Entre Veredas Marco Antonio Lizárraga “Consentir que nos condecoren es reconocer al Estado o al principe el derecho de juzgarnos, ilus...
Entre Veredas
Marco Antonio
Lizárraga
“Consentir que
nos condecoren es reconocer al Estado o al principe el derecho de juzgarnos,
ilustrarnos, etc”, Charles Baudelaire (1821-1867) Escritor, poeta y crítico
francés.
MENSAJES
El séptimo
aniversario de la Cuarta Transformación reunió el 6 de diciembre a miles de
asistentes en el Zócalo capitalino en un acto donde convergieron símbolos,
discursos y presencias políticas.
Entre ellas
destacó la del gobernador Rubén Rocha Moya, quien acompañó a la presidenta
Claudia Sheinbaum en un evento que, más allá de su carácter conmemorativo,
permitió observar dinámicas que rara vez quedan tan expuestas en público.
Uno de los
momentos más comentados del encuentro fue el saludo entre ambos mandatarios.
Las imágenes del
acto muestran un abrazo prolongado, claramente distinguible, que contrastó con
la formalidad habitual de este tipo de interacciones.
Sin
proclamaciones ni declaraciones añadidas, el gesto abrió un espacio para la
lectura política: pese a la insistencia de que la relación entre ambos se
mantiene dentro de los márgenes institucionales, el lenguaje corporal reveló
una cercanía que difícilmente puede pasarse por alto.
Es posible que,
en el escenario nacional, este tipo de expresiones formen parte de la narrativa
de unidad que acompaña a la 4T.
Sin embargo, el
abrazo —visible, espontáneo y sin aparente guion previo— dejó entrever algo
más: una relación directa, fluida y con un nivel de confianza que no siempre se
aprecia entre mandatarios estatales y la Presidencia de la República.
La imagen
proyectó un vínculo que, al menos en esa escena, pareció genuino y afianzado.
En paralelo,
Rocha Moya difundió un mensaje donde reconoció el liderazgo de la presidenta y
reiteró que en Sinaloa se trabaja alineado con los ejes de justicia, paz y
bienestar social.
Esa
comunicación, sumada al gesto público, dibuja una coincidencia no solo
discursiva sino también gestual, que sugiere una cercanía más sólida de lo que
comúnmente se expresa en declaraciones formales.
Por otro lado,
la presencia de miles de sinaloenses en la celebración reforzó el contexto de
identidad y acompañamiento al proyecto federal.
Sus consignas,
visibles durante todo el evento, completaron el cuadro de un estado que no solo
asistió, sino que se hizo notar.
En conjunto, la
jornada dejó más que discursos. Mostró señales. Una de ellas —quizás la más
elocuente— fue la interacción entre la presidenta y el gobernador, un momento
breve pero suficientemente claro como para despertar la sospecha política de
que, más allá de lo que se dice, la relación existe, es directa y está
construida sobre un entendimiento personal que trasciende lo estrictamente
institucional.
No se trata de
afirmarlo; basta con observarlo.
LOS RETOS
Mazatlán inicia
el 2026 con una hoja de ruta que, aunque demanda ajustes importantes, también
abre espacio para avanzar en la consolidación de servicios públicos y en la
modernización de su estructura urbana.
La
administración de Estrella Palacios Domínguez cuenta con un presupuesto de
ingresos que crece ligeramente respecto al año anterior, alcanzando los 3 mil
473 millones de pesos. Esta cifra, aun con su incremento moderado, ofrece un
margen para atender áreas que históricamente han requerido inversión sostenida.
La orientación
planteada por el gobierno municipal —centrada en seguridad, alumbrado, drenaje
y obra pública esencial— refleja un enfoque de estabilización. Mazatlán vive
presiones crecientes derivadas de su ritmo de expansión y de la demanda que
impone su posición como uno de los polos turísticos más importantes del país.
Fortalecer la
operación de los servicios básicos no solo es necesario para atender a la
población local, sino también para ofrecer un entorno urbano más eficiente que
beneficie a residentes y visitantes.
El énfasis en
proyectos de infraestructura básica, como un nuevo panteón municipal o un
relleno sanitario, evidencia la voluntad de atender pendientes estructurales
que no pueden seguir postergándose.
Su avance
dependerá de la coordinación con los gobiernos estatal y federal, un elemento
que, bien gestionado, puede convertirse en una oportunidad para atraer recursos
y concretar obras de alto impacto comunitario.
En el ámbito
institucional, el proceso de construcción del presupuesto ha generado distintas
percepciones al interior del Cabildo.
Sin embargo,
esto también puede interpretarse como un momento para reforzar los canales de
comunicación y asegurar que las decisiones presupuestales se desarrollen con
mayor claridad y participación.
La integración
adecuada de los cuerpos colegiados fortalece la legitimidad del ejercicio de
gobierno y facilita la ejecución de prioridades.
