Entre Veredas Marco Antonio Lizárraga “La ambición de poder es una mala hierba que sólo crece en el solar abandonado de una mente vací...
Entre Veredas
Marco Antonio
Lizárraga
“La ambición de
poder es una mala hierba que sólo crece en el solar abandonado de una mente
vacía”, Ayn Rand (1905-1982) Filósofa y escritora ruso-estadounidense.
LINEA RECTA
Imelda Castro
continúa recorriendo Sinaloa y este fin de semana llegó a los consejos
municipales de Morena en Concordia y Mazatlán. Podría parecer una actividad
ordinaria dentro de la agenda de quien fue designada coordinadora estatal de la
Defensa de la Transformación y Soberanía Nacional, pero el momento le da otro
significado: Morena está dejando atrás la etapa en la que prácticamente todos
podían levantar la mano y comienza a entrar en aquella donde tendrá que
escoger.
Ahí está el
primer elemento que merece atención. Mientras los aspirantes empiezan a
registrarse, preparan documentos, recorren territorios y esperan las
convocatorias municipales, Imelda está recorriendo la estructura que deberá
permanecer después de que esas decisiones sean tomadas. Son dos procesos que
avanzan al mismo tiempo: por arriba comienzan a competir los nombres; por abajo
se intenta mantener organizado al partido.
La propia Imelda
utilizó una metáfora que explica bastante bien lo que pretende transmitir. Dijo
que el pasado 26 de agosto únicamente se nombró a “la persona capitana del
equipo”, en referencia a su propia designación, pero agregó que todos tendrán
un papel y una posición para poder ganar el campeonato.
La frase busca
cerrar una etapa y abrir otra: aquella competencia estatal terminó, pero
quienes participaron no necesariamente deben considerarse derrotados o
excluidos del proyecto.
Eso será mucho
más sencillo decirlo que conseguirlo.
Morena está
entrando en una sucesión de procesos internos. Primero resolvió la coordinación
estatal; ahora avanzan las coordinaciones distritales federales y
posteriormente vendrán las municipales y distritales locales.
En cada etapa
habrá varios aspirantes y solamente algunos serán seleccionados. Por eso el
problema político no será únicamente determinar quién obtiene mejores
resultados en las encuestas. También será administrar lo que ocurra después.
Porque las
encuestas pueden seleccionar coordinadores.
No
necesariamente construyen unidad.
Ese trabajo
tendrá que hacerlo la política. Quien quede fuera tendrá que decidir si
acompaña, se repliega, negocia otra posibilidad o simplemente deja de trabajar
con la misma intensidad.
Y mientras más
aspirantes aparezcan, mayor será la necesidad de generar espacios para
mantenerlos dentro de un proyecto común. Desde esa perspectiva puede entenderse
mejor la insistencia de Imelda en hablar de equipo, movimiento, estructura y
participación para todos.
Mazatlán
representa una buena muestra de lo que viene. Hay distintos personajes
realizando actividades públicas, reuniones y recorridos, y varios han expresado
interés en participar cuando llegue la convocatoria municipal. Édgar González
Zatarain ya manifestó su intención; Carlos Escobar también ha colocado su
nombre; Juan Carlos Patrón ha construido su propia ruta, y existen otros
perfiles que podrían entrar al proceso.
Todavía no
sabemos quiénes terminarán registrados ni cómo medirán, por lo que sería
prematuro establecer posiciones. Lo que sí puede anticiparse es una competencia
interna amplia.
Y precisamente
en Mazatlán Imelda dio un paso más en su discurso. Ya no habló solamente de
organizar al partido. Invitó a la militancia a prepararse para 2027 y sostuvo
que buscarán confirmar la continuidad de la transformación en el municipio. Eso
coloca el objetivo electoral sobre la mesa aun cuando todavía no exista una
definición sobre quién encabezará el proyecto municipal.
La secuencia
resulta interesante: primero estructura, después nombre.
Durante muchos
procesos políticos ocurre al revés. Aparece el candidato y posteriormente
comienza la búsqueda de quienes lo acompañarán. Morena parece intentar que
cuando llegue la definición exista previamente una estructura organizada en
secciones, colonias, comunidades y consejos municipales que pueda ponerse
detrás del perfil seleccionado.
Ahí también
cobra sentido la presencia de Édgar Barraza, presidente estatal de Morena;
Juana Minerva Vázquez, presidenta del Consejo Estatal, y Manuel Guerrero,
responsable de la estructura territorial federal del partido en Sinaloa. No es
solamente Imelda recorriendo municipios. En la misma gira aparecen distintas
piezas de la organización partidista.
Eso tampoco
significa que Morena haya eliminado sus diferencias internas. Sería ingenuo
interpretarlo así.
Existen grupos,
liderazgos, aspiraciones y relaciones políticas distintas, como ocurre
prácticamente en cualquier partido que se encuentra en el gobierno y se
aproxima a una elección. La cuestión será determinar si esa diversidad puede
mantenerse dentro de una conducción común cuando comiencen a repartirse
responsabilidades y candidaturas.
Concordia
presenta otra dimensión. Ahí Imelda habló de historia, identidad regional,
gastronomía, producción de muebles, alfarería y posibilidades económicas como
el café.
Puede parecer
una parte menor frente al discurso electoral de Mazatlán, pero contiene otra
señal: conforme avance su recorrido, la coordinadora estatal necesitará hablar
cada vez menos solamente hacia Morena y cada vez más hacia los problemas y
oportunidades particulares de cada municipio.
Ese tránsito
será importante.
