Entre Veredas Marco Antonio Lizárraga “La paz no puede mantenerse por la fuerza. Solamente puede alcanzarse por medio del entendimient...
Entre Veredas
Marco Antonio
Lizárraga
“La paz no puede
mantenerse por la fuerza. Solamente puede alcanzarse por medio del
entendimiento”, Albert Einstein (1879-1955)
EL PASTEL
En política, las
coincidencias suelen despertar preguntas. Y cuando se trata de la sucesión
municipal de Mazatlán, los lugares, los tiempos y los protagonistas adquieren
un significado que merece observarse con detenimiento.
Este viernes 23
de octubre, el Partido del Trabajo convocó a una conferencia de prensa en
Marina Cerritos Condominios. La invitación habla de asuntos de interés público,
pero lo que trasciende en los círculos políticos es que podría anunciarse a
María Joseé Salazar Reyes como la figura que el PT pretende impulsar rumbo a la
presidencia municipal de Mazatlán en 2027.
Hasta aquí, una
versión que deberá confirmarse. Pero el contexto resulta particularmente
interesante.
Hace apenas unos
días, María Joseé había anunciado su registro en el proceso interno de Morena
para buscar la coordinación municipal de la Cuarta Transformación. Ahora, su
nombre aparece relacionado con un posible anuncio del Partido del Trabajo.
La pregunta es
inevitable: ¿qué ocurrió entre aquel registro y este eventual movimiento?
Porque no
estamos hablando de dos fuerzas políticas completamente ajenas. Morena y el PT
mantienen una relación de alianza, aunque eso no significa que sus intereses
municipales sean necesariamente los mismos. Cada partido tiene sus propias
estructuras, aspiraciones y necesidades de negociación.
Y precisamente
ahí podría encontrarse una de las claves.
Mientras Morena
enfrenta una competencia interna donde figuran Estrella Palacios, Carlos
Escobar, Juan Carlos Patrón y Édgar González Zataráin, entre otros perfiles, el
PT también necesita definir qué papel desempeñará en Mazatlán.
Una cosa es
acompañar una coalición y otra muy distinta llegar a la mesa de negociaciones
sin una propuesta política propia.
La eventual
incorporación de María Joseé podría responder a esa necesidad de
posicionamiento. También podría representar una ruta distinta para una
aspiración que inicialmente buscó espacio dentro de Morena. Ambas
interpretaciones son posibles; ninguna está confirmada.
Pero hay un
elemento adicional que merece atención: la sede de la conferencia.
Marina Cerritos
es señalado como uno de los espacios relacionados con las actividades
empresariales de Grupo Hersa. Que un anuncio partidista se programe
precisamente ahí abre interrogantes sobre la relación entre los intereses
empresariales y los movimientos políticos que comienzan a configurarse en el
puerto.
Conviene ser
precisos: elegir un espacio privado para una conferencia no demuestra
financiamiento político, intervención empresarial ni acuerdos electorales. Pero
tampoco impide preguntar por qué se eligió ese lugar y qué relación guarda con
quienes participarán en el encuentro.
En una ciudad
donde la actividad inmobiliaria, el desarrollo turístico y las decisiones
municipales mantienen una relación estrecha, la transparencia sobre los
vínculos entre actores políticos y económicos resulta especialmente importante.
María Joseé
representa una trayectoria vinculada al sector empresarial. Su eventual
participación por el PT introduciría otra variable en una competencia que hasta
ahora ha estado dominada por figuras con experiencia partidista, legislativa y
administrativa.
Sin embargo, el
punto central no es solamente quién podría aparecer en la conferencia, sino
bajo qué condiciones políticas lo haría.
¿Se trataría de
una aspiración independiente dentro del PT? ¿De un entendimiento entre aliados?
¿O simplemente de una incorporación partidista sin una definición electoral
inmediata?
Son preguntas
que deberán responder sus protagonistas.
También habrá
que observar la posición de la dirigencia estatal del Partido del Trabajo. Un
anuncio de esta naturaleza tendría implicaciones para sus conversaciones con
Morena, especialmente si ambas organizaciones buscan mantener acuerdos rumbo a
2027.
Lo que no puede
darse por hecho es que una conferencia de prensa equivalga a una candidatura
formal. Las definiciones electorales dependen de procedimientos partidistas,
posibles convenios de coalición y los tiempos establecidos por la legislación.
