Un estudio de Hábitat para la Humanidad revela que el costo de tener un hogar obliga a las familias a sacrificar alimentación, ahorros e inc...
Un estudio de Hábitat para la Humanidad revela que el costo de tener un hogar obliga a las familias a sacrificar alimentación, ahorros e incluso atención médica.
El creciente costo de la vivienda está modificando la economía y hasta los proyectos de vida de millones de personas en América Latina y el Caribe. Tres de cada cuatro encuestados han tenido que reducir otros gastos, recurrir a sus ahorros o buscar ingresos adicionales para poder cubrir los costos relacionados con su hogar.
El estudio “Un hogar, pero ¿a qué costo?”, elaborado por Hábitat para la Humanidad, recogió en su versión global las experiencias de 30 mil 758 personas de 22 países. En América Latina participaron Argentina, Barbados, Brasil, Guatemala, México y Trinidad y Tobago.
Los resultados muestran que 75 por ciento de las personas consultadas redujo al menos algún gasto durante el último año para cubrir los costos de vivienda. El impacto alcanza necesidades básicas: 33 por ciento recortó gastos en alimentos, 32 por ciento utilizó ahorros o fondos destinados a emergencias y 13 por ciento retrasó o evitó recibir atención médica.
El problema se agrava por las condiciones laborales de la región. De acuerdo con Hábitat para la Humanidad, millones de personas enfrentan dificultades para acceder a créditos o financiamiento formal, particularmente quienes obtienen sus ingresos desde la informalidad.
La presión económica también está influyendo en decisiones personales de largo plazo. El 56 por ciento considera que el costo de la vivienda dificulta pensar en formar una familia, porcentaje que aumenta hasta 62 por ciento entre integrantes de la Generación Z y millennials.
El encarecimiento de las ciudades genera además otro fenómeno: familias que buscan viviendas más económicas en las periferias terminan enfrentando mayores distancias hacia sus centros laborales, con el consecuente incremento en tiempos y costos de transporte.
Las condiciones físicas de las viviendas representan otro desafío. El 74 por ciento considera que muchas personas habitan construcciones inseguras, mientras 18 por ciento señala que su propia vivienda no ofrece protección suficiente frente a fenómenos como calor, frío o inundaciones.
Hábitat para la Humanidad plantea revisar las políticas de acceso a vivienda y financiamiento, particularmente para aquellas familias cuyos ingresos son demasiado elevados para recibir determinados subsidios, pero insuficientes para acceder al sistema crediticio tradicional.
.png)

