En la raya. Jose Luis Lopez Duarte En el entramado político de Sinaloa, la lucha por la candidatura que representará a Morena en las próxi...
En la raya.
Jose Luis Lopez Duarte
En el entramado político de Sinaloa, la lucha por la candidatura que representará a Morena en las próximas elecciones se ha convertido en un verdadero circo lleno de intrigas, maniobras y dobles discursos. Lo que debería ser un proceso democrático limpio y transparente, parece haber caído en manos de dos organismos que, lejos de ejercer autonomía e independencia, se han convertido en simples peones en una partida de ajedrez entre facciones internas. El TEESIN y el IEES, ambos con la responsabilidad de velar por la legalidad electoral, actúan al servicio de intereses encontrados que reflejan la guerra interna del morenismo sinaloense.
Por un lado, el Tribunal Electoral del Estado de Sinaloa (TEESIN) se ha posicionado claramente bajo la influencia del rochismo, ese grupo político encabezado por el senador Enrique Inzunza Casares, quien ha puesto toda la artillería para caer sobre Imelda Castro. Las acusaciones no son menores: desde el uso indebido de recursos hasta la presunta campaña anticipada. Un intento evidente de desacreditar a la precandidata que más pone en jaque a los intereses de Rocha y su círculo cercano. La estrategia es clara y burda, se intenta descarrilar la candidatura antirrochista con señalamientos que, aunque podrían tener sustento, son manejados con un solo fin político: detener a quien amenaza la hegemonía del rochismo en Sinaloa.
En contraparte, el Instituto Electoral del Estado (IEES), conocido por su cercanía con el INE y, por extensión, con el poder central de la presidenta Sheinbaum, sale a defender la candidatura de Imelda Castro. Esta defensa no es casual ni altruista. El IEES entiende que echar por tierra toda la precampaña afectaría no solo a Castro, sino a todos los aspirantes dentro de Morena, poniendo en riesgo la legitimidad de la llamada “consulta” de la Cuarta Transformación que se realiza en todo Sinaloa. La posición del IEES resulta ser un blindaje para evitar un efecto dominó que anularía las candidaturas de Morena, lo que sería un golpe letal para la estrategia política del partido a nivel estatal y nacional.
Así, estos dos organismos, que deberían ser garantes imparciales de la democracia, terminan siendo los dos extremos de una misma cuerda, tensada por intereses facciosos dentro de Morena. El TEESIN busca descalificar a la precandidata más competitiva y el IEES intenta protegerla para preservar el proceso, aunque sea a costa de la legalidad y la equidad. En este juego sucio, el electorado queda atrapado en medio de una batalla donde se juega más el control interno del partido que la verdadera representación ciudadana.
La situación huele a desesperación. El rochismo, viendo cómo pierde terreno frente a la popularidad y legitimidad de Imelda Castro, recurre a maniobras políticas burdas y falta de oficio político que podrían terminar por dividir aún más al partido. En la recta final, no sería extraño presenciar una alianza de todos los rochistas en torno a un solo candidato o incluso la propuesta de una tercera opción como salvavidas político, aunque eso signifique un suicidio electoral anticipado.
¿Y qué pasaría si se consolida esta ruptura? Morena y la Cuarta Transformación perderían mucho más que una candidatura; perderían la oportunidad histórica de renovar y fortalecer su proyecto en Sinaloa. Podríamos ver la imposición de nombres cuestionables en la candidatura de MORENA como lo seria Ricardo Madrid del PVEM, un personaje sin arraigo ni carisma suficiente, y que representaria la continuidad del mismo Rocha que muy seguramente dejaría un sabor amargo y consternacion interna.
La verdad incómoda es que, en este enredo, pareciera que muchos morenistas en Sinaloa son más rochistas que Rocha mismo. Una triste paradoja que confirma que la hegemonía política actual seguirá vigente, mientras voces legítimas como Imelda Castro sean relegadas por la lógica de la ambicion de poder absoluto. El futuro político de Sinaloa está en juego, pero la verdadera víctima es la democracia. Y así, mientras los actores se disputan el control de Morena, la ciudadanía observa, esperando no ser la gran perdedora de esta batalla que huele más a trampa que a competencia limpia.
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