas de mayor circulación los trayectos para cruzar la ciudad pueden superar una hora y media, situación que, a su juicio, evidencia la necesidad de modificar la planeación vial y dejar de recurrir a soluciones temporales.
También afirmó que, desde 1990, el parque vehicular de Mazatlán ha registrado un crecimiento superior al 400 por ciento, mientras que el 64 por ciento de los viajes de la población se realiza mediante transporte público, cifras que presentó como parte de su análisis sobre la movilidad urbana.
A partir de ese diagnóstico, propuso intervenir las intersecciones conflictivas mediante criterios técnicos que permitan mejorar los flujos vehiculares, reducir los puntos de riesgo y garantizar condiciones más seguras para los peatones.
Otro de sus planteamientos consiste en implementar un sistema inteligente de control semafórico automatizado, capaz de sincronizar los tiempos de los semáforos de acuerdo con las necesidades de circulación y disminuir los congestionamientos en las principales avenidas.
Patrón Rosales también consideró necesaria una reorganización de la señalización urbana para facilitar la identificación de calles y avenidas, mejorar la orientación de conductores y visitantes y establecer trayectos más directos.
Sin embargo, sostuvo que las modificaciones a la infraestructura vial serían insuficientes si no se acompañan de una transformación del transporte público.
En ese sentido, planteó trabajar con los concesionarios para desarrollar un sistema de transporte masivo más ordenado, rápido y eficiente, con rutas mejor estructuradas, mayor seguridad para los pasajeros y menores tiempos de traslado.
El aspirante argumentó que la movilidad debe abordarse como un derecho humano, conforme al artículo cuarto de la Constitución y a la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial, por lo que las decisiones de planeación urbana deben privilegiar a las personas por encima de los vehículos particulares.
Consideró que Mazatlán requiere una visión de desarrollo que responda al crecimiento de la ciudad y que permita recuperar tiempo para las familias, mejorar las condiciones de traslado y reducir los riesgos asociados con la circulación vehicular.
Las propuestas forman parte de los planteamientos que Patrón Rosales ha comenzado a presentar durante sus encuentros ciudadanos en el contexto del proceso interno de organización de la Cuarta Transformación rumbo a 2027.
Aunque expuso distintas alternativas para atender el problema, no se precisaron montos de inversión, plazos de ejecución ni estudios técnicos públicos que permitan evaluar la viabilidad de los proyectos.
El planteamiento abre una discusión sobre uno de los desafíos urbanos de Mazatlán: cómo adaptar su infraestructura y su sistema de transporte al crecimiento de la ciudad sin que los congestionamientos, los accidentes y los largos desplazamientos continúen afectando la calidad de vida de sus habitantes.
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