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El aspirante a la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación sostiene que los próximos cinco años serán decisivos para impulsar movilidad, innovación, inversión y oportunidades para las nuevas generaciones
Culiacán, Sinaloa.- Culiacán debe aprovechar los próximos cinco años para construir las bases que le permitan llegar a la conmemoración de sus 500 años como una ciudad moderna, vanguardista, mejor conectada y con una economía capaz de generar oportunidades para las nuevas generaciones, afirmó Rodolfo Valenzuela.
El aspirante a la Coordinación Estatal de los Comités en Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Sinaloa puso sobre la mesa el 2031 como una fecha que, dijo, debe ir más allá de una celebración histórica y convertirse en un punto de referencia para definir el futuro de la capital sinaloense.
Consideró que el periodo que comienza representa una oportunidad para establecer una ruta de desarrollo que permita atender los problemas actuales, pero también anticiparse a las necesidades que tendrá Culiacán durante las próximas décadas.
“Los próximos cinco años representan una gran oportunidad para definir con claridad hacia dónde queremos llevar a Culiacán y poner en marcha los proyectos estratégicos que permitan materializar esa visión. La celebración de sus 500 años debe encontrar a nuestra ciudad con avances concretos y encaminada hacia una nueva etapa”, expresó.
Una ciudad que dé oportunidades a sus jóvenes
Valenzuela sostuvo que uno de los principales desafíos está en generar condiciones para que los jóvenes puedan desarrollar en Culiacán sus proyectos profesionales y empresariales, sin que la falta de oportunidades los obligue a buscar otros destinos.
Señaló que la capital sinaloense cuenta con universidades, profesionistas, emprendedores y sectores productivos que pueden convertirse en la base de una nueva etapa económica.
El reto, consideró, consiste en articular esas capacidades con políticas que favorezcan la innovación, el emprendimiento, la llegada de nuevas inversiones y la generación de empleos de mayor calidad.
Para el aspirante, pensar en el Culiacán de los 500 años implica también preguntarse qué tipo de economía tendrá la ciudad y cuáles serán las oportunidades disponibles para las generaciones que actualmente se encuentran estudiando.
Movilidad y planeación más allá de las obras inmediatas
En materia urbana, Rodolfo Valenzuela reconoció las obras que actualmente se realizan y que buscan generar nuevas alternativas viales, pero consideró necesario avanzar hacia una planeación integral.
Explicó que el crecimiento de la capital no puede limitarse a resolver necesidades inmediatas, sino que debe incorporar experiencias exitosas en urbanismo, movilidad, conectividad y recuperación de espacios públicos.
La propuesta, señaló, debe vincular infraestructura y desarrollo urbano con crecimiento empresarial, inversión y generación de empleos.
Desde esta perspectiva, los proyectos que se desarrollen durante los próximos años tendrían que formar parte de una visión de ciudad que trascienda administraciones y permita llegar a 2031 con avances concretos.
Los 500 años como punto de partida
Valenzuela consideró que la conmemoración de los cinco siglos de Culiacán representa una oportunidad para establecer una meta común que permita evaluar qué ciudad se quiere construir.
“Cumplir 500 años debe ser motivo de orgullo, pero también de compromiso. Culiacán no solo debe celebrar la grandeza de su historia, sino demostrar que está preparada para estar a la altura de su futuro”, concluyó.
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