Entre Veredas Marco Antonio Lizárraga “Aboga, mi estimado compañero, por una cruzada contra la ignorancia; establece y mejora la ley d...
Entre Veredas
Marco Antonio Lizárraga
“Aboga, mi
estimado compañero, por una cruzada contra la ignorancia; establece y mejora la
ley de educar a la gente común”, Thomas Jefferson (1743-1826) Político
Estadounidense.
RELEVOS
Fernando Pucheta
Sánchez no llegó al Partido Verde únicamente para cambiar de camiseta. Llegó en
un momento donde el PVEM está acumulando perfiles, estructura y, sobre todo,
capacidad para negociar.
Ese contexto
cambia completamente la lectura.
A nivel
nacional, el Verde ha conseguido ampliar su influencia dentro de la relación
con Morena y obtener espacios relevantes en las definiciones rumbo a 2027.
Incluso en algunos procesos estatales recientes, perfiles provenientes del PVEM
han alcanzado coordinaciones dentro del bloque oficialista.
Sinaloa no
necesariamente reproducirá esos escenarios, pero existe un dato que merece
atención: el Verde está construyendo sus propias cartas antes de sentarse a
cualquier negociación local.
Primero llegó
Tony Castañeda. Ahora Fernando Pucheta. Y la incorporación del exalcalde no
ocurrió únicamente frente a Ricardo Madrid; estuvo presente Arturo Escobar,
integrante de la dirigencia nacional del PVEM. El propio partido ha presentado
estas adhesiones como parte de una estrategia de crecimiento territorial.
Ahí aparece
Mazatlán.
Morena
desarrolla su propio proceso interno y Juan Carlos Patrón, entre otros
perfiles, ya manifestó públicamente su intención de buscar la coordinación
municipal.
Mientras eso sucede, Pucheta encuentra una
ruta distinta: no necesita disputar necesariamente desde dentro de Morena para
colocarse dentro del bloque político que eventualmente podría acompañarlo
electoralmente.
Esa diferencia
es importante.
Pucheta puede
construir desde el Verde, recorrer Mazatlán, fortalecer una estructura propia y
esperar cómo terminan acomodándose las piezas. No existe hasta ahora una
candidatura anunciada y sería incorrecto asumir que su incorporación equivale
automáticamente a buscar nuevamente la Presidencia Municipal. El PVEM
únicamente ha confirmado su llegada y el trabajo partidista y territorial que
desarrollará.
Pero él mismo
dejó una frase que inevitablemente dirige la mirada hacia el puerto: “Mazatlán
siempre será nuestra prioridad”.
Eso abre varias
coyunturas.
Si Morena define
la coordinación municipal sin mayores dificultades y mantiene para sí la
candidatura a la alcaldía, el Verde tendrá otros espacios que negociar. Pucheta
podría participar desde alguno de ellos o simplemente contribuir a la
estructura aliada.
Pero si el
proceso interno genera desacuerdos, si la distribución de candidaturas entre
Morena, Verde y PT obliga a realizar ajustes, o si dentro de las negociaciones
nacionales y estatales Mazatlán entra en una bolsa de compensaciones políticas,
entonces tener un exalcalde disponible adquiere otra dimensión.
No porque
Pucheta tenga garantizado nada.
Precisamente
porque el Verde ahora tiene una carta que antes no tenía.
Y quizá ésa sea
la lectura de fondo.
Ricardo Madrid
parece estar preparando al partido para negociar desde una posición con más
alternativas. Un partido que llega a una mesa solamente pidiendo espacios
depende de la voluntad de su aliado. Uno que llega con estructura territorial y
perfiles propios puede plantear posibilidades diferentes.
Fernando Pucheta
aporta justamente eso en Mazatlán: un nombre conocido, experiencia municipal y
una trayectoria que permite al Verde colocar una figura propia dentro de la
conversación política del puerto. Eso no determina cuál será su destino
electoral, pero sí amplía el menú del PVEM.
Además existe
otro elemento.
Pucheta ya fue
presidente municipal y diputado local. Por ello, su incorporación permite
imaginar distintos espacios políticos sin reducir todo necesariamente a la
alcaldía. Diputaciones locales, representación federal, responsabilidades
partidistas o eventualmente una posición municipal forman parte del universo de
posibilidades que tendrá que resolverse conforme avancen las negociaciones.
