Entre Veredas Marco Antonio Lizárraga “Algo desagradable se aproxima cuando los hombres están ansiosos por decir la verdad” , Benjamin Disra...
Entre Veredas
Marco Antonio Lizárraga
“Algo desagradable se aproxima cuando los hombres están ansiosos por decir la verdad” , Benjamin Disraeli (1804-1881) Estadista ingles.
LA BÁSCULA
Jesús Ibarra Ramos pudo haber escogido el camino sencillo.Después de participar en el proceso interno de Morena por la coordinación estatal, aceptar el resultado y regresar a sus actividades como diputado federal.
Pero decidió hablar.
Y hacerlo frente a Adela Micha, en una entrevista donde el tema central terminó siendo inevitablemente Sinaloa.
Ibarra reconoció lo que difícilmente puede ocultarse: violencia, vidas perdidas, empresas cerradas, familias con miedo y una economía que también ha resentido una crisis prolongada.
No negó los esfuerzos realizados en seguridad. Pero tampoco dijo que fueran suficientes. Ahí comienza lo interesante.
Porque Jesús Ibarra pertenece a Morena. No habla desde la oposición ni necesita construir un discurso para golpear al gobierno. Habla desde dentro del movimiento que gobierna el país y Sinaloa.
Y quizá por eso algunas de sus expresiones adquieren mayor peso.
La más fuerte fue señalar que uno de los grandes problemas de Sinaloa es la colusión entre el crimen organizado y la política.
No dio nombres. Tampoco presentó elementos para atribuir responsabilidades específicas. Y esa frontera debe mantenerse clara.
Pero que un diputado federal de Morena coloque públicamente el tema sobre la mesa, después de todo lo ocurrido en Sinaloa, no puede pasar inadvertido.
Ibarra llevó además la discusión hacia un terreno que pocas veces ocupa los titulares: las instituciones y el presupuesto.
Más policías. Mejores condiciones para las corporaciones. Recursos suficientes.
Instituciones capaces de enfrentar el problema sin depender permanentemente de respuestas extraordinarias. Tiene razón en algo fundamental: la seguridad también se construye desde el presupuesto.
Pero entonces vendrá la obligación de pasar del planteamiento general a los números.
¿Cuánto necesita Sinaloa? ¿Dónde debe invertirse? ¿En policías, inteligencia, tecnología, prevención, fiscalías? ¿Y cómo medir los resultados?
Porque pedir más recursos es sencillo. Demostrar que se utilizan correctamente es otra historia.
Hubo otra expresión que merece atención. Ibarra habló del peligro de que los sinaloenses terminemos normalizando la violencia. Quizá ahí tocó uno de los efectos más profundos de estos dos años.
Cuando una balacera modifica horarios. Cuando los negocios comienzan a cerrar más temprano. Cuando una familia decide no salir. Cuando un homicidio deja de sorprender.
La violencia comienza a ganar algo todavía más peligroso que una calle: la normalidad. Por eso resulta pertinente su llamado a colocar por encima de partidos e intereses particulares lo que denomina el “proyecto Sinaloa”.
Suena bien. Ahora tendrá que llenarlo de contenido.
También existe una lectura política.
Jesús Ibarra perdió la competencia interna frente a Imelda Castro, pero eso no significa que haya decidido retirarse del escenario. Todo lo contrario.
La entrevista muestra a un político intentando construir una narrativa propia: reconocer problemas, hablar de seguridad, economía, instituciones, empresas, inversiones y unidad.
Sin romper con Morena. Pero tampoco desapareciendo dentro de Morena. Habrá que observarlo.
Porque después de competir por la coordinación estatal, seguramente vendrán nuevas oportunidades y nuevas definiciones rumbo al 2027.
Por ahora, Ibarra hizo algo políticamente importante. Decidió hablar de una realidad incómoda desde el interior de su propio movimiento.
Eso genera expectativas. Y también responsabilidades. Porque después de reconocer el problema viene lo verdaderamente difícil: decir qué hacer para resolverlo.
OTRO “DESTAPE”
Carlos Escobar Sánchez tiene una ventaja frente a varios de los nombres que comienzan a aparecer rumbo al 2027: su aspiración no es nueva ni improvisada.
Ya buscó la posibilidad de competir por Mazatlán en el proceso anterior. La definición de género terminó cerrándole aquella puerta y posteriormente llegó al Congreso del Estado.
Ahora quiere intentarlo nuevamente.
Y su mensaje tiene una intención clara: no está buscando dónde acomodarse. Dice que esperará exclusivamente la convocatoria para la Coordinación Municipal de la Defensa de la Cuarta Transformación.
Eso políticamente le permite construir una narrativa de perseverancia. Pero también eleva la exigencia.
Carlos Escobar preside la Comisión de Comunicaciones y Obras Públicas del Congreso y tiene todavía varios meses para utilizar su trabajo legislativo como carta de presentación. No bastará con recordar que quiso ser alcalde anteriormente; tendrá que demostrar qué ha construido desde entonces.
Además, Mazatlán comienza a llenarse de aspirantes.
Estrella Palacios tiene naturalmente la posibilidad de buscar continuidad; Édgar González ya levantó la mano; María Joseé Salazar confirmó sus intenciones y seguramente aparecerán más nombres cuando Morena publique la convocatoria.
