Entre Veredas Marco Antonio Lizárraga "El débil no puede perdonar. El perdón es un atributo de los fuertes", Mahatma Gandhi (1869-...
Entre Veredas
Marco Antonio Lizárraga
"El débil no puede perdonar. El perdón es un atributo de los fuertes", Mahatma Gandhi (1869-1948) Político y pensador indio.
LIDERAZGO
En política las fotografías importan. Pero mucho más importante es saber qué representan. Imelda Castro comenzó esta semana una etapa distinta.
Ya no necesita convencer a Morena de que puede encabezar el proyecto rumbo a 2027. Esa discusión terminó con su designación como coordinadora estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional.
Ahora necesita algo posiblemente más complicado: construir unidad alrededor de su liderazgo.
Y las primeras señales comenzaron a aparecer. Durante la transmisión del Segundo Informe de Claudia Sheinbaum estuvieron junto a ella Tere Guerra, Omar López, Kristiam Espinoza, Manuel de Jesús Guerrero y Rodolfo Valenzuela, varios de ellos participantes del proceso interno.
La fotografía tiene significado. Quienes hace unas semanas buscaban encabezar el proyecto ahora comienzan a aparecer alrededor de quien finalmente fue elegida.
Eso no significa que las diferencias hayan desaparecido. Pero sí demuestra, hasta ahora, disposición para transitar de la competencia interna hacia una nueva etapa.
Horas después apareció una segunda fotografía. Imelda se reunió con integrantes de los grupos parlamentarios de Morena, Partido Verde y Partido del Trabajo en el Congreso de Sinaloa.
El mensaje fue explícito: unidad, diálogo y respaldo a la nueva coordinadora. Y esto agrega una pieza importante. Porque ya no hablamos solamente de militantes o excandidatos internos acompañando a Imelda.
Estamos hablando de las tres fuerzas que integran el bloque político de la Cuarta Transformación trasladando esa unidad al Poder Legislativo.
Primero ocurrió a nivel nacional, cuando Verde y PT decidieron acompañar la definición de Morena en Sinaloa. Ahora comienza a reproducirse localmente.
Eso permite advertir que la designación de Imelda intenta convertirse rápidamente en una definición de toda la coalición y no exclusivamente de Morena.
También resulta significativo que buena parte de esta operación comience alrededor del Segundo Informe presidencial. Claudia Sheinbaum funciona como elemento cohesionador.
Imelda pidió a la militancia divulgar los resultados federales y puso sobre la mesa los 1.13 millones de sinaloenses beneficiados por programas sociales y los 26.3 mil millones de pesos destinados al estado.
Ahí probablemente estará una parte importante de la narrativa que comenzará a construirse: bienestar.
Programas sociales. Obra pública. Y continuidad de la transformación.
Pero existe otra realidad.
El mismo informe presidencial colocó a Culiacán entre los territorios prioritarios en materia de seguridad y atención social.
Y ése será uno de los principales contrapesos del discurso oficialista. Unidad adentro, resultados afuera. Aquí está quizá la lectura más importante. Imelda puede conseguir que Morena cierre filas.
Puede sumar al Verde. Puede incorporar al PT.
Puede reunir diputados y reconciliar grupos internos. Todo eso importa.
Pero una coalición políticamente unida no necesariamente significa una sociedad convencida.
La seguridad, la economía, el empleo, el campo y la recuperación de la tranquilidad terminarán pesando en la evaluación ciudadana.
Y ahí entra también Graciela Domínguez.
Mientras Imelda tendrá que construir cohesión política, la gobernadora tendrá que producir resultados. Una puede ordenar el movimiento. La otra deberá responder desde el gobierno. Si ambas agendas funcionan y mantienen claramente delimitadas sus responsabilidades, Morena llegará fortalecido a 2027.
Si alguna falla, el costo inevitablemente alcanzará a la otra. Apenas comienza
Las primeras fotografías favorecen a Imelda. Hay exaspirantes acompañándola. Morena comienza a alinearse. PVEM y PT han cerrado filas. Y ahora el bloque legislativo también expresa respaldo. Pero todavía faltan muchas fotografías.
Sobre todo las de aquellos actores que no han aparecido y de los grupos que deberán ser incorporados cuando comiencen las siguientes negociaciones políticas.
Porque la verdadera prueba llegará cuando se discutan alcaldías, diputaciones y espacios. Ahí sabremos qué tan sólida es la unidad.
Por ahora, Imelda consiguió lo primero: que termine la competencia por la cabeza.
Ahora tendrá que conseguir algo bastante más difícil: que todos acepten formar parte del cuerpo.
Y ésa será una de las claves para entender cómo llegará Morena a 2027.
REALIDADES
El Segundo Informe de Claudia Sheinbaum deja una fotografía favorable para el Gobierno Federal: reducción de homicidios, millones de beneficiarios de programas sociales, estabilidad cambiaria, inveRsión extranjera y continuidad en infraestructura de salud.
Son datos importantes. Pero un informe también debe leerse más allá de las cifras.
En seguridad está quizá el punto de mayor contraste. La Presidenta reporta una reducción de 51 por ciento en homicidios dolosos desde octubre de 2024, además de 63 mil detenciones, más de 32 mil armas aseguradas y 519 toneladas de droga.
Los números muestran capacidad operativa.
