El frío y la permanencia en espacios cerrados elevan el riesgo de contagios como resfriado, influenza, COVID-19 y neumonía, especialmente ...
El frío y la permanencia en espacios cerrados elevan el riesgo de contagios como resfriado, influenza, COVID-19 y neumonía, especialmente entre grupos vulnerables.
La temporada invernal suele traer consigo un incremento en los casos de infecciones respiratorias, como la influenza y otras enfermedades, debido a que las bajas temperaturas propician que las personas permanezcan más tiempo en espacios cerrados y con poca ventilación, lo que facilita la propagación de virus.
De acuerdo con información de la Secretaría de Salud, los niños menores de cinco años, las personas embarazadas y los adultos mayores presentan mayor riesgo de desarrollar complicaciones, particularmente quienes viven con enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión o padecimientos respiratorios, por lo que es fundamental identificar síntomas y actuar de manera oportuna.
Entre las enfermedades más comunes durante el invierno se encuentra el resfriado, que se manifiesta con congestión nasal, tos, estornudos, ojos llorosos y, en algunos casos, fiebre leve y dolor de garganta. Aunque suele ser de corta duración, puede afectar las actividades cotidianas.
La influenza es una infección aguda causada por el virus de la gripe y se transmite fácilmente por gotitas de saliva. Sus síntomas suelen ser más intensos, como fiebre alta, dolor de cabeza, escalofríos, tos seca y cansancio extremo. En casos graves, puede derivar en complicaciones pulmonares severas, por lo que la vacunación anual es la principal medida preventiva.
El COVID-19 continúa presente durante el invierno y comparte síntomas con la influenza, como fiebre y tos, aunque la pérdida del olfato o del gusto puede ayudar a diferenciarlo. La permanencia en espacios cerrados incrementa el riesgo de transmisión, por lo que mantener medidas de higiene sigue siendo clave.
Otras afecciones frecuentes son la faringitis, caracterizada por dolor al tragar y fiebre; la bronquitis, que provoca tos persistente, dolor en el pecho y dificultad para respirar; y la neumonía, una infección grave de los pulmones que puede requerir hospitalización si no se atiende a tiempo.
Las autoridades de salud recomiendan que, ante la presencia de síntomas respiratorios, la población acuda al Centro de Salud más cercano para recibir atención médica adecuada, evite la automedicación y siga las indicaciones sanitarias, como mantenerse hidratado, protegerse del frío y completar los esquemas de vacunación.
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