Otro elemento
relevante es la intención declarada de que el presupuesto responda a las
necesidades expresadas por la ciudadanía.
Traducir esta
visión en mecanismos reales de consulta y diagnóstico puede convertirse en una
fortaleza si permite orientar el gasto hacia áreas donde el impacto social sea
más visible y más valorado por la población.
Mazatlán
enfrenta retos, pero también cuenta con condiciones favorables para avanzar:
una recaudación estable, un sector turístico sólido y una agenda municipal
centrada en la operación eficiente de los servicios.
El 2026 aparece
así como un año para ordenar prioridades, ajustar procesos internos y sentar
las bases de una infraestructura más robusta.
No será un
periodo de grandes expansiones, pero sí puede ser un año decisivo para
fortalecer la capacidad del municipio y responder de manera más firme a las
demandas urbanas.
En un contexto
donde la ciudad sigue creciendo y diversificándose, el reto consiste en
administrar ese crecimiento con responsabilidad y visión.
Si la
coordinación institucional se mantiene y las prioridades se ejecutan con
disciplina, Mazatlán puede cerrar 2026 con avances concretos que fortalezcan su
desarrollo a mediano plazo.
PUNTA DE LANZA
La incorporación
de Culiacán a la Red Mundial de Ciudades del Aprendizaje de la UNESCO
representa un hito que trasciende administraciones y que coloca a la ciudad
dentro de una agenda global orientada al desarrollo humano, la innovación y la
construcción de comunidades más integradas.
La designación
no surge de manera espontánea; es resultado de un proceso de trabajo que
articuló al Ayuntamiento con instituciones educativas, empresas, organizaciones
sociales y actores culturales que comparten la idea de que el aprendizaje puede
convertirse en una herramienta colectiva para transformar la vida urbana.
El anuncio de la
UNESCO subrayó que las ciudades del aprendizaje están redefiniendo la educación
más allá del aula, convirtiendo espacios públicos, centros comunitarios,
bibliotecas, museos y lugares de trabajo en plataformas vivas para adquirir
conocimiento.
En este
contexto, Culiacán fue reconocida por impulsar programas que buscan reducir
brechas, fortalecer capacidades y generar oportunidades para sectores
vulnerables. Iniciativas como Somos Inclusión, Verano CienCiaSional, Atención
al Adulto Mayor, Mujeres Emprendedoras por el Bienestar, Young Demo Day,
Parques Alegres y los proyectos culturales comunitarios muestran un trabajo que
se ha consolidado desde distintos frentes.
En este proceso,
el papel del alcalde Juan de Dios Gámez Mendívil ha sido determinante.
Su
administración impulsó la postulación y promovió un enfoque de continuidad que
busca que este reconocimiento no quede limitado a un periodo de gobierno, sino
que se convierta en una guía estratégica para los años por venir.
Al enfatizar que
el proyecto trasciende el 2027 y debe mantenerse como una visión de ciudad,
Gámez Mendívil plantea una ruta que privilegia la planificación a largo plazo y
la colaboración multisectorial.
La creación del
Plan de Ciudad del Aprendizaje, compuesto por 14 proyectos, responde
precisamente a esta idea: articular esfuerzos sostenidos entre universidades,
empresas, sociedad civil y gobierno para que el aprendizaje forme parte de la
vida diaria.
Esto incluye
desde reconversión laboral y alfabetización digital hasta acciones para
enfrentar el cambio climático y desarrollar capacidades frente a los desafíos
tecnológicos contemporáneos.
Culiacán se suma
ahora a una red de 425 ciudades de 91 países, entre ellas Lisboa, Ciudad de
México, Medellín, Hamburgo y São Paulo.
Esta integración
permitirá acceder a buenas prácticas, acompañamiento internacional,
financiamiento y espacios de intercambio donde se definen tendencias globales
en educación comunitaria.
La pertenencia a
esta red puede convertirse en un impulsor para transformar la forma en que la
ciudad se relaciona con el conocimiento, especialmente en un contexto donde la
innovación educativa y la inclusión social son indispensables.
El
reconocimiento de la UNESCO no solo celebra lo que se ha hecho, sino que
plantea un compromiso para lo que falta por hacer.
La apuesta por
una ciudad que aprende implica mantener la cooperación, fortalecer proyectos y
garantizar que cada espacio urbano —desde un parque hasta un centro cultural—
pueda convertirse en un punto de encuentro para el conocimiento.
Si la ruta
planteada se sostiene, Culiacán podrá consolidarse como un ejemplo nacional de
cómo una ciudad puede transformar su dinámica social poniendo el aprendizaje en
el centro de su desarrollo.
marcoantoniolizarraga@entreveredas.com.mx
Facebook, Instagram
y X: PeriodistaMarco
.png)

