Entre Veredas "El intento de combinar sabiduría y poder rara vez ha sido exitoso y solo por un corto tiempo", Albert Einstein (187...
Entre Veredas
"El intento de combinar sabiduría y poder rara vez ha sido exitoso y solo por un corto tiempo", Albert Einstein (1879-1955) Científico alemán nacionalizado estadounidense.
Marco Antonio Lizárraga
ENCUENTROS
La visita de Ariadna Montiel a Sinaloa difícilmente puede reducirse a una reunión de estructura. Llegó cuando Morena acaba de resolver su principal definición política rumbo a 2027, pero también después de una de las etapas más complicadas que ha enfrentado el movimiento en el estado.
Por eso había dos tareas. Cerrar el capítulo de la sucesión estatal y comenzar a ordenar todo lo que viene debajo.
La primera señal fue contundente. Ariadna respaldó públicamente a Imelda Castro como coordinadora estatal y calificó como transparente el proceso que terminó con su designación. También reconoció la actitud de quienes participaron y después cerraron filas.
Eso importa porque Morena necesita que quienes aspiraron a la posición principal no se conviertan mañana en factores de división cuando comiencen a repartirse las siguientes cartas.
Y esas cartas están muy cerca.
Vendrán las coordinaciones de los distritos federales, municipios y posteriormente distritos locales. Ahí probablemente estará la verdadera prueba de unidad.
Porque ponerse de acuerdo alrededor de Imelda era una cosa. Resolver alcaldías, diputaciones y espacios para Morena, PT y Verde será otra muy distinta.
La propia dirigencia abrió la puerta para que quienes participaron en el proceso estatal puedan registrarse nuevamente en las siguientes convocatorias. Eso significa que varios de los nombres que buscaron la coordinación estatal seguirán caminando, pero ahora buscando otros espacios.
El mensaje de Ariadna también fue que las definiciones no deberán salir de negociaciones entre grupos, sino de las encuestas. Suena sencillo. En la práctica, ahí estará el reto: conseguir que quien pierda acepte el resultado y se quede trabajando con quien gane.
Morena tiene estructura. Imelda había hablado previamente de unos 300 mil militantes y una organización territorial que irá bajando de coordinaciones generales hacia municipios y secciones. La reunión de este viernes precisamente estuvo concentrada en afiliación, credencialización y comités seccionales.
Pero una estructura grande también produce muchas aspiraciones.
El problema de Morena rumbo a 2027 no parece ser encontrar candidatos. Será escogerlos sin producir demasiados inconformes.
Ariadna hizo además otro movimiento político importante: respaldó a Graciela Domínguez Nava.
Eso ayuda a separar dos carriles que Morena necesita mantener perfectamente definidos.
Graciela gobierna. Imelda organiza.
Una tendrá que entregar resultados en seguridad, economía y gobernabilidad. La otra deberá recorrer territorio, mantener cohesionada la estructura y preparar políticamente al movimiento.
Si ambas tareas funcionan, Morena llegará fortalecido a 2027. Si el gobierno falla, ninguna estructura partidista tendrá sencillo explicar los resultados en las calles.
Por eso el respaldo de la dirigencia nacional sirve, pero no sustituye los resultados.
También hubo una definición que no debe pasar inadvertida.
Cuando Ariadna habló de Rubén Rocha Moya y Enrique Inzunza, sostuvo que Morena no será cómplice ni encubrirá a nadie y dejó cualquier eventual decisión partidista en manos de las instancias correspondientes y de lo que determinen las investigaciones.
No significa una condena contra ninguno de ellos. Tampoco una expulsión.
Pero políticamente marca una distancia.
Morena parece estar intentando construir su ruta hacia 2027 sin permitir que los asuntos pendientes del pasado determinen completamente su futuro.
Y ahí Imelda vuelve a ser pieza central.
Hay finalmente un episodio mucho más interesante.
La reunión pública-organizativa del Hotel San Marcos no fue el único encuentro. Horas después hubo una segunda reunión privada en el Country Club Culiacán. Desde un día antes ya había trascendido que estaba programada alrededor de las 16:00 horas con participantes del proceso interno; posteriormente se reportó la presencia de diputados locales y federales, senadores, aspirantes y cuadros importantes del movimiento.
Entre los asistentes reportados estuvieron Imelda Castro, Tere Guerra, Estrella Palacios, Omar López Campos, Rodolfo Valenzuela, Merary Villegas, Edgar Barraza y otros dirigentes y operadores morenistas.
Y quizá políticamente esa reunión resulte más importante que la primera.
Porque con la estructura se habla de organización.
Con quienes tienen aspiraciones se habla, inevitablemente, del futuro.
No conocemos públicamente el contenido completo de lo conversado a puerta cerrada y sería irresponsable inventarlo. Pero el momento, los asistentes y las próximas convocatorias permiten una lectura: la dirigencia nacional no solamente vino a respaldar a Imelda; vino a tomarle el pulso a quienes deberán acomodarse en el siguiente tablero.
Primero fue la gubernatura.
Ahora vienen siete distritos federales, 20 municipios y después el Congreso local.
Ariadna vino a cerrar una competencia. Pero, al mismo tiempo, dio el banderazo para que comiencen muchas otras.
Y ahí veremos si la unidad que hoy presume Morena realmente alcanza para todos.
EL REGRESO
El regreso de Estrella Palacios a Mazatlán adquiere otra dimensión por el momento en que ocurre. No vuelve simplemente después de haber participado en el proceso estatal de Morena. Regresa después del encuentro político encabezado en Culiacán por Ariadna Montiel y del cierre de filas alrededor de Imelda Castro.
Ese detalle importa.
Estrella participó, compitió y aceptó el resultado. Ahora puede regresar a gobernar sin cargar necesariamente con una confrontación interna y con la posibilidad de reconstruir desde Mazatlán su siguiente etapa política.
Y tiene plataforma.
La Presidencia Municipal de Mazatlán significa territorio, exposición pública y capacidad para entregar resultados. Un buen cierre de gobierno puede volver a colocar a Estrella en condiciones competitivas para 2027.
Ahí aparece un escenario que no debe descartarse: la reelección.
No significa que exista una decisión tomada. Faltan convocatorias, encuestas, reglas de género y acuerdos entre Morena y sus aliados. Pero políticamente resulta lógico pensar que una alcaldesa que regresa después de participar en la competencia estatal pueda utilizar nuevamente el Ayuntamiento como plataforma para construir continuidad.
Además, después del encuentro con la dirigencia nacional, su retorno puede interpretarse como parte del reacomodo que Morena está realizando en Sinaloa: Imelda encabeza el proyecto estatal y quienes participaron tendrán que encontrar su espacio en el nuevo tablero.
Estrella ya sabe cuál puede ser el suyo.
Mazatlán.
Por eso su regreso no necesariamente significa volver al punto de partida.
Puede significar comenzar desde ahí el siguiente camino. Pero primero lo primero, hoy regresa a la presidencia, ya veremos, como dicen en mi rancho, como se acomodan las calabazas.
marcoantoniolizarraga@entreveredas.com.mx
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