Sobre el camino Benjamín Bojórquez Olea. Hay visitas presidenciales que cumplen una agenda institucional y otras que dejan mensajes polític...
Benjamín Bojórquez Olea.
Hay visitas presidenciales que cumplen una agenda institucional y otras que dejan mensajes políticos que no necesitan traducción.
La visita de Claudia Sheinbaum a Sinaloa dejó uno particularmente claro: “Graciela tiene todo el apoyo del Gobierno de la República”.
En política, una frase así no es decoración. Es señal.
El mensaje no solamente fue para la gobernadora interina Graciela Domínguez Nava. También fue para Morena, para los grupos políticos y para quienes ya comienzan a observar el horizonte de 2027.
Graciela tiene hoy algo fundamental: respaldo presidencial y margen político. Pero aquí comienza lo verdaderamente difícil. Porque el respaldo no es un cheque en blanco. Es una responsabilidad.
Sinaloa lleva dos años golpeado por la violencia, la incertidumbre y el desgaste institucional. Por eso el éxito de Graciela no podrá medirse por cuántos políticos logre alinear, sino por cuántas fracturas consiga cerrar.
Ahí está la diferencia entre tener poder y saber gobernar.
2027 llegará inevitablemente y con él las ambiciones, las candidaturas y las disputas internas que ya se muestran de manera natural e irreverente. La tentación será convertir el respaldo presidencial en una maquinaria de alineamientos.
El verdadero desafío será convertirlo en unidad, resultados y confianza ciudadana. Porque disciplinar a la clase política es relativamente sencillo. Gobernar para reconciliar a una sociedad herida es otra historia.
Sheinbaum ya puso el respaldo total sobre la mesa. Ahora Graciela tendrá que demostrar qué sabe hacer con él.
GOTITAS DE AGUA:
El poder puede abrir puertas, pero solamente los resultados permiten permanecer dentro.
El respaldo presidencial puede darle oxígeno a un gobierno. Pero el corazón de Sinaloa tendrá que recuperarse con resultados. “Si cierran la puerta, apaguen la luz”. “Nos vemos mañana”...
.png)
