Entre Veredas Marco Antonio Lizárraga “Nuestras horas son minutos cuando esperamos saber, y siglos cuando sabemos lo que se pued...
Entre Veredas
Marco Antonio Lizárraga
“Nuestras horas
son minutos
cuando esperamos
saber,
y siglos cuando
sabemos
lo que se puede
aprender”, Antonio Machado (1875-1939) Poeta y prosista español.
MOVIMIENTOS
El tablero rumbo
a 2027 comienza a moverse mucho antes de que aparezcan las candidaturas.
Por un lado, el
Partido Sinaloense abre conversaciones con PRI, PAN y ahora con liderazgos
nacionales de Movimiento Ciudadano. Robespierre Lizárraga Otero está
construyendo interlocución y dejando abiertas distintas posibilidades de
asociación electoral.
Por otro, el
Partido Verde está haciendo algo diferente.
La incorporación
de Francisco Antonio “Tony” Castañeda Verduzco como delegado no debe observarse
solamente como una afiliación más. El perfil que incorpora Ricardo Madrid tiene
experiencia en administración pública, procesos electorales y operación política.
Ha sido diputado local, regidor, alcalde interino de Culiacán, subsecretario de
Gobierno y funcionario en diferentes áreas estatales.
Es decir, el
Verde no solamente agrega un nombre. Agrega experiencia.
Y esa diferencia
importa.
Los partidos
pueden crecer mediante figuras mediáticas, pero las elecciones también
requieren estructura, representación territorial, organización y personas
capaces de establecer acuerdos. Es precisamente ahí donde parece encajar Tony
Castañeda dentro de la estrategia que está desarrollando Ricardo Madrid.
Su nombramiento
como delegado resulta todavía más revelador porque supone una función política,
no simplemente una incorporación simbólica. Habrá que observar cuál será su
ámbito específico de operación y hasta dónde llegará su responsabilidad dentro
de la reorganización territorial del PVEM.
El movimiento
también confirma algo que empieza a resultar evidente: el Verde quiere llegar a
2027 con mayor peso propio dentro de cualquier negociación política.
Eso no
necesariamente significa distanciamiento de Morena. Significa fortalecer la
posición desde la cual eventualmente tendrá que negociar candidaturas,
distritos, municipios y espacios dentro de una posible coalición.
Ahí aparece una
diferencia interesante con el PAS.
Mientras
Robespierre Lizárraga amplía interlocutores para saber qué posibilidades tendrá
su partido cuando llegue la definición electoral, Ricardo Madrid parece
concentrado primero en aumentar los activos políticos del Verde.
Uno construye
puentes.
El otro acumula
estructura.
Pero ambos
movimientos responden a una misma lógica: nadie quiere llegar débil a la mesa
donde se decidirá 2027.
Además, Tony
Castañeda representa un perfil particularmente útil porque conoce Culiacán y ha
transitado por espacios municipales y estatales. En una elección intermedia
donde estarán en juego alcaldías, diputaciones locales y federales, contar con
cuadros que entiendan tanto la administración como la operación electoral puede
tener valor organizativo.
Tampoco debe
exagerarse la incorporación. Un nombramiento individual no modifica por sí
mismo la correlación política de Sinaloa. La verdadera dimensión del movimiento
dependerá de lo que Castañeda logre construir como delegado y, especialmente,
de si forma parte de una cadena más amplia de incorporaciones.
Eso será lo
importante.
Porque si
después de Tony aparecen otros perfiles con experiencia territorial, entonces
ya no estaremos frente a movimientos aislados, sino ante una estrategia de
ensanchamiento del Verde encabezada por Ricardo Madrid.
El escenario
comienza así a mostrar dos estrategias distintas.
El PAS busca
ampliar sus opciones de alianza. El Verde busca ampliar su capacidad de
operación. Morena desarrolla sus propias estructuras territoriales rumbo al
siguiente proceso. Y cada movimiento, aunque todavía se presente bajo
argumentos de organización partidista, tiene inevitablemente 2027 como
horizonte.
Todavía falta
tiempo para saber quién irá con quién.
Pero la etapa
previa ya comenzó.
Y quizá el dato
político más interesante no sea solamente que Tony Castañeda llegó al Verde,
sino quién será el siguiente en hacerlo y cuántos operadores pretende reunir
Ricardo Madrid antes de sentarse a negociar 2027.
ACUERDOS
El Partido
Sinaloense está haciendo algo que en política suele ser más importante de lo
que parece: hablar antes de necesitarse.
Robespierre
Lizárraga Otero ha confirmado que llevará a la Ciudad de México los
acercamientos con liderazgos de Movimiento Ciudadano. Formalmente no hay
negociación, mucho menos alianza. Los tiempos electorales todavía no llegan.
Pero políticamente el mensaje es bastante claro: el PAS no quiere esperar a
2027 para comenzar a construir sus opciones.
Y ahí está el
punto.
