Entre Veredas Marco Antonio Lizárraga “Yo no tenía una creencia específica, excepto que nuestra causa era justa, era muy fuerte y que es...
Entre Veredas
Marco Antonio Lizárraga
“Yo no tenía una creencia específica, excepto que nuestra
causa era justa, era muy fuerte y que estaba ganando cada vez más y más apoyo”, Nelson Mandela (1918-2013) Abogado y político
sudafricano.
ESPALDARAZO
La visita de Claudia Sheinbaum a Sinaloa estaba originalmente enmarcada en su gira para presentar los resultados de su Segundo Informe de Gobierno. Sin embargo, políticamente terminó dejando algo más importante para el momento que vive el estado: una definición clara sobre la relación que mantendrá la Federación con Graciela Domínguez Nava.
No ocurrió de manera aislada. Hay que observar lo sucedido
durante los últimos días para entender la dimensión del mensaje.
Graciela apenas comienza una gubernatura que no estaba
originalmente en su calendario político. Llegó al cargo después de la licencia
de Rubén Rocha Moya, en medio de una crisis de seguridad prolongada y con
problemas económicos, agrícolas y sociales que requieren decisiones inmediatas.
No recibió un gobierno en condiciones ordinarias ni tuvo una transición larga
para construir su propia ruta.
Por eso una de las primeras interrogantes era inevitable: ¿qué
relación tendría la nueva gobernadora con Claudia Sheinbaum y con el Gobierno
federal?
La respuesta llegó rápido.
Primero fue el encuentro de Graciela con la Presidenta en
Palacio Nacional. Después vino la reunión con Rosa Icela Rodríguez. Más tarde,
Omar García Harfuch, junto con los titulares de Defensa, Marina y Guardia
Nacional, estuvo en Mazatlán para revisar con la gobernadora el despliegue de
seguridad que mantiene a más de 20 mil elementos federales en Sinaloa.
Faltaba, sin embargo, algo. La definición pública de
Sheinbaum. Y llegó este domingo en Culiacán.
“Graciela tiene todo el apoyo del Gobierno de la República;
todo”, dijo la Presidenta. Después anunció que Ejército, Marina y Guardia
Nacional permanecerán en Sinaloa el tiempo que sea necesario.
Uso una frase común de mi señor padre: “Ahí nomás para las
cocas”. Ahí está el primer mensaje. Graciela no estará sola frente a la crisis
de seguridad. La Federación mantiene su responsabilidad en Sinaloa y Sheinbaum
decidió hacerlo explícito frente a la nueva gobernadora.
Pero sería un error quedarnos únicamente con los militares. Porque
lo anunciado después permite entender que el respaldo presidencial pretende
abarcar otros problemas que Graciela recibió junto con la gubernatura.
Sheinbaum informó que integrantes de su gabinete comenzarán
a visitar Sinaloa. Agricultura atenderá la problemática de los productores;
Energía y CFE trabajarán sobre la ampliación del subsidio eléctrico; Educación
participará en el proyecto de nuevas preparatorias; Hacienda revisará un apoyo
presupuestal extraordinario y también habrá atención a la problemática de los
productores de camarón.
Entonces estamos hablando de algo más amplio. Seguridad,
campo, energía, educación, pesca y presupuesto. Es prácticamente una agenda de
acompañamiento federal para algunos de los principales problemas que enfrenta
actualmente Sinaloa.
Y ahí aparece la segunda lectura. Graciela necesitaba
construir rápidamente capacidad de gestión. Una gobernadora interina dispone de
poco tiempo y enfrenta una dificultad adicional: tiene que consolidar autoridad
política mientras simultáneamente administra problemas que ya estaban presentes
antes de su llegada.
La relación directa con Palacio Nacional puede reducir esa
curva.
No significa que los problemas estén resueltos. Tampoco que
cada anuncio necesariamente vaya a producir resultados inmediatos. Significa
que la gobernadora dispone ahora de una interlocución federal que puede
utilizar para gestionar respuestas.
Y existe todavía una tercera lectura. El mensaje también fue
hacia dentro de Morena.
Graciela llegó a la gubernatura después de haber participado
en el proceso interno por la coordinación estatal. En ese proceso coexistieron
diferentes aspirantes, grupos y proyectos. Después vino la definición de Imelda
Castro como coordinadora estatal y comenzó otra etapa en la vida interna del
movimiento.
En ese contexto, el respaldo presidencial establece una
separación importante entre dos planos. Una cosa será la competencia política
de Morena rumbo a 2027. Otra es la conducción institucional del estado.
Sheinbaum dejó claro quién es su interlocutora en ese
segundo terreno: la gobernadora Graciela Domínguez. Eso no convierte a Graciela
en jefa política de Morena ni significa que la Presidenta esté tomando partido
por algún grupo interno. No existe evidencia para sostenerlo.