Carlos parece tener claro dónde quiere estar. La pregunta será si Morena termina abriendo esa puerta.
Porque ya una vez el género modificó su proyecto político y en 2027 la paridad volverá a ser determinante. Por eso su verdadera competencia todavía no comienza. Primero tendrá que llegar la convocatoria.
Después la definición de género. Y finalmente la encuesta.
Carlos Escobar ya sabe qué quiere. Ahora falta saber si esta vez las circunstancias también quieren con él.
LA LECTURA
Sergio “Pío” Esquer Peiro está tratando de colocar a Movimiento Ciudadano en una posición interesante rumbo al 2027: no cerrar la puerta a una alianza, pero tampoco apresurarse a entrar en ella.
Su mensaje desde Guasave tiene lógica política.
Mientras Morena comienza a exhibir una larga lista de aspirantes y PAN, PRI y otros actores opositores discuten posibles acuerdos, MC dice que primero quiere territorio, estructura, consejos ciudadanos y representantes en las casillas.
Es decir: llegar a cualquier negociación con algo propio. Porque una alianza electoral no vale solamente por las siglas que aparecen juntas en una boleta. Su verdadero peso está en los votos, las estructuras y los candidatos que cada partido puede aportar.
Ahí está probablemente la parte más importante de lo dicho por Pío Esquer.
Cuando afirma que están en una “alianza por la ciudadanía”, evita comprometer anticipadamente a Movimiento Ciudadano, pero tampoco cancela una eventual coalición opositora.
Deja la puerta entreabierta. Y hace bien en hacerlo. MC tendrá que medir durante los próximos meses cuánto puede crecer por sí mismo y, particularmente, cuánto representa en municipios donde una elección cerrada podría convertir sus votos en determinantes.
Guasave puede ser precisamente uno de esos laboratorios. Pero también existe un riesgo. Esperar demasiado puede permitir construir identidad propia, aunque también puede dejar al partido fuera de negociaciones que otros comiencen antes.
Por eso el verdadero desafío para Pío Esquer no será decidir hoy si Movimiento Ciudadano va solo o acompañado.
Será llegar al momento de decidir con suficiente fuerza para poder escoger.
Porque en política las alianzas funcionan mejor cuando nadie llega solamente a pedir espacios.
Primero hay que demostrar cuánto se pesa. Después se negocia cuánto corresponde.electoral no vale solamente por las siglas que aparecen juntas en una boleta. Su verdadero peso está en los votos, las estructuras y los candidatos que cada partido puede aportar.
Ahí está probablemente la parte más importante de lo dicho por Pío Esquer.
Cuando afirma que están en una “alianza por la ciudadanía”, evita comprometer anticipadamente a Movimiento Ciudadano, pero tampoco cancela una eventual coalición opositora. Deja la puerta entreabierta. Y hace bien en hacerlo.
MC tendrá que medir durante los próximos meses cuánto puede crecer por sí mismo y, particularmente, cuánto representa en municipios donde una elección cerrada podría convertir sus votos en determinantes.
Guasave puede ser precisamente uno de esos laboratorios. Pero también existe un riesgo.
Esperar demasiado puede permitir construir identidad propia, aunque también puede dejar al partido fuera de negociaciones que otros comiencen antes.
Por eso el verdadero desafío para Pío Esquer no será decidir hoy si Movimiento Ciudadano va solo o acompañado. Será llegar al momento de decidir con suficiente fuerza para poder escoger.
Porque en política las alianzas funcionan mejor cuando nadie llega solamente a pedir espacios. Primero hay que demostrar cuánto se pesa. Después se negocia cuánto corresponde.
“DIAGONAL RETRASADA”
Algo se está moviendo alrededor de Jorge Hariz Piña en Escuinapa. No necesariamente frente a las cámaras.
En las últimas semanas, diversas voces dentro de las fuerzas políticas que acompañan a Morena han comenzado a mencionar su nombre e incluso a buscar encuentros privados con él, de acuerdo con información recogida por Entre Veredas.
No hay fotografías. Tampoco comunicados. Y mucho menos puede hablarse todavía de acuerdos.
Pero en política muchas de las decisiones importantes comienzan precisamente así: hablando antes de anunciar.
Hariz ha venido creciendo políticamente en Escuinapa y conserva algo que comienza a resultar atractivo cuando se acercan las definiciones: estructura propia, conocimiento del territorio y capacidad para sumar más allá de una sola corriente partidista.
Por eso su nombre empieza a escucharse entre quienes consideran que podría encabezar la Coordinación Municipal de la Defensa de la Transformación. Falta mucho.
Morena tendrá su proceso. Los aliados tendrán intereses propios. Vendrán encuestas, acuerdos y una variable fundamental: el género. Pero existe una señal que no debe ignorarse. Una cosa es querer una candidatura.
Otra que tu nombre aparezca en las encuestas. Y otra, políticamente mucho más interesante, que sean otros quienes comiencen a buscarte para construir alrededor de él.
Eso es lo que habrá que observar con Jorge Hariz. Porque en Escuinapa todavía no hay candidato. Pero su nombre comienza a resonar donde normalmente empiezan las candidaturas: en las conversaciones privadas.
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