El deterioro se aceleró a partir de 2020, con mayor autocensura, violencia contra periodistas, desinformación y debilitamiento democrático, ...
El deterioro se aceleró a partir de 2020, con mayor autocensura, violencia contra periodistas, desinformación y debilitamiento democrático, advierte el organismo internacional.
La libertad de expresión en el mundo registró una caída del 10 por ciento entre 2012 y 2024, un retroceso equiparable al vivido durante la Primera Guerra Mundial, el periodo previo a la Segunda Guerra Mundial y los momentos más críticos de la Guerra Fría en la década de 1970, alertó la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
Así lo establece el informe Tendencias mundiales del periodismo: configurando un mundo en paz 2022/2025, en el que se advierte que este deterioro está estrechamente vinculado a fenómenos preocupantes en el ecosistema de los medios, como el aumento de la autocensura entre periodistas, la pérdida de confianza pública, el debilitamiento de los parlamentos y del sistema judicial, así como una creciente polarización social.
El estudio señala que, aunque entre 2012 y 2019 el descenso fue moderado, a partir de 2020 y especialmente desde 2022 el retroceso se aceleró, con una caída anual del 1.30 por ciento, muy por encima del promedio del periodo 2012-2024, que fue de 0.86 por ciento. Este índice se elabora con datos del Instituto V-Dem de la Universidad de Gotemburgo, que evalúa factores como censura, acoso a periodistas y libertad académica y cultural.
La Unesco advierte además que el dominio de las grandes plataformas tecnológicas ha generado un entorno propicio para el discurso de odio y la desinformación, mientras que el avance de la inteligencia artificial generativa ha profundizado la crisis de valor y sostenibilidad de los medios tradicionales. A ello se suma una creciente hostilidad hacia periodistas, científicos y defensores del medio ambiente.
En cuanto a la seguridad de los comunicadores, el informe revela que entre 2022 y 2025 murieron 185 periodistas, un incremento del 67 por ciento respecto a los cuatro años anteriores. Tan solo en 2025 se contabilizaron 91 periodistas asesinados, el 41 por ciento en ataques deliberados, con un nivel de impunidad del 85 por ciento, ya que la mayoría de estos crímenes no ha sido sancionada.
La autocensura crece casi un 5 por ciento anual y, en total, aumentó un 63 por ciento entre 2012 y 2024, lo que limita la cobertura de temas sensibles como corrupción, crimen organizado y abusos de poder. En América Latina y el Caribe, la Unesco documenta que entre 2018 y 2024 casi mil periodistas fueron desplazados de manera forzada, destacando el alto riesgo de ejercer el periodismo en países como México.
El informe también alerta sobre el aumento del 48 por ciento en vigilancia digital y leyes restrictivas, así como del acoso en línea y demandas legales abusivas. Los periodistas ambientales figuran entre los más vulnerables, con 46 asesinatos desde 2010 y apenas seis condenas, además de 749 ataques registrados entre 2009 y 2023.
Este panorama ocurre en un contexto de contracción global de la democracia, donde por primera vez en dos décadas los regímenes autocráticos superan a las democracias, y el 72 por ciento de la población mundial vive bajo sistemas no democráticos, el nivel más alto desde 1978.
“La suerte de la libertad de expresión está atada a la suerte de la democracia”, afirmó Catalina Botero, presidenta de la Cátedra Unesco de Libertad de Expresión de la Universidad de los Andes, al subrayar que la desinformación está erosionando la base común de hechos necesarios para la conversación democrática.
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