Por eso quizá
estamos mirando demasiado pronto hacia una candidatura específica.
El movimiento
importante no es todavía dónde colocarán a Pucheta. Es que el Verde ya lo tiene
disponible cuando llegue el momento de acomodar posiciones.
Y mientras
Morena desarrolla su proceso interno en Mazatlán, Pucheta puede observarlo
desde otra plataforma sin estar sujeto a esa competencia partidista. Ahí está
la coyuntura.
Porque rumbo a
2027 habrá aspirantes que dependan de ganar un proceso interno. Otros
dependerán de una encuesta.
Y habrá perfiles
cuya oportunidad pueda aparecer cuando Morena y sus aliados se sienten a
distribuir candidaturas. Fernando Pucheta acaba de colocarse precisamente en
esa tercera ruta.
No sabemos
todavía hacia dónde conduce.
Pero
difícilmente su llegada al Verde puede entenderse solamente como una afiliación
más. En política, estar disponible en el partido correcto cuando comienza una
negociación también forma parte del movimiento.
Y Pucheta acaba
de ponerse ahí.
Y antes de
Pucheta llegó Tony Castañeda
La incorporación
de Fernando Pucheta tampoco debe analizarse sola. Días antes, el Verde había
sumado a Francisco Antonio “Tony” Castañeda Verduzco, otro perfil con
experiencia política, administrativa y electoral, quien además asumirá
funciones como delegado dentro de la estructura partidista.
Ahí empieza a
dibujarse algo más interesante.
Tony Castañeda y
Fernando Pucheta tienen perfiles diferentes, pero comparten una característica:
no son cuadros que comiencen desde cero. Ambos conocen la administración
pública, han participado en procesos electorales y tienen relaciones
construidas durante años.
Por eso, más que
observar cada adhesión individualmente, habrá que seguir la secuencia.
Ricardo Madrid
parece estar ensanchando al Verde antes de que llegue la negociación de 2027.
Castañeda aporta experiencia de operación y estructura; Pucheta incorpora un
nombre con trayectoria particularmente identificada con Mazatlán. Ninguno tiene
hasta ahora una candidatura formalmente definida.
Y justamente ahí
está la coyuntura: el Verde está reuniendo piezas antes de saber exactamente
dónde podrá colocarlas.
Eso puede darle
mayor margen cuando llegue el momento de discutir con Morena y los demás
aliados qué municipios, distritos y posiciones corresponderán a cada fuerza. No
significa que Tony o Pucheta tengan ya un destino electoral acordado; significa
que el PVEM amplía el número de perfiles con los cuales puede participar en esa
conversación.
Por eso, después
de Pucheta, la pregunta cambia.
Ya no es
solamente qué busca Fernando Pucheta en el Verde.
Ahora también
habría que preguntar: ¿qué está construyendo Ricardo Madrid con estas
incorporaciones y quién sigue?
SECRECÍA
Morena cerró el
registro para las Coordinaciones Distritales Federales y comenzaron a aparecer
nombres prácticamente desde el momento en que se abrió la convocatoria.
Diputados, exfuncionarios, dirigentes y operadores hicieron públicas sus
aspiraciones en diferentes regiones de Sinaloa.
Pero cuando la
mirada se coloca sobre Mazatlán, la fotografía todavía está incompleta.
El proceso se
realizó exclusivamente en línea del 1 al 4 de octubre y cada interesado
solamente podía solicitar su registro por un distrito. Además, recibir el acuse
no significa haber sido aceptado: los perfiles todavía deberán pasar por los
filtros de la Comisión Nacional de Elecciones.
En los distritos
02, 04, 05 y 07 ya han trascendido públicamente diversos registros. Morena, sin
embargo, no ha presentado hasta ahora una relación oficial completa de todas
las personas que solicitaron participar en los siete distritos sinaloenses.
Incluso medios estatales han advertido precisamente esa ausencia de información
integral.
Y ahí comienza
la parte interesante para el sur.
Mazatlán está
relacionado territorialmente con dos distritos federales, pero particularmente
el 06 concentra hoy la atención política porque comprende el norte del
municipio junto con Elota, San Ignacio, Cosalá y una parte del sur de Culiacán.
