El mes de mayo es el primer mes de los dos meses en los que se decidirá la elección de gobernador, presidentes municipales, diputados y regi...
El mes de mayo es el primer mes de los dos meses en los que se decidirá la elección de gobernador, presidentes municipales, diputados y regidores en Sinaloa, por todos lados los grupos políticos se disputan la elección, quedando claro que la votación llegara a menos del 50% de los votantes de Sinaloa.
Los grupos corporativos miden su “musculo” electoral, los profesores normalistas (priistas) que dominan el PANAL han dado apertura a la candidatura municipal por Culiacán a Héctor Melesio Cuen Ojeda exrector de la UAS, aspecto con el cual se da pauta para la negociación de posiciones en la elección del estado de Sinaloa.
El panorama de mayo es de registro de las candidaturas ante el Consejo Estatal Electoral y el manejo de la red de relaciones de los distintos grupos que históricamente se han repartido la elección, los recursos y los votantes en el estado. No hay sorpresas, se está jugando con un margen de diferencia de 10,000 a 20,000 votos, garantizarlo es el juego de los grupos corporativos.
Se pueden presentar “sorpresas” como lo fue el caso del atentado en Chihuahua o la masacre de niños en la guardería ABC en Sonora, con lo que mediáticamente se puede justificar un “golpe de timón” de último momento en la elección; pero dadas las condiciones del estado, se puede prever una elección cerrada en la que se hace necesario la presentación de una propuesta social que garantice que los indecisos salgan a votar en el próximo 4 de julio.
Tanto en el equipo de Malova, como en el de Vizcarra los operadores políticos juegan a encaminar el voto con base en un sinfín de promesas que al cabo del tiempo no habrán de cumplirse, simplemente porque la polarización de los grupos de poder es tal que no hay necesidad de prometer nada a una sociedad que simplemente se niega a participar.
Uno de los sectores más amplios enla lista nominal lo representan los votantes entre los 25 y 39 años de edad con el 65% del padrón electoral, y que son a su vez quienes generan el 60% del PIB del estado. Paradójicamente para ellos no hay garantías de incorporación laboral, ni generación de empleo, simplemente no hay oportunidades, salvo la de ser carne de cañón del proceso electoral a través del sin numero de redes de intereses que se forman en la entidad para garantizar el voto corporativo.
Ninguno de los dos candidatos a la gubernatura han presentado un plan especifico para reactivar el empleo en la localidad, ni para establecer una política pública responsable para con la generación de un tejido productivo que garantice la generación de empleos de calidad que permitan una derrama económica real para las votantes en este segmento de edad.
Sigue pendiente la generación de una agenda política desde abajo para la población de Sinaloa, en la que sean los ciudadanos de a pie quienes sean los protagonistas de la elección y no la partidocracia corporativa de siempre.
Los grupos corporativos miden su “musculo” electoral, los profesores normalistas (priistas) que dominan el PANAL han dado apertura a la candidatura municipal por Culiacán a Héctor Melesio Cuen Ojeda exrector de la UAS, aspecto con el cual se da pauta para la negociación de posiciones en la elección del estado de Sinaloa.
El panorama de mayo es de registro de las candidaturas ante el Consejo Estatal Electoral y el manejo de la red de relaciones de los distintos grupos que históricamente se han repartido la elección, los recursos y los votantes en el estado. No hay sorpresas, se está jugando con un margen de diferencia de 10,000 a 20,000 votos, garantizarlo es el juego de los grupos corporativos.
Se pueden presentar “sorpresas” como lo fue el caso del atentado en Chihuahua o la masacre de niños en la guardería ABC en Sonora, con lo que mediáticamente se puede justificar un “golpe de timón” de último momento en la elección; pero dadas las condiciones del estado, se puede prever una elección cerrada en la que se hace necesario la presentación de una propuesta social que garantice que los indecisos salgan a votar en el próximo 4 de julio.
Tanto en el equipo de Malova, como en el de Vizcarra los operadores políticos juegan a encaminar el voto con base en un sinfín de promesas que al cabo del tiempo no habrán de cumplirse, simplemente porque la polarización de los grupos de poder es tal que no hay necesidad de prometer nada a una sociedad que simplemente se niega a participar.
Uno de los sectores más amplios enla lista nominal lo representan los votantes entre los 25 y 39 años de edad con el 65% del padrón electoral, y que son a su vez quienes generan el 60% del PIB del estado. Paradójicamente para ellos no hay garantías de incorporación laboral, ni generación de empleo, simplemente no hay oportunidades, salvo la de ser carne de cañón del proceso electoral a través del sin numero de redes de intereses que se forman en la entidad para garantizar el voto corporativo.
Ninguno de los dos candidatos a la gubernatura han presentado un plan especifico para reactivar el empleo en la localidad, ni para establecer una política pública responsable para con la generación de un tejido productivo que garantice la generación de empleos de calidad que permitan una derrama económica real para las votantes en este segmento de edad.
Sigue pendiente la generación de una agenda política desde abajo para la población de Sinaloa, en la que sean los ciudadanos de a pie quienes sean los protagonistas de la elección y no la partidocracia corporativa de siempre.
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