El secretario de Seguridad Pública de Sinaloa, Sinuhé Téllez López, confirmó que el eventual cierre del centro penitenciario sigue bajo anál...
Mazatlán, Sinaloa.– El centro penitenciario de El Castillo, en Mazatlán, podría dejar de operar una vez que se concrete la construcción de un nuevo penal en Sinaloa, aunque hasta el momento no existe una decisión definitiva sobre su cierre, informó el secretario de Seguridad Pública estatal, Sinuhé Téllez López.
La posibilidad se mantiene bajo evaluación después de los hechos violentos registrados los días 8 y 9 de octubre, cuando dos riñas al interior del reclusorio dejaron un saldo de 12 personas fallecidas, entre ellas un menor de dos años que se encontraba de visita, además de al menos 16 lesionados.
El funcionario explicó que el proyecto para construir un nuevo centro penitenciario ya estaba contemplado por las autoridades federales y estatales antes de los enfrentamientos ocurridos en El Castillo.
Señaló que actualmente se trabaja en la búsqueda de un terreno donde pueda desarrollarse la nueva infraestructura penitenciaria, cuya ubicación y características todavía no han sido anunciadas.
Al ser cuestionado sobre la posibilidad de que El Castillo deje de funcionar cuando entre en operaciones el nuevo penal, Téllez López reconoció que se trata de una alternativa que permanece sobre la mesa.
“Existe una posibilidad, pero todavía no se toma una decisión respecto a eso”, declaró.
El secretario precisó que el futuro del reclusorio se analiza en coordinación con el Gobierno del Estado, por lo que consideró prematuro asegurar que sus instalaciones serán cerradas definitivamente.
En cuanto a las investigaciones por los enfrentamientos que provocaron la muerte de 12 personas, informó que continúan las inspecciones en los diferentes módulos del penal, con participación de personal penitenciario, Guardia Nacional y elementos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.
A pesar de que durante las investigaciones se reportaron indicios balísticos relacionados con armas largas, el funcionario aseguró que hasta este sábado no se había localizado ese tipo de armamento dentro del establecimiento.
“Se revisó el penal, se revisaron los módulos, hasta ahorita no hemos encontrado ninguna arma larga, ninguna arma larga de grueso calibre”, afirmó.
Indicó que la Fiscalía General del Estado mantiene abierta una investigación para esclarecer los hechos y determinar las circunstancias en las que ocurrieron los enfrentamientos.
Como parte de las inspecciones, durante una revisión efectuada este sábado 17 de octubre en uno de los módulos fueron localizados dos teléfonos celulares, dos cargadores y una antena, objetos cuya posesión no estaba autorizada.
Téllez López señaló que las revisiones continuarán en las distintas áreas del penal para detectar artículos prohibidos y fortalecer los controles internos.
Por otra parte, confirmó que recientemente fueron trasladadas 49 personas privadas de la libertad como parte de un programa federal de reubicación de internos relacionados con delitos del fuero federal.
Explicó que estos movimientos buscan que las personas procesadas o sentenciadas por delitos federales sean trasladadas a instalaciones correspondientes a ese ámbito, mientras los centros estatales concentran principalmente a internos del fuero común.
Recordó que durante junio también fueron trasladados 20 internos y adelantó que se realizarán nuevos movimientos conforme avance la coordinación con las autoridades federales.
Los hechos violentos registrados en El Castillo han colocado nuevamente bajo revisión las condiciones de seguridad, vigilancia y control dentro del sistema penitenciario de Sinaloa.
Aunque la construcción de un nuevo penal representa una alternativa para reorganizar la infraestructura penitenciaria estatal, las autoridades todavía deberán definir si el actual reclusorio de Mazatlán continuará funcionando, será modificado o dejará de operar.
Por ahora, El Castillo permanece en funcionamiento bajo un esquema de inspecciones y vigilancia reforzada, mientras avanzan las investigaciones sobre las muertes ocurridas en su interior y se determina el futuro de las instalaciones.
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