Entre Veredas Marco Antonio Lizárraga “El talento es algo bastante corriente. No escasea la inteligencia, sino la constancia”, Doris L...
Entre Veredas
Marco Antonio
Lizárraga
“El talento es
algo bastante corriente. No escasea la inteligencia, sino la constancia”, Doris
Lessing (1919-2013) Novelista británica
DEFINICIÓN
Luego de que el
gobernador Rubén Rocha Moya rindiera su cuarto informe el pasado 28 de
noviembre, se abrió el periodo en el que la senadora Imelda Castro Castro
anunció que definirá su rumbo político.
La legisladora
había adelantado desde el 18 de octubre que esperaría la conclusión del informe
para fijar una postura respecto a la posibilidad de buscar la gubernatura de
Sinaloa en 2027. Con el acto ya celebrado, el momento de esa definición ha
llegado.
En las últimas
semanas, Castro ha mantenido una presencia constante en actividades públicas en
diversos municipios, una movilidad que ha sido interpretada como activismo
político previo al proceso electoral.
Incluso, el
Partido Acción Nacional presentó una queja ante el Instituto Nacional Electoral
por presuntos actos anticipados de campaña, señalando que su presencia en
eventos podría constituir una ventaja indebida frente a otros perfiles.
Mientras tanto,
las mediciones internas y sondeos públicos la colocan actualmente como una de
las figuras mejor posicionadas dentro del arranque de la contienda, encabezando
o disputando los primeros lugares en encuestas de preferencia rumbo a 2027.
Ese escenario ha
generado expectativas entre simpatizantes, militantes y actores cercanos al
proyecto de la Cuarta Transformación, quienes aguardan una señal que permita
activar de manera formal su respaldo político.
La senadora ha
insistido en que actuará con respeto a los tiempos institucionales y en apego a
la normatividad electoral, pero el calendario juega ya un papel determinante.
El año está por
concluir y el 2025 abrirá el ciclo preelectoral en Sinaloa, etapa clave para
quienes aspiren a competir en 2027.
El panorama se
centra ahora en una sola pregunta:
¿Su definición llegará en los últimos días de este año o será hasta el
inicio del próximo, cuando comience de lleno la ruta preelectoral?
Lo cierto es
que, con el informe ya superado y con su posicionamiento público en ascenso, el
periodo de espera está llegando a su fin.
En los hechos,
el reloj político ya empezó a correr. “Truchas” con eso.
CARTUCHO QUEMADO
La política
mexicana tiene una costumbre vieja: reciclar sus promesas con envolturas
nuevas. Hoy, ese papel brillante se llama México Tiene Vida, un movimiento que
se presenta como alternativa ciudadana, pero que, en su génesis y en su
discurso, arrastra mucho del pasado que dice querer superar.
Y en Sinaloa, el
encargado de encender la maquinaria es nada menos que Jorge Abel López Sánchez,
un priista de carrera que ahora hace escala en un proyecto que promete ser
distinto, pero que en su arranque luce más como un acomodo estratégico que como
una revolución democrática.
El movimiento
presume sus primeras asambleas en Mazatlán, celebradas con entusiasmo y
avaladas por los observadores electorales.
Cumplieron el
trámite, sí. Pero lo verdaderamente relevante no es cuántas sillas se llenaron,
sino quién está detrás y con qué propósito. El discurso de “despertar
ciudadano” es noble, incluso necesario en un país donde la apatía política se
ha vuelto una forma de defensa. Pero cuando quienes lo enarbolan provienen de
las mismas estructuras que contribuyeron a ese desencanto, la narrativa pierde
filo.
López Sánchez
apela a su gratitud hacia el PRI, un partido que reconoce en decadencia. No
reniega, dice. Y quizá ese es el punto más honesto de su mensaje: no reniega
porque no puede renegar de lo que le permitió estar donde está.
El problema es
que el salto hacia un nuevo movimiento debería venir acompañado de un deslinde
firme, no de una nostalgia política acomodada. Hablar de “una opción diferente
para el país” mientras se preservan lealtades históricas es una contradicción
que no se resuelve con retórica.
A nivel
nacional, México Tiene Vida planea realizar más de 250 asambleas distritales en
dos meses. Una cifra impresionante en el papel, pero que inevitablemente
despierta sospechas sobre la velocidad con la que ciertos movimientos logran,
de la nada, estructuras que otros tardan años en construir.
En un país donde
el capital político suele acompañarse del capital económico, la duda no es
paranoia: es prudencia.
La gran pregunta
es si este proyecto realmente busca revitalizar la participación social o solo
pretende captar el desencanto. Porque el desencanto, cuando se administra bien,
es rentable. Y los movimientos políticos que nacen bajo el discurso de “somos diferentes”
suelen terminar convertidos en más de lo mismo cuando llegan las primeras
decisiones difíciles.
En 2027, México
Será un tablero nuevo y feroz. Los viejos partidos llegarán golpeados; los
nuevos llegarán probándose. ¿En cuál de esas dos categorías está México Tiene
Vida? Hoy, su mensaje se sostiene más en simbología que en hechos. Y aunque
López Sánchez insiste en que no viene a restar votos, la política tiene una
lógica simple: toda aparición en el tablero afecta el juego. Lo que falta ver
es si afectará para bien.
Porque de lo
contrario, este movimiento podrá tener nombre de esperanza, pero su vida será,
como tantas otras, apenas un respiro en la larga tradición del reciclaje
político mexicano. Y no huele a eso… apesta.
ESPALDARAZO
La firma del
contrato colectivo 2026 entre el Ayuntamiento de Culiacán y el STASAC
representa, en términos institucionales, un paso relevante en la relación entre
la administración municipal y sus trabajadores sindicalizados.
El incremento
salarial del 7 por ciento —distribuido en un 6 por ciento a partir de la
primera quincena de diciembre y un 1 por ciento adicional en enero— constituye
un ajuste que busca responder a las demandas laborales en un contexto económico
donde la actualización salarial es un elemento indispensable para mantener la
capacidad adquisitiva.
El acuerdo
también refleja una relación política y administrativa estable entre el alcalde
Juan de Dios Gámez Mendívil y la dirigencia sindical encabezada por Julio
Duarte Apan.
Los mensajes
públicos de apoyo, tanto del sindicato hacia el presidente municipal como de
éste hacia la base trabajadora, muestran un ambiente de cooperación que
facilita la negociación, aunque también exponen la natural cercanía que suele
darse entre una administración en funciones y un sindicato que depende
directamente de ella para la resolución de prestaciones y condiciones
laborales.
Desde una
perspectiva institucional, el aumento salarial y los compromisos expresados por
ambas partes apuntan a consolidar condiciones más favorables para quienes
operan los servicios públicos del municipio.
El
reconocimiento a la labor cotidiana del personal, así como la promesa de
atender sus gestiones “hasta donde sea posible”, subrayan la voluntad del
Ayuntamiento de mantener un diálogo abierto. Sin embargo, esta misma frase deja
claro que las decisiones están sujetas a límites presupuestales, lo que plantea
retos futuros en materia financiera y operativa.
El énfasis del
alcalde en vincular el acuerdo con una visión de “un mejor Culiacán” encuadra
la negociación dentro de un discurso de corresponsabilidad: mejorar las
condiciones laborales se presenta como un medio para fortalecer la prestación
de servicios y, con ello, el funcionamiento municipal. En esa narrativa, el
sindicato ocupa un rol central al asegurar que sus trabajadores mantienen
disposición y respaldo hacia la administración.
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