El país sólo se encuentra detrás de China en exportaciones de manufactura especializada vinculada con sistemas de IA; especialistas advierte...
El país sólo se encuentra detrás de China en exportaciones de manufactura especializada vinculada con sistemas de IA; especialistas advierten que el siguiente reto es dejar de competir por mano de obra barata y avanzar hacia productos de mayor tecnología
Ciudad de México.- México está encontrando un nuevo espacio dentro de la economía tecnológica mundial. Además de su fortaleza automotriz, electrónica y manufacturera, el país se ha colocado como el segundo exportador mundial de componentes utilizados en sistemas relacionados con Inteligencia Artificial, solamente detrás de China, de acuerdo con datos del Banco Mundial citados por representantes empresariales.
Demetrio Sodi Cortés, presidente del Consejo de la Red de Carreteras de Occidente (RCO), señaló que la posición geográfica de México, su integración productiva con Estados Unidos y las condiciones establecidas por el T-MEC representan una oportunidad para incrementar la participación nacional en industrias tecnológicas.
Actualmente, explicó, buena parte de las exportaciones mexicanas relacionadas con IA corresponden a componentes que posteriormente son utilizados para ensamblar sistemas tecnológicos.
El desafío, consideró, será avanzar hacia procesos cada vez más sofisticados y con mayor valor agregado.
México debe dejar de competir solamente por mano de obra barata
Sodi Cortés sostuvo que el crecimiento tecnológico mundial obliga a México a replantear parte de su modelo industrial.
La ventaja competitiva del país, afirmó, no puede continuar descansando principalmente en costos laborales inferiores a los de otras economías.
“Hacia allá va el mundo y no podemos seguir apostando a que nosotros competimos nada más porque tenemos mano de obra barata. Tenemos que empezar a invertir en sofisticar nuestra producción”.
La estrategia implicaría atraer inversiones dirigidas a productos con altas especificaciones tecnológicas, pero también desarrollar capacidades nacionales para participar en procesos de mayor complejidad.
Para conseguirlo, consideró necesaria una participación conjunta de los sectores público y privado, siguiendo experiencias como las de China y Estados Unidos, donde las inversiones gubernamentales han acompañado el desarrollo tecnológico.
La integración con Estados Unidos juega a favor
Otro de los factores que coloca a México en una posición estratégica es la integración de las cadenas productivas norteamericanas.
De acuerdo con Sodi Cortés, alrededor del 85 por ciento de las exportaciones mexicanas tiene como destino Estados Unidos.
Además, una parte de los productos que México envía al mercado estadounidense incorpora previamente componentes fabricados en ese mismo país.
El empresario estimó que entre 12 y 15 por ciento del contenido de determinadas exportaciones mexicanas corresponde a componentes estadounidenses.
Esto significa que algunos productos cruzan la frontera en diferentes etapas de fabricación antes de llegar al consumidor final.
El T-MEC puede convertirse en una ventaja frente a China y otros países
Las reglas comerciales de América del Norte buscan incrementar el contenido regional de los productos para que puedan beneficiarse del tratamiento arancelario establecido en el acuerdo.
En ese escenario, México podría conservar una ventaja frente a competidores asiáticos debido a su proximidad con Estados Unidos y a la integración industrial desarrollada durante décadas.
El país tendría entonces la posibilidad no solamente de mantener su papel como plataforma manufacturera, sino de avanzar hacia sectores vinculados con Inteligencia Artificial, semiconductores, electrónica avanzada y otras tecnologías estratégicas.
Logística todavía le cuesta demasiado a México
Sin embargo, existen obstáculos importantes para aprovechar completamente esa oportunidad.
Uno de ellos es el costo de mover mercancías dentro del país.
Según los datos expuestos, los costos logísticos representan alrededor del 13 por ciento del PIB mexicano, mientras que entre los países integrantes de la OCDE el promedio ronda el 8 por ciento.
La diferencia resta competitividad a los productos nacionales.
“Nos estamos autopenalizando [...] por cuánto más cara es la logística del transporte en nuestro país con el resto del mundo”, señaló Sodi Cortés.
Por ello, además de tecnología, México necesitaría incrementar inversiones en carreteras, infraestructura logística, energía y disponibilidad de agua.
A esto se suma la incertidumbre que pueden generar las revisiones y negociaciones alrededor del T-MEC para las empresas que analizan realizar inversiones de largo plazo.
El reto para México será aprovechar una posición que ya consiguió dentro de la cadena tecnológica mundial para dar el siguiente salto: pasar de fabricar componentes para la Inteligencia Artificial a desarrollar una industria capaz de producir tecnología cada vez más sofisticada y de mayor valor agregado.
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