Hasta ahora hay
un movimiento que sí puede colocarse sobre la mesa sin especulaciones: Moisés
Ríos Pérez se registró por el Distrito Federal 06.
No fue
únicamente una declaración de intención. Ríos dejó la Secretaría del
Ayuntamiento de Mazatlán después de presentar su registro, y la propia
alcaldesa Estrella Palacios confirmó que su salida obedeció a sus aspiraciones
partidistas y electorales.
Ese movimiento
tiene una lectura adicional.
Moisés salió de
una de las posiciones políticas más importantes dentro del Gobierno Municipal
para entrar al proceso. Eso convierte su registro en algo diferente a levantar
simplemente la mano: existe una decisión administrativa concreta detrás de la
aspiración.
Lo que todavía
desconocemos es contra quién está compitiendo.
Porque sería
difícil suponer que un distrito que comprende cinco espacios territoriales
diferentes solamente despertó el interés de un aspirante. Puede haber otros
registros que sencillamente no fueron publicitados, pero mientras Morena no
transparente la relación completa o los propios interesados no presenten sus
acuses, cualquier otro nombre debe permanecer en el terreno de las versiones.
Ahí aparece Juan
Carlos Patrón.
Su nombre puede
mencionarse en conversaciones políticas relacionadas con Mazatlán, pero la
evidencia pública disponible marca hasta ahora otra ruta. Patrón ha declarado
que pretende participar en la Coordinación Municipal de Morena en Mazatlán, no
en la Coordinación Federal 06. Incluso después de cerrados los registros
federales sostuvo una reunión con Imelda Castro en la que se habló de esperar
la próxima convocatoria municipal y continuar trabajando territorio.
Por eso sería
prematuro colocarlo como registrado federal.
Y precisamente
esa diferencia resulta políticamente interesante: Moisés Ríos ya tomó la
carretera federal; Juan Carlos Patrón continúa públicamente sobre la ruta
municipal.
Son dos
movimientos distintos que eventualmente pueden terminar formando parte del
mismo reacomodo de Morena en Mazatlán.
Además, falta
otra pieza.
Después de las
coordinaciones federales vendrán las municipales y las distritales locales. El
propio dirigente estatal de Morena explicó que el partido está desarrollando
los procesos por etapas, mientras Imelda Castro adelantó que los resultados de
las coordinaciones se conocerán aproximadamente en un mes.
Eso significa
que lo que estamos viendo apenas comienza.
Porque cada
definición federal también puede liberar, cerrar o modificar rutas para quienes
posteriormente busquen una coordinación municipal o distrital local. Quien
avance en un distrito federal deja de estar disponible para otro espacio; quien
no avance tendrá que decidir si permanece dentro del proceso político y bajo
qué condiciones.
Y Mazatlán tiene
todavía demasiados nombres alrededor de 2027 como para observar únicamente una
convocatoria.
Está Juan Carlos
Patrón construyendo públicamente hacia la coordinación municipal. Está Moisés
Ríos registrado en el Distrito 06. Y paralelamente comienzan a producirse
movimientos fuera de Morena, como la incorporación de Fernando Pucheta al
Partido Verde, que también empieza a fortalecer su estructura y sus propias
cartas para las futuras negociaciones.
Ahí es donde las
piezas comienzan a cruzarse.
Morena primero
deberá resolver sus propios procesos. Después vendrá la relación con sus
aliados. Y finalmente aparecerá la distribución electoral de candidaturas.
Por eso el
silencio alrededor de algunos registros de Mazatlán también tiene valor
político.
No
necesariamente porque esconda una sorpresa, sino porque todavía desconocemos
quiénes decidieron abrir una ruta federal mientras otros permanecen esperando
la municipal.
Moisés Ríos ya
mostró su carta.
Juan Carlos
Patrón ha mostrado otra.
Fernando Pucheta
acaba de colocarse en una mesa diferente desde el Verde.
Los demás
todavía pueden estar esperando.
Y quizá ésa sea
la fotografía más interesante de Mazatlán rumbo a 2027: hay muchas piezas
moviéndose, pero todavía ninguna mesa permite ver el tablero completo.
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