Pero sí fortalece la investidura de la gobernadora frente a
presidentes municipales, legisladores, funcionarios, sectores económicos y las
distintas expresiones políticas del propio movimiento.
Y eso puede ayudar a la gobernabilidad.
Graciela, además, ha comenzado a enviar señales en esa
dirección. Se ha reunido con diferentes actores políticos y sociales, incluidos
liderazgos que participaron en el proceso interno de Morena. La reunión
reciente con Tere Guerra puede entenderse dentro de esa necesidad de mantener
abiertos los canales después de la competencia.
No necesariamente se trata de construir un grupo. Puede
tratarse de algo más necesario para una gobernadora: construir interlocución.
Hay todavía una cuarta lectura que no debemos perder. El
respaldo de Sheinbaum también compromete a Graciela. Hasta ahora podía existir
la pregunta de cuánto acompañamiento tendría desde la Federación. Después de lo
ocurrido esta semana esa duda disminuye considerablemente.
Tiene presencia federal en seguridad. Tiene comunicación con
Palacio Nacional. Tiene al gabinete presidencial entrando a diferentes
problemas del estado. Y tiene a la Presidenta diciendo públicamente que cuenta
con todo el respaldo de su gobierno.
Eso amplía su margen de acción, pero también eleva la
expectativa sobre los resultados.
Porque dentro de algunos meses la conversación ya no podrá
concentrarse solamente en cuántos soldados llegaron, cuántos secretarios
visitaron Sinaloa o cuántas reuniones se realizaron.
Habrá que preguntar si disminuyó la violencia. Si mejoró la
situación del campo. Si llegaron los recursos. Si avanzaron las obras. Si hubo
recuperación económica. Y si el gobierno estatal consiguió recuperar confianza.
Por eso el verdadero significado de la visita de Sheinbaum
quizá no esté solamente en la frase que pronunció. Está en todo lo que colocó
detrás de ella.
Graciela tiene respaldo presidencial, respaldo institucional
y una puerta abierta con el Gobierno federal. Eso le da condiciones para
gobernar. No resultados anticipados.
Los resultados tendrá que construirlos ella. Pero
políticamente hay algo que después de este fin de semana resulta mucho más
claro: Claudia Sheinbaum despejó cualquier duda sobre quién será su
interlocutora para conducir, desde el Gobierno de Sinaloa, esta etapa del
estado.
Y el mensaje no fue únicamente para Graciela.
Fue para Morena, para los grupos políticos, para los
sectores productivos, para los alcaldes y para quienes desde ahora comienzan a
mirar hacia 2027. Y vaya que son un ch…orro.
Primero está el gobierno.
Y hoy, en Sinaloa, ese gobierno lo encabeza Graciela
Domínguez.
Diría mi difunta abuela, despacio que llevo prisa.
CUENTA CLARAS
Claudia Sheinbaum no vino a Sinaloa solamente a rendir cuentas de su Segundo
Informe.
Su discurso tuvo una carga particularmente local porque
llegó a un estado que enfrenta, al mismo tiempo, problemas de seguridad,
presión sobre el campo, dificultades económicas y una transición política en el
Gobierno estatal.
Por eso hubo una frase que marcó buena parte del mensaje: “El
presente y el futuro de Sinaloa lo deciden los sinaloenses”.
Sheinbaum utilizó la historia de México para fijar su
posición frente a cualquier intervención extranjera y sostuvo que la violencia
no se resolverá mediante injerencias, sino mediante cooperación, desarrollo,
justicia y soberanía.
Pero el discurso no se quedó en la defensa política de la
soberanía.
La Presidenta comprometió la permanencia de las fuerzas
federales en Sinaloa durante el tiempo que sea necesario y anunció que
integrantes de su gabinete comenzarán a venir al estado para atender problemas
específicos.
Campo. Energía. Educación. Presupuesto. Seguridad. Ahí
estuvo quizá el mensaje más importante. Sheinbaum reconoció con sus anuncios
que Sinaloa necesita una atención extraordinaria.
La ampliación de un mes al subsidio de energía eléctrica es
una respuesta concreta; también lo es enviar al gabinete de Agricultura ante la
presión que enfrenta el sector productivo. Otros anuncios tendrán que esperar
su instrumentación para conocer su verdadero alcance.
El discurso presidencial dejó entonces dos compromisos que
habrá que seguir. Presencia federal para enfrentar la violencia y presencia del
gabinete para atender los problemas económicos y sociales.
La visita terminó. Ahora comienza lo importante. Comprobar
cuánto de lo anunciado desde Culiacán logra convertirse en resultados para
Sinaloa.
Tiempo al tiempo.
marcoantoniolizarraga@entreveredas.com.mx
Facebook, Instagram y X: PeriodistaMarco
.png)