El PAS ya abrió
conversaciones con PRI y PAN, mantiene contactos con Movimiento Ciudadano en
Sinaloa y ahora pretende elevar ese diálogo al terreno nacional. No significa
que exista un bloque opositor en construcción, pero sí revela una estrategia
para evitar el aislamiento y conservar varias puertas abiertas.
Para un partido
estatal como el PAS, esa movilidad resulta particularmente importante. Su
fuerza no está únicamente en los votos que pueda aportar, sino en una
estructura territorial construida durante años y en su capacidad para sentarse
a negociar en diferentes direcciones. Después de experiencias electorales
distintas, el objetivo parece ser recuperar margen de maniobra.
Movimiento
Ciudadano tiene además una particularidad: no es territorio completamente
desconocido para los pasistas. Lizárraga recordó las experiencias de 2016 y
2018 bajo las siglas de MC. Existe, por tanto, un antecedente político que
facilita el contacto, aunque aquello no necesariamente significa que las
condiciones actuales sean las mismas.
Lo interesante
será observar hasta dónde llega esta ronda de conversaciones.
Porque hablar
con PRI, PAN y MC permite al PAS colocarse en una posición donde todavía no
compromete su futuro con nadie. Puede explorar una coalición amplia, acuerdos
parciales, candidaturas comunes o incluso prepararse para competir solo. La
definición vendrá después; en este momento lo importante para su dirigencia
parece ser llegar a esa definición con alternativas.
También hay otra
lectura. Las alianzas de 2027 difícilmente podrán construirse semanas antes del
registro de candidaturas. Primero tendrán que resolverse diferencias políticas,
distribución territorial, candidaturas y, sobre todo, qué estaría dispuesto a
ceder cada partido. Robespierre tiene razón en una cosa: esos acuerdos no se
construyen de un día para otro.
Pero conversar
tampoco garantiza acordar.
PRI, PAN, MC y
PAS tienen intereses propios y cada fuerza llegará a 2027 tratando de conservar
identidad, espacios y capacidad de negociación. Ahí estará la verdadera prueba.
Una fotografía o una reunión puede abrir una puerta; convertirla en acuerdo electoral
exige mucho más.
Por ahora, el
PAS está moviendo sus piezas temprano. No anuncia compañero de viaje ni define
ruta definitiva. Está haciendo algo más elemental: asegurándose de tener con
quién hablar cuando llegue el momento de decidir.
Y quizá esa sea
la pregunta que comenzará a responderse en los próximos meses: ¿el PAS está
buscando incorporarse a una alianza o está construyendo suficientes opciones
para convertirse en una pieza necesaria al momento de negociarla?
SEÑALES
Juan Carlos
Patrón Rosales salió de su encuentro con Imelda Castro sin candidatura en la
bolsa, pero con una indicación políticamente importante: seguir trabajando
territorio y esperar la convocatoria.
La reunión
coloca al diputado con licencia dentro de la conversación previa por la
Coordinación Municipal de Morena en Mazatlán.
No significa
definición ni ventaja formal sobre otros aspirantes, pero confirma que su
intención ya está sobre la mesa de la coordinación estatal y que existe
interlocución directa.
Patrón parece
entender la etapa. Regresó a Mazatlán para continuar recorridos por colonias y
sindicaturas, mientras espera las reglas para registrarse. Y ahí estará su
verdadera prueba: convertir presencia política en respaldo territorial cuando
Morena abra el proceso.
Imelda, mientras
tanto, manda un mensaje que seguramente repetirá con los demás interesados:
caminen, organicen y esperen los tiempos.
Porque todavía
no es momento de repartir posiciones. Es momento de medir quién realmente puede
construirlas.
ACCIONES
La reunión de
Graciela Domínguez con los restauranteros de Culiacán tiene una lectura que va
más allá de escuchar peticiones: el gobierno necesita reconstruir confianza al
mismo tiempo que intenta recuperar seguridad.
Que los
empresarios hayan conocido directamente la estrategia y la operación del C4i
busca cerrar una brecha importante. Durante una crisis prolongada, el sector
productivo no solamente exige presencia policial; necesita información,
coordinación y resultados que le permitan mantener abiertos negocios, empleos e
inversiones.
El respaldo
expresado por empresarios como Luis Osuna representa oxígeno político para la
gobernadora, pero también eleva la expectativa. La confianza otorgada en una
reunión tendrá que traducirse en mejores condiciones alrededor de restaurantes
y corredores comerciales.
Hay además un
elemento que vale observar: la mesa volverá a reunirse en 30 días. Eso
convierte el encuentro en algo medible. La siguiente reunión ya no podrá
limitarse al diagnóstico; necesariamente tendrá que revisar qué solicitudes
fueron atendidas y qué cambió.
Graciela está
intentando construir aliados sociales frente a un problema que ningún gobierno
puede enfrentar únicamente desde Palacio. Los restauranteros parecen dispuestos
a participar.
Ahora viene la
parte complicada: que la esperanza expresada en la mesa encuentre resultados en
la calle.
marcoantoniolizarraga@entreveredas.com.mx
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