Por ahora, el
dato confirmado es la convocatoria. El anuncio relacionado con María Joseé
permanece en el terreno del trascendido.
Pero el episodio
deja una reflexión política: la sucesión de Mazatlán no solamente se está
moviendo dentro de Morena. También comienzan a aparecer señales desde los
partidos aliados y desde espacios vinculados a la actividad empresarial.
Y eso obliga a
mirar más allá de los registros, las fotografías y las declaraciones.
Porque en
política, cambiar de partido no siempre significa cambiar de proyecto. A veces
significa buscar otra puerta para llegar al mismo destino.
Lo
verdaderamente interesante será conocer quién abrió esa puerta, qué acuerdos
existen —si es que los hay— y qué proyecto se pretende presentar a los
mazatlecos.
MEDICIONES
La más reciente
encuesta de Mitofsky sobre la sucesión municipal de Mazatlán ofrece una
fotografía interesante del escenario político rumbo a 2027. Sin embargo, más
allá de los porcentajes que comienzan a circular entre los aspirantes, hay un
dato que merece especial atención: el 47.9 por ciento de los ciudadanos
entrevistados todavía no declara una preferencia partidista.
Ese porcentaje
obliga a interpretar los resultados con prudencia. Morena registra 28.6 por
ciento de las preferencias, seguido del PRI con 10 por ciento, Movimiento
Ciudadano con 5 y el PAN con 4.8 por ciento. La medición muestra diferencias
entre los partidos, pero también evidencia que una parte considerable del
electorado aún no expresa una definición.
En política, una
encuesta no solamente sirve para conocer el posicionamiento de los
participantes. También permite identificar las preguntas que todavía no tienen
respuesta.
Y en Mazatlán,
la principal interrogante es qué ocurrirá con ese amplio segmento ciudadano que
permanece sin manifestar una preferencia.
El estudio,
realizado del 16 al 18 de octubre mediante 800 entrevistas en viviendas,
también plantea un escenario de alianzas. Morena, PT y PVEM alcanzan
conjuntamente 34.7 por ciento, mientras que PAN, PRI y PAS registran 22.5 por
ciento. En ese supuesto, 33.9 por ciento no declara una opción.
Aquí aparece una
diferencia importante: las preferencias individuales de los partidos no pueden
sumarse automáticamente para anticipar el comportamiento de una coalición. Las
alianzas modifican las opciones que se presentan al elector y pueden generar respuestas
distintas.
Pero el apartado
que seguramente despertará mayor interés dentro de Morena es el relacionado con
sus aspirantes.
Carlos Escobar
aparece con 19.9 por ciento, Estrella Palacios con 14.2, Édgar González con 6.3
y Juan Carlos Patrón con 4.3 por ciento. Son resultados de la medición
presentada, no una definición de candidatura ni una encuesta interna oficial
del partido.
Hay otro dato
que cambia considerablemente la lectura: 37.9 por ciento respondió que no
elegiría a ninguno de los perfiles planteados y 14.9 por ciento no supo o no
contestó.
Es decir, más de
la mitad de las respuestas se concentra fuera de los nombres evaluados. Ese
comportamiento sugiere que el reconocimiento de los aspirantes y la aceptación
de sus proyectos son dimensiones que deben analizarse por separado.
Estrella
Palacios registra 71.1 por ciento de conocimiento, Carlos Escobar 62.2 y
Fernando Pucheta 56.4 por ciento. La diferencia entre ser conocido y recibir
una preferencia favorable resulta particularmente relevante para quienes ya
ocupan o han ocupado responsabilidades públicas.
En el caso de
Palacios, el ejercicio de la presidencia municipal le proporciona exposición
permanente, pero también la coloca bajo el escrutinio de los resultados de su
administración. Para Escobar, su presencia en la medición plantea la necesidad
de explicar cómo pretende trasladar su trayectoria legislativa a una propuesta
de gobierno municipal.
Édgar González y
Juan Carlos Patrón enfrentan, desde sus respectivas trayectorias, el mismo
desafío de presentar propuestas concretas para Mazatlán, más allá de los
acuerdos políticos y las estructuras que puedan acompañarlos.