Imelda ya ganó
un proceso interno. Ahora necesita construir una presencia política que no se
limite a quienes participaron en él. Y si su responsabilidad consiste en
conducir al movimiento hacia 2027, tendrá que articular organizaciones
partidistas, aliados, aspirantes, sectores sociales y realidades municipales
que son profundamente diferentes entre sí.
No es lo mismo
hablar de desarrollo turístico y seguridad en Mazatlán que de agricultura y
agua en Guasave; tampoco son iguales las prioridades de Culiacán, Ahome,
Concordia o Escuinapa. La estructura puede ser estatal, pero las elecciones se
ganan o se pierden en territorios concretos y con problemas concretos.
Por eso la frase
“el movimiento tiene muy claro para dónde va” también puede convertirse en una
exigencia para la propia conducción de Morena. Tener claro el destino no
necesariamente significa tener resueltos los caminos para llegar.
Falta conocer
quiénes encabezarán los municipios. Falta resolver los distritos. Falta
acomodar la paridad. Falta saber cómo participarán PT y Partido Verde cuando
llegue la distribución de posiciones.
Y, sobre todo,
falta comprobar si quienes hoy hablan de unidad mantendrán la misma disposición
cuando las encuestas comiencen a cerrar puertas.
Hasta ahora
Imelda está recorriendo un Morena donde prácticamente todos caben.
Dentro de
algunas semanas tendrá que conducir un Morena donde algunos habrán obtenido lo
que buscaban y otros no.
Ahí estará la
verdadera prueba de su coordinación. Porque nombrar al capitán fue apenas el
comienzo. Lo difícil será conseguir que, cuando se definan las posiciones,
todos sigan queriendo jugar en el mismo equipo.
ENCUENTRO
En política
importa la fotografía, pero también importa dónde y cuándo se toma. Durante la
visita de Imelda Castro a Mazatlán desfilaron dirigentes, militantes y
distintos actores de Morena por el encuentro con las estructuras municipales.
Hubo saludos, conversaciones y fotografías.
Édgar Augusto
González Zatarain no estuvo ahí. Horas después apareció otra imagen: la del
exalcalde reunido en privado con la coordinadora estatal.
La diferencia
merece atención, aunque no permite adelantar conclusiones. No sabemos qué
hablaron ni existen elementos para afirmar que haya existido un acuerdo
relacionado con 2027.
Convertir una
conversación privada en una candidatura pactada sería ir demasiado lejos. Pero
ignorar el contexto también sería quedarse corto.
Édgar ya
manifestó su interés en participar por la Coordinación Municipal de Morena en
Mazatlán y durante las últimas semanas ha mantenido reuniones con distintos
sectores.
Imelda, mientras
tanto, recorre el estado llamando a la unidad justo cuando comienzan las
definiciones distritales y están próximas las municipales. Que ambos conversen
es políticamente natural; lo peculiar está en que el encuentro ocurrió fuera de
la actividad pública de Morena.
Eso abre una
pregunta interesante: ¿por qué Édgar no acudió al encuentro partidista y sí
buscó —o aceptó— una conversación posterior y privada con Imelda?
Puede haber
muchas explicaciones y, mientras ninguno revele el contenido, cualquier
respuesta sería especulación.
Pero la forma
del encuentro permite cuando menos observar que González Zatarain mantiene un
canal directo con quien hoy conduce políticamente la organización estatal del
movimiento.
Para Édgar
también puede ser importante. Haber sido alcalde le proporciona conocimiento
público, pero no le garantiza la coordinación.
Tendrá que
competir con otros perfiles y someterse, si mantiene su aspiración, a las
mismas mediciones que Morena ha anunciado para los municipios. Una conversación
con Imelda no sustituye una encuesta ni equivale a su respaldo.
Por eso quizá la
fotografía deba leerse exactamente hasta donde alcanza. No confirma acuerdos. No
define candidaturas. Pero sí confirma interlocución.
Y en una etapa
donde Morena está a punto de comenzar sus definiciones en Mazatlán, saber quién
habla con quién también forma parte del tablero.
Por ahora
sabemos que Imelda y Édgar hablaron.
Lo
verdaderamente interesante será saber si aquella conversación se queda
solamente en una fotografía o si después aparecen movimientos que permitan
entenderla mejor.
AJUSTES
Jorge Rosario
Bojórquez Berrelleza comenzó a realizar ajustes en una de las posiciones de
mayor peso político dentro del Ayuntamiento de Navolato. La salida de Francisco
Petris Ruiz de la Secretaría del Ayuntamiento y la llegada de César Arturo
Cabrera López no representa solamente un relevo administrativo: cambia al
funcionario encargado de buena parte de la operación política interna del
gobierno municipal.
La elección de
Cabrera también resulta significativa porque no se trata de alguien que llegue
desde fuera. Ya formaba parte de la administración como secretario de
Desarrollo y Servicios Municipales y anteriormente estuvo al frente de Asuntos
Jurídicos. Bojórquez, por tanto, optó por mover una pieza propia antes que
incorporar un perfil externo.
El momento
también importa. Conforme avance 2027, los gobiernos municipales entrarán
inevitablemente en una etapa donde administración y política comenzarán a
convivir con mayor intensidad. Navolato no será la excepción. Por eso habrá que
observar si éste es un movimiento aislado o el comienzo de un reacomodo más
amplio dentro del Ayuntamiento.
Petris acompañó
prácticamente desde el arranque a la administración y su salida fue acompañada
públicamente por reconocimientos del Cabildo, sin que en la información
disponible aparezca una ruptura política.
Ahora queda una
pieza pendiente: quién ocupará Desarrollo y Servicios Municipales.
A veces un
cambio explica poco por sí mismo. Lo interesante será observar si después del
secretario comienzan a moverse otras piezas.
marcoantoniolizarraga@entreveredas.com.mx
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