Sobre el camino Benjamín Bojórquez Olea. No hay hipótesis más combatiente que la realidad. Y la realidad política de Sinaloa empieza a colo...
Sobre el camino
Benjamín Bojórquez Olea.
No hay hipótesis más combatiente que la realidad. Y la realidad política de Sinaloa empieza a colocar algunas piezas sobre el tablero que las dirigencias opositoras ya no deberían seguir ignorando.
Les guste o no, Mario Zamora Gastélum es, hoy, una de esas piezas en el tablero de los egos.
La encuesta de RUBRUM le concede 59.1% dentro de la medición de perfiles priistas, una diferencia suficientemente amplia para convertirlo en un actor central de la conversación rumbo a 2027. Pero sería absurdo confundir una encuesta interna con una elección estatal: son universos distintos y una candidatura todavía tendría que demostrar capacidad para trascender las fronteras partidistas.
Precisamente ahí está el verdadero desafío.
La oposición no necesita solamente un candidato; necesita un vehículo que revolucione las conciencias de un frente amplio. Y ese vehículo tendría que ser capaz de transportar al PRI, al PAN y, eventualmente, a ciudadanos que no quieren identificarse con ninguna sigla.
Porque si cada partido pretende llegar a 2027 con su propio candidato, su propia parcela y su propio ego, entonces el problema no será Morena. El problema será la incapacidad de la oposición para entender la aritmética política.
Zamora Gastelum tiene experiencia, territorio, conocimiento de la función pública y un lenguaje que puede transitar de la conversación técnica a la calle. Pero su mayor prueba no está en convencer a los convencidos. Está en demostrar que puede ampliar su radio de acción. Y esa misma exigencia tendría que aplicarse a todos, ya que construir un frente no significa cambiarle el color a una candidatura.
Significa ponerse de acuerdo en reglas, método, proyecto, selección de candidato y, sobre todo, en qué ofrecerle a una sociedad que difícilmente se entusiasmará con una simple coalición electoral.
Aquí está la parte incómoda: si la oposición quiere competir, tendrá que dejar de pensar como partidos y comenzar a pensar como alternativa. Y eso implica que nadie puede sentirse dueño de la candidatura.
Mario Zamora aparece hoy como una carta que merece ser considerada seriamente. El resto dependerá de algo mucho más difícil que una encuesta: la capacidad de construir unidad sin sacrificar identidad, y de competir sin convertir la alianza en un reparto de cuotas.
Porque 2027 todavía está lejos. Pero la política tiene una regla brutal: las oportunidades también caducan. Y mientras algunos siguen discutiendo quién debe cargar la bandera, otros podrían estar preguntándose algo mucho más importante:
¿Quién puede hacer que una sociedad fragmentada vuelva a caminar en la misma dirección?
Ahí está el verdadero examen. Y quizá también... el último tren de la oposición.
GOTITAS DE AGUA:
En política, perder una elección puede ser circunstancial; perder la oportunidad de construir una alternativa por culpa del ego, eso sí puede convertirse en una derrota histórica. “Si cierran la puerta, apaguen la luz”. “Nos vemos mañana”...
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