La encuesta
también revela una diferencia entre intención de voto y percepción de triunfo.
El 45.1 por ciento considera que Morena tiene mayores posibilidades de ganar,
pero esa respuesta mide expectativas, no necesariamente una decisión personal
de votar por ese partido.
Son indicadores
distintos y confundirlos puede conducir a conclusiones equivocadas.
Hay un último
elemento que debe incorporarse al análisis: Mitofsky reporta un margen de error
de más o menos 3.5 puntos porcentuales, con 95 por ciento de confianza. Ese
dato exige cautela al interpretar diferencias entre porcentajes, especialmente
en los ejercicios relacionados con aspirantes y alianzas.
La medición
permite conocer tendencias durante los días en que se levantó, pero no anticipa
por sí misma el resultado electoral de 2027.
En Mazatlán, la
discusión apenas comienza. Los partidos todavía deberán resolver sus procesos
internos, definir eventuales coaliciones y presentar proyectos que respondan a
los problemas del municipio.
Por eso, quizá
la lectura más importante de esta encuesta no esté solamente en los nombres o
los porcentajes que aparecen en sus primeros lugares, sino en la cantidad de
ciudadanos que todavía no encuentran una opción por la cual pronunciarse.
Porque una
encuesta puede mostrar quién tiene mayor presencia en un momento determinado,
pero no sustituye el trabajo político, la evaluación ciudadana ni las
decisiones que todavía están por tomarse.
Y en Mazatlán,
antes de repartir candidaturas o celebrar porcentajes, convendría entender por
qué tantos ciudadanos aún no expresan una preferencia.
RELEVOS
La gobernadora
Graciela Domínguez Nava continúa realizando ajustes en la estructura de su
administración, ahora con cinco nombramientos en áreas que tienen una
característica común: su relación directa con la operación institucional, la
comunicación pública y la atención ciudadana.
La llegada de
Maraly Franco Salinas a la Coordinación de Comunicación Social y de Andrés
Villarreal Ayala a la Jefatura de la Oficina de la Gobernadora representa un
movimiento relevante. Ambas posiciones resultan fundamentales para ordenar la
agenda gubernamental, mejorar la coordinación interna y fortalecer la
comunicación entre las dependencias.
A estos
nombramientos se suman Elena Rosalía Osuna Hernández en Estrategia Digital,
Yara del Rosario Urquidez Valenzuela en Relaciones Públicas y Sonia Escalante
López en la Dirección de Registro Civil.
No se trata
solamente de cubrir espacios administrativos. La integración de estos perfiles
puede interpretarse como un esfuerzo por consolidar un equipo de trabajo que
responda a las necesidades de una administración que enfrenta desafíos
importantes en seguridad, servicios públicos y confianza ciudadana.
Hay un aspecto
positivo en estos movimientos: la posibilidad de mejorar los mecanismos de
comunicación y coordinación gubernamental. Una administración necesita informar
con claridad, atender oportunamente y mantener canales abiertos con la
sociedad, particularmente cuando las circunstancias exigen respuestas rápidas y
decisiones bien articuladas.
Sin embargo, los
nombramientos por sí mismos no garantizan mejores resultados. Cada funcionario
tendrá que demostrar capacidad de gestión, sensibilidad institucional y
disposición para trabajar con transparencia.
En el caso de
Comunicación Social, el desafío será informar sin convertir la actividad
gubernamental en propaganda. Para la Oficina de la Gobernadora, la prioridad
deberá ser facilitar decisiones y seguimiento a los compromisos. Y en áreas
como Registro Civil, los resultados tendrán que reflejarse directamente en la
calidad de los servicios que recibe la población.
Graciela
Domínguez tiene ahora la oportunidad de imprimir mayor coordinación a su equipo
y establecer responsabilidades claras en una etapa que exige estabilidad
administrativa.
Porque los
cambios de gabinete no adquieren importancia únicamente por los nombres que
llegan, sino por lo que esas personas consiguen transformar desde sus
responsabilidades.
Y al final, la
fortaleza de un gobierno no se mide por cuántos funcionarios nombra, sino por
la capacidad de su equipo para responder a las necesidades de los ciudadanos.
marcoantoniolizarraga@entreveredas.com.mx
Facebook,
Instagram y X: PeriodistaMarco
.png)

