La segunda separación del gobernador de Sinaloa desactivó, por ahora, la tensión abierta dentro de la 4T; Ricardo Monreal aseguró que su pe...
La segunda separación del gobernador de Sinaloa desactivó, por ahora, la tensión abierta dentro de la 4T; Ricardo Monreal aseguró que su permanencia estaba afectando al movimiento, mientras la oposición sostiene que la licencia no resuelve el fondo del caso.
Ciudad de México.- La nueva solicitud de licencia de Rubén Rocha Moya no solamente volvió a separarlo del Gobierno de Sinaloa. También permitió a Morena cerrar una crisis interna que durante prácticamente 24 horas exhibió diferencias entre el mandatario sinaloense, la dirigencia del movimiento y la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
El coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal Ávila, reconoció que la decisión de Rocha fue positiva porque su regreso a la gubernatura comenzaba a generar costos políticos para la Cuarta Transformación.
“La situación va a mejorar, ya el hecho de haber pedido licencia ayuda bastante”, expresó Monreal en declaraciones a La Jornada.
Pero el legislador fue más allá al revelar qué escenario contemplaba Morena si Rocha decidía mantenerse en Palacio de Gobierno.
De acuerdo con Monreal, el Congreso estaba dispuesto a intervenir y respaldar políticamente a Sheinbaum.
“El Congreso actuaría, y tiene varias acciones. Íbamos a respaldar a la presidenta Claudia Sheinbaum. Actuaríamos como un equipo”, señaló.
La declaración dimensiona la tensión generada después de que Rocha Moya retomara el viernes 21 de agosto la gubernatura tras permanecer 112 días con licencia, decisión que, según lo expresado públicamente por diferentes actores de Morena, no había sido previamente consensuada.
De regreso al gobierno a una nueva licencia en 24 horas
Rocha Moya regresó el viernes asegurando que lo hacía con “la frente limpia y en alto” y sosteniendo su inocencia frente a los señalamientos que motivaron originalmente su separación.
Sin embargo, durante las horas siguientes comenzaron a acumularse posicionamientos desde el propio movimiento.
La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró este sábado que se enteró de la reincorporación mediante la publicación realizada por Rocha en redes sociales y confirmó que no había conversado previamente con él.
Paralelamente, la mandataria difundió un mensaje en el que sostuvo que ningún interés personal puede colocarse por encima de los intereses del pueblo y de la Nación.
Horas después, Rocha Moya anunció su segunda solicitud de licencia, ahora temporal, por tiempo indefinido y por más de 30 días, bajo el argumento de que “Sinaloa, la nación y el movimiento de transformación están por encima de todo”.
Morena reconoce que estaba en juego la unidad
La decisión fue recibida favorablemente por diferentes legisladores morenistas.
El senador Emmanuel Reyes Carmona consideró que Rocha tomó una decisión “correcta y responsable” y sostuvo que las investigaciones deben continuar con libertad, transparencia y respeto al debido proceso.
La senadora sinaloense Imelda Castro y Guadalupe Chavira también destacaron el cierre de filas registrado alrededor de Sheinbaum durante las horas de tensión.
El episodio deja además una lectura política rumbo a los próximos meses: frente a una controversia que amenazaba con profundizarse dentro de Morena, la prioridad terminó siendo preservar la unidad alrededor de la Presidencia de la República.
La oposición considera insuficiente la licencia
La segunda licencia, sin embargo, no cerró el frente opositor.
La senadora sinaloense Paloma Sánchez, del PRI, pidió retirar el fuero a Rocha Moya y sostuvo que su separación temporal no resulta suficiente.
Desde Movimiento Ciudadano, Jorge Álvarez Máynez consideró que el caso debe llegar hasta el esclarecimiento de las responsabilidades y sostuvo que Sinaloa requiere “verdad y justicia”.
Mientras tanto, la presidenta de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, del PAN, había planteado incluso la posibilidad de impulsar la desaparición de poderes en Sinaloa antes de conocerse la nueva solicitud de licencia.
El escenario cambió en cuestión de horas.
Rocha regresó al Gobierno de Sinaloa el viernes. Morena marcó distancia. Sheinbaum fijó posición. Legisladores y gobernadores cerraron filas con la Presidenta. Y este sábado, el gobernador volvió a pedir licencia.
La declaración de Monreal agrega ahora una pieza relevante: si Rocha no rectificaba, la discusión podía trasladarse del terreno político al Congreso.
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