Los comicios de medio periodo del 3 de noviembre renovarán la Cámara de Representantes y un tercio del Senado; el resultado determinará el m...
Los comicios de medio periodo del 3 de noviembre renovarán la Cámara de Representantes y un tercio del Senado; el resultado determinará el margen político que tendrá Donald Trump durante la segunda mitad de su mandato.
Washington.— Las elecciones legislativas de medio periodo del próximo 3 de noviembre se perfilan como una de las principales pruebas políticas para el segundo mandato del presidente Donald Trump, con el control del Congreso y el equilibrio de poderes en Estados Unidos en juego.
En las urnas se renovará la totalidad de la Cámara de Representantes y aproximadamente un tercio del Senado, pero la elección también funcionará como una evaluación ciudadana de los primeros dos años del nuevo periodo presidencial de Trump.
El antecedente histórico representa un desafío para el partido gobernante. En 18 de las últimas 20 elecciones de medio término celebradas desde la Segunda Guerra Mundial, el partido del presidente perdió escaños en la Cámara de Representantes.
A ello se suma el nivel de aprobación de Trump. De acuerdo con una encuesta de YouGov citada por The Economist y correspondiente a finales de agosto, el mandatario registra 35 por ciento de aprobación frente a 61 por ciento de desaprobación.
Demócratas buscan recuperar la Cámara
Uno de los principales escenarios rumbo a noviembre es la posibilidad de que los demócratas recuperen el control de la Cámara de Representantes, mientras que la batalla por el Senado podría resultar más cerrada.
Una modificación en las mayorías del Congreso tendría consecuencias directas para la segunda mitad del mandato presidencial.
Si los republicanos conservan ambas cámaras, Trump dispondría de mejores condiciones para continuar impulsando su agenda en temas migratorios, fiscales, comerciales y de política exterior.
En cambio, una Cámara de Representantes bajo control demócrata permitiría a la oposición encabezar comisiones, aumentar la fiscalización sobre el Ejecutivo, impulsar investigaciones y bloquear parte de las iniciativas promovidas desde la Casa Blanca.
Un Congreso dividido aumentaría confrontación política
La pérdida de alguna de las cámaras tampoco significaría necesariamente una moderación de la administración Trump.
Ante mayores obstáculos legislativos, el presidente podría recurrir con mayor frecuencia a órdenes ejecutivas para tratar de implementar algunas de sus prioridades, trasladando parte de la disputa política hacia los tribunales y aumentando las diferencias con gobiernos estatales.
En ese escenario, los límites de las facultades presidenciales podrían convertirse en uno de los principales puntos de confrontación política durante los últimos dos años del mandato.
Trump también estará en la boleta política
Aunque el nombre de Donald Trump no aparecerá como candidato, su gestión tendrá un peso determinante.
Los republicanos enfrentarán el desafío de mantener movilizada a la base que respalda al presidente sin perder terreno entre electores moderados e independientes.
Para los demócratas, el reto será convertir el descontento con Trump en votos, pero también presentar propuestas capaces de responder a preocupaciones sobre economía, costo de vida, inmigración y seguridad.
El resultado del 3 de noviembre definirá así mucho más que la integración del Congreso: determinará si Trump mantiene un escenario legislativo favorable o enfrenta nuevos contrapesos políticos durante la segunda mitad de su mandato.
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