Agenda Política Jorge Luis Telles Salazar = “Injerencia de EU, causas de la violencia en Sinaloa”. = “Claras amenazas contra la soberanía na...
Agenda Política
Jorge Luis Telles Salazar
= “Injerencia de EU, causas de la violencia en Sinaloa”.
= “Claras amenazas contra la soberanía nacional”
= “Los mexicanos definiremos el rumbo del país”
= Y mientras, el caso Rocha, sin definición alguna
= Gestionará GDN evolución de C4 a C5 en el Estado
Sinaloa no fue un estado previamente seleccionado para tocar el punto de la injerencia extranjera, como erróneamente se manejó por ahí. De hecho, el tema lo traía la presidenta desde el mismo arranque de su gira por todas las entidades del país, a fin de subrayar los avances del gobierno, dos años después del inicio de su administración; sin embargo es innegable que aquí, en Culiacán, esa música alcanzó una tonalidad especial. Así como de dedicatoria, si no estamos equivocados.
La respuesta es simple:
A fines de abril próximo pasado, el gobierno de los Estados Unidos, a través de su sede en la ciudad de Nueva York, publicó una lista de diez personalidades ligadas con Sinaloa, acusadas de pertenecer a la delincuencia organizada; entre ellos el hoy gobernador con licencia Rubén Rocha Moya y el senador Enrique Inzunza Cazarez. La petición fue categórica: detención provisional con fines de extradición.
La reacción de la presidenta Claudia Sheinbabum fue prácticamente inmediata: las imputaciones carecen de pruebas lo suficientemente convincentes como para proceder en consecuencia. Los inculpados serán sujetos a investigación de fondo por parte de la Fiscalía General de la República y de sus resultados dependerá la decisión que adopte el gobierno mexicano.
Una cosa si dejó clara la presidenta de manera concluyente: “nadie, ningún gobierno extranjero, por más poderoso que sea, le va decir a México lo que tenga que hacer; eso es injerencia y constituye una artera violación a la soberanía nacional”.
¿Qué ha sucedido casi cinco meses después?
Que existe la confirmación de un detenido en el vecino país del Norte, al entregarse por su cuenta propia y bajo su propio riesgo: el general Gerardo Mérida, que fungía como secretario de Seguridad y Protección Ciudadana del gobierno federal. Su proceso ha sido claro y su ubicación está definida.
Que hay otro detenido, quien aparentemente también se entregó a la justicia de los Estados Unidos, por conducto de una embajada en un país europeo. De los resultados de esa investigación no se sabe absolutamente nada. Se trata de Enrique Díaz Vega, ex secretario de administración y finanzas del gobierno de Sinaloa.
El resto de la historia está en pausa y se mantiene en la misma condición, con el paso de los meses.
Lo del frustrado regreso de Rubén Rocha es un episodio de una historia que se escribe en paralelo y cuyas verdades necesariamente tendrán que darse a conocer, si se tiene el mínimo respeto a la salud política de nuestro Estado.
Por lo pronto, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum no ha tomado ninguna decisión ni a favor ni en contra del gobernador con licencia, del senador sin partido, ni de seis personajes más lo que deposita sobre el taste un par de cosas imposibles de objetar.
Por un lado, que la FGR no ha encontrado evidencias suficientes en torno a la presunta culpabilidad de los acusados por Estados Unidos, gobierno que tampoco ha presentado las pruebas correspondientes.
Y por otro, que Sheinbaum Pardo se mantiene firme en su postura en torno a los conceptos de injerencia y violación de la soberanía nacional.
-Injerencia extranjera provoca violencia – dijo aquí el domingo próximo pasado.
Y añadió:
-Los problemas en materia de seguridad no se resuelven por el camino de la intervención, sino mediante la cooperación entre los países involucrados.
De ahí su contundente rechazo a las recurrentes amenazas de gobiernos extranjeros en esta dirección, razón por la que llamó a la defensa de la soberanía nacional, bajo el argumento persistente de que “solo los mexicanos decidiremos el rumbo de nuestra nación”.
Y hasta aquí.
El posicionamiento de la presidenta es claro y enérgico. Lo lamentable es que, cuatro meses después no exista ningún indicio, ni tan siquiera el menor, del rumbo que tomará el caso Rocha en los próximos meses, situación que se ha convertido ya en una inaplazable necesidad.
Por lo pronto, para muchos, una defensa implícita de Rubén Rocha, Enrique Inzunza y el resto de los involucrados.
Así de fácil.
Salvo mejor opinión, amigo lector.
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Mientras.
La gobernadora Graciela Domínguez Nava requiere de un encuentro personal y directo con Edgar Abrahám Amador Zamora, secretario de Hacienda y Crédito Público del gobierno federal, para ajustar y ultimar detalles de lo que será el Plan integral de Seguridad y Gobernabilidad, anticipado prácticamente desde el momento mismo del inicio de su actual responsabilidad.
Esto ocurrirá en el curso de la semana.
Y posiblemente para los primeros días de abril ya existan las condiciones necesarias para dar a conocer esto que será un factor medular de su éxito o fracaso al frente del Poder Ejecutivo en el Estado.
Si en plata hablamos, déjeme decirle que la gobernadora solicitará a la SHyCP recursos adicionales para el fortalecimiento del programa mencionado.
Y esos recursos, de aprobarse, se canalizarán a la evolución de un C5 a partir del C4 que opera en el Estado y que ya suma bastantes años en dicha condición. Existe, dicen los que saben, una diferencia abismal entre un mecanismo y el otro. Y un C5, para acabar pronto, sería un mecanismo invaluable en la constante lucha contra la inseguridad.
Pendientes pues.
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Por cierto.
Quien también viene pronto a Sinaloa es Columba Jasmín López Gutiérrez, secretaria de Agricultura del gobierno de la República.
La alta funcionaria federal estará aquí en acato a indicaciones concluyentes de la presidenta Claudia Sheinbaum en el sentido de atender la problemática del campo sinaloense y de explorar de inmediato alternativas de solución viables, prácticas y reales.
En realidad no es un asunto fácil. Peor sería, sin embargo, que pusieran al sector agrícola en lista de espera.
Podría ser antes de que concluya la semana en curso.
Ojalá.
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Por otro lado.
A juicio de Sergio Esquer Peiro, el presidente del comité estatal de Movimiento Ciudadano, Sinaloa tiene poco o casi nada por festejar tras la reciente visita de la presidenta Claudia Sheinbaum.
-¿Cuándo festejaremos? – se preguntó el “Pío Esquer”.
Cuando…
-La sociedad deje de vivir con miedo.
-Los negocios levanten de nuevo sus cortinas y puedan operar sin dificultades.
-Las familias de Culiacán regresen a su rutina habitual; la de dos años atrás.
“Los resultados de los que habla el gobierno federal -acotó Esquer Peiro – no se reflejan en nada en la vida cotidiana de los sinaloenses y nada podemos agradecerle al gobierno, mientras no recuperemos la normalidad del Culiacán en el que vivíamos en paz, en concordia y en una expectativa de crecimiento y desarrollo…”
¿Qué os parece?
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Y por hoy hasta aquí amigo lector.
Cuídese mucho y Dios lo bendiga.
Ahora y siempre.
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