Sin embargo, la percepción ciudadana no necesariamente avanza a la misma velocidad. Y Sinaloa es ejemplo de ello: mientras los indicadores nacionales pueden mejorar, existen regiones donde la violencia continúa alterando profundamente la vida cotidiana.
Ahí está uno de los grandes desafíos del gobierno. Conseguir que la estadística nacional termine reflejándose en la calle. En economía ocurre algo parecido.
Un peso alrededor de 17 por dólar y cerca de 35 mil millones de dólares de inversión extranjera representan señales de estabilidad. Pero el verdadero examen estará en crecimiento, empleo y capacidad de las familias para percibir esa estabilidad en sus ingresos.
En política social está probablemente una de las mayores fortalezas del gobierno. Llegar a 42.8 millones de beneficiarios convierte a los programas del Bienestar no solamente en una política pública de enorme dimensión, sino también en uno de los principales vínculos entre la administración federal y millones de hogares.
Y finalmente estuvo el mensaje político. Sheinbaum afirmó que “en la 4T no hay divisiones ni rompimientos”. La frase tiene significado rumbo a 2027.
Después de los movimientos internos ocurridos en distintos estados —Sinaloa incluido—, la Presidenta intenta colocar la unidad como condición para la siguiente etapa del movimiento.
El Segundo Informe permite a Sheinbaum presentar resultados. Ahora viene una tarea más compleja: que esos resultados nacionales coincidan cada vez más con la realidad que experimentan los ciudadanos en sus estados y municipios.
Porque los gobiernos informan con números. Pero finalmente son evaluados con realidades.
TEJER FINO
En Salvador Alvarado la sucesión municipal comenzó antes del calendario electoral. Morena tendrá que definir eventualmente quién encabezará su proyecto para 2027 y, aunque existen distintos nombres, Ambrocio Chávez Chávez llega a esta etapa con una ventaja que no necesariamente se mide únicamente en popularidad: lleva tiempo construyendo.
El diputado no apareció ayer. Tampoco pertenece a esa generación de políticos que encontraron en Morena su primera oportunidad. Su origen político viene de las viejas luchas de la izquierda sinaloense y esa trayectoria le proporciona identidad dentro de un movimiento donde las credenciales históricas todavía pesan.
Pero la antigüedad por sí sola no gana candidaturas.
Lo interesante es lo ocurrido después. Ambrocio entendió que su crecimiento político tendría que pasar por el Congreso del Estado, pero terminar necesariamente en Salvador Alvarado. Ha utilizado la representación legislativa como plataforma para mantener presencia territorial, construir relaciones y ampliar una estructura propia.
Ahí está su principal fortaleza.
No parece estar esperando que alguien descubra su nombre cuando llegue la encuesta. Está trabajando para llegar a ese momento con una base construida.
Además, su experiencia legislativa le ha permitido conocer otra dimensión del poder. Ha transitado por negociaciones políticas, construcción de acuerdos y dinámica parlamentaria. Ese bagaje puede convertirse en argumento frente a quienes eventualmente busquen la candidatura únicamente desde una estructura municipal.
Pero también tiene un desafío.
Ambrocio necesita demostrar que una estructura política puede convertirse en respaldo ciudadano. Una cosa es tener presencia dentro de Morena y otra ganar una elección constitucional. Las candidaturas del próximo proceso probablemente tendrán que combinar competitividad, territorio, aceptación social y los criterios de género que determine el partido.
Y aparece otro factor: Imelda Castro.
La nueva conducción política de Morena en Sinaloa modifica necesariamente la manera en que deberán moverse los grupos municipales. Las candidaturas difícilmente podrán resolverse exclusivamente mediante acuerdos locales. Habrá una lectura estatal y, seguramente, también nacional.
Por eso Ambrocio necesita algo más que ganar la discusión interna en Salvador Alvarado: tendrá que demostrar que puede sumar a quienes hoy no forman parte de su grupo.
Los "Iguanos", comandados por el exalcalde Armando Camacho, que le heredó el poder a su esposa, y ahora no quiere soltarlo, al buscar un allegado, y esto provoca que sigan teniendo juego
Ahí aparecen nombres como Martín Camacho, Miyuki Soto y Daniel Parra Montoya, cada uno con características distintas. Martín tiene relaciones y estructura; Miyuki puede crecer dependiendo de la configuración de género que determine Morena, mientras Daniel Parra mantiene un perfil menos estridente, pero cercano al núcleo político de ese grupo.
Ninguno debería descartarse.
Sin embargo, el verdadero problema para Morena podría no estar en determinar quién tiene más fuerza entre "Bochos" e "Iguanos", sino en conseguir que quien pierda acompañe realmente a quien gane.
Porque ahí está la elección que precede a la elección.
Ambrocio Chávez parece haber entendido desde hace tiempo que quiere llegar. Ahora tendrá que demostrar que además de estructura tiene capacidad para construir acuerdos. Y lleva una clara ventaja, está tejiendo fino y es al que más posibilidades le vemos en este proyecto.
En política se puede avanzar con un grupo. Para gobernar un municipio, normalmente se necesita mucho más que eso.
Y Salvador Alvarado puede terminar siendo justamente esa prueba. Tiempo al tiempo.
marcoantoniolizarraga@entreveredas.com.mx
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