El exchofer de Héctor Melesio Cuén habría reconocido en un video que la versión inicial sobre el asesinato del exrector de la UAS fue falsa ...
El exchofer de Héctor Melesio Cuén habría reconocido en un video que la versión inicial sobre el asesinato del exrector de la UAS fue falsa y afirmó que recibió instrucciones de integrantes de Los Chapitos sobre qué declarar; el material forma parte de información obtenida por la FGR, según El Financiero
Culiacán, Sinaloa.— El caso del asesinato de Héctor Melesio Cuén Ojeda dio un nuevo giro luego de conocerse que Fausto “N”, quien fuera chofer del exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, habría reconocido que Cuén no murió durante un supuesto intento de robo en una gasolinera, como inicialmente se informó, sino en el mismo sitio relacionado con el secuestro y posterior traslado a Estados Unidos de Ismael “El Mayo” Zambada.
De acuerdo con información publicada por El Financiero, basada en datos de la Fiscalía General de la República (FGR), Fausto “N” habría realizado estas afirmaciones en un video difundido mediante un canal de YouTube.
El material, identificado con el título “No que no plebe”, contendría una narración del propio Corrales sobre lo sucedido aquel 25 de julio de 2024, una versión que contradice directamente la historia presentada originalmente sobre la muerte del político sinaloense.
La revelación adquiere particular importancia porque Fausto “N” fue una pieza central de aquella primera versión: era señalado como la persona que conducía la camioneta en la que Cuén supuestamente fue atacado en una gasolinera.
Habría recibido instrucciones de Los Chapitos
Uno de los aspectos más delicados de la información es que Corrales habría asegurado que personas vinculadas con Los Chapitos le indicaron qué debía decir sobre la muerte de Cuén Ojeda.
De confirmarse dentro del procedimiento judicial, esta declaración reforzaría la hipótesis de que existió una operación para construir una versión diferente de las circunstancias reales del homicidio.
La versión presentada inicialmente sostenía que Cuén había sido atacado durante un intento de robo de vehículo ocurrido en una gasolinera.
Sin embargo, esa explicación comenzó a derrumbarse prácticamente desde sus primeros días.
La propia FGR cuestionó posteriormente diversos elementos de la investigación realizada originalmente por la Fiscalía General del Estado de Sinaloa y señaló inconsistencias relacionadas con la necropsia, el procesamiento de la camioneta, la mecánica de los hechos y el video utilizado para respaldar la versión del supuesto asalto.
Cuén habría sido atacado en el sitio donde estuvo “El Mayo”
La nueva información vincula directamente el homicidio de Cuén con uno de los acontecimientos criminales y políticos más relevantes ocurridos en Sinaloa durante los últimos años: la captura de Ismael “El Mayo” Zambada en Estados Unidos.
Según lo atribuido a Fausto “N”, Cuén habría sido atacado por hombres relacionados con Los Chapitos en el mismo lugar donde Zambada fue privado de la libertad antes de ser trasladado a territorio estadounidense.
Corrales habría relatado además que el exrector recibió un disparo en un pie y posteriormente murió desangrado.
Esta narración coincide en términos generales con elementos que anteriormente había hecho públicos el propio Zambada.
En una carta difundida después de su detención en Estados Unidos, “El Mayo” afirmó que había acudido a una reunión en la que estarían, entre otras personas, Héctor Melesio Cuén y Joaquín Guzmán López.
Zambada sostuvo entonces que Cuén había sido asesinado en el lugar donde él fue emboscado.
La gasolinera, nuevamente en el centro del caso
La relevancia de las nuevas declaraciones radica también en que provendrían de una persona directamente relacionada con la primera narrativa del homicidio.
Fausto “N” fue identificado desde 2024 como el acompañante de Cuén y uno de los principales elementos para sostener la hipótesis de que el exrector había resultado herido durante un intento de robo.
Esa versión fue acompañada en su momento por imágenes de una cámara de seguridad de una gasolinera.
La investigación federal posteriormente puso bajo cuestionamiento esa historia.
Ahora, el señalamiento atribuido al propio Corrales abre una interrogante todavía mayor: quién construyó la versión de la gasolinera, quiénes participaron en ella y hasta dónde llegó el presunto encubrimiento.
Fausto “N” ya enfrenta proceso
Fausto “N” fue detenido recientemente como parte de las investigaciones federales relacionadas con el homicidio de Cuén y actualmente enfrenta un procedimiento judicial.
Un juez le impuso prisión preventiva mientras continúa el proceso en su contra por su presunta participación en el encubrimiento del homicidio.
La aparición del video y su contenido podrían convertirse en un elemento relevante dentro de las investigaciones, aunque corresponderá a la FGR acreditar judicialmente su autenticidad, contexto y valor probatorio.
También deberá establecerse cuándo fue grabado, bajo qué circunstancias se realizaron las declaraciones y cuál es la relación entre su contenido y los demás indicios recopilados durante la investigación.
Un caso que puede tener todavía más implicaciones
El asesinato de Héctor Melesio Cuén dejó hace tiempo de ser investigado como un hecho aislado.
Está conectado temporalmente con los acontecimientos que terminaron con Ismael “El Mayo” Zambada en manos de autoridades estadounidenses el 25 de julio de 2024 y con las investigaciones posteriores sobre la forma en que salió de México.
Las nuevas revelaciones atribuidas a Fausto “N” podrían ayudar a esclarecer uno de los principales puntos oscuros de aquella jornada.
Pero también abren una línea todavía más delicada.
Si efectivamente existieron instrucciones para presentar el homicidio como un ataque ocurrido en una gasolinera, la investigación ya no tendría que determinar solamente quién mató a Héctor Melesio Cuén.
Tendría también que responder quiénes participaron en la construcción de una versión falsa, por qué lo hicieron y qué personas o instituciones pudieron intervenir en su sostenimiento.
Es ahí donde las declaraciones atribuidas a Fausto “N” pueden convertirse en una pieza particularmente relevante de un expediente que, dos años después, continúa abriendo interrogantes sobre lo sucedido aquel 25 de julio en Sinaloa.
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