El avance de los rebeldes en Yemen, el cierre temporal de un oleoducto clave y las dificultades para navegar por Ormuz colocan a Riad ante u...
El avance de los rebeldes en Yemen, el cierre temporal de un oleoducto clave y las dificultades para navegar por Ormuz colocan a Riad ante un dilema: responder militarmente, negociar o contener la escalada.
Riad, Arabia Saudita.— Arabia Saudita enfrenta una de las situaciones estratégicas más delicadas de los últimos años: mientras el estrecho de Ormuz continúa severamente afectado por el conflicto regional, el avance de los hutíes en Yemen aumenta la amenaza sobre Bab el-Mandeb, otra de las rutas fundamentales para mover petróleo hacia los mercados internacionales.
La situación se agravó después de que los hutíes, también conocidos como Ansar Allah y respaldados por Irán, tomaran Mokha y la estratégica isla de Mayun o Perim, ubicada en el estrecho de Bab el-Mandeb. El movimiento incrementa su capacidad de presión sobre el tráfico marítimo del Mar Rojo.
Golpean una de las principales salidas del petróleo saudí
El problema para Riad no termina en Yemen. Arabia Saudita tuvo que cerrar temporalmente su estratégico oleoducto Este-Oeste, de unos mil 200 kilómetros, después de un ataque con drones procedentes de territorio iraquí. El conducto puede transportar entre 4 y 5 millones de barriles diarios hacia el puerto de Yanbu, en el Mar Rojo.
La importancia del oleoducto había aumentado precisamente porque permite evitar el estrecho de Ormuz. Pero ahora la salida hacia el Mar Rojo también enfrenta riesgos por el avance hutí.
La presión ya alcanza los mercados: este domingo las acciones saudíes retrocedieron y Saudi Aramco perdió alrededor de 1.1%, en la primera reacción bursátil al ataque contra el oleoducto.
El petróleo mundial también entra en zona de riesgo
El problema ha dejado de ser exclusivamente saudí. Reuters estima que el oleoducto afectado estaba desviando alrededor de 4 millones de barriles diarios, equivalentes aproximadamente al 4% del suministro mundial de petróleo. Si la interrupción se prolonga, podría profundizar la escasez global.
La presión sobre las rutas marítimas también continúa. Este domingo se reportó un nuevo ataque contra una embarcación en el estrecho de Ormuz, donde el tráfico permanece fuertemente restringido.
Hutíes elevan todavía más la tensión
La crisis sumó un nuevo episodio este domingo: los hutíes aseguraron haber lanzado misiles y drones contra Arabia Saudita, mientras continúan expandiendo sus posiciones sobre la costa del Mar Rojo. Autoridades saudíes reportaron daños y personas heridas por proyectiles.
El escenario deja a Riad frente a tres caminos difíciles: emprender una nueva ofensiva contra los hutíes, buscar una negociación que reduzca la presión regional o reforzar sus defensas tratando de evitar regresar a una guerra abierta en Yemen.
Cualquiera de las alternativas tiene costos. Una ofensiva podría provocar nuevos ataques contra infraestructura energética saudí; una negociación implicaría concesiones difíciles, mientras que limitarse a contener la situación permitiría a los hutíes consolidar posiciones alrededor de una de las rutas marítimas más importantes del planeta.
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