La adicción a las compras puede comenzar con ansiedad y una necesidad difícil de controlar, seguida por satisfacción momentánea y sentimient...
La adicción a las compras puede comenzar con ansiedad y una necesidad difícil de controlar, seguida por satisfacción momentánea y sentimientos de culpa; redes sociales, baja autoestima y carencias emocionales pueden favorecer esta conducta.
Ciudad de México.— Comprar para sentirse mejor, adquirir productos que realmente no se necesitan y experimentar después culpa o preocupación por el dinero pueden ser señales de oniomanía, una conducta caracterizada por el impulso compulsivo de realizar compras.
La Procuraduría Federal del Consumidor advirtió sobre este problema a través de la Revista del Consumidor, al señalar que puede afectar las finanzas personales y repercutir también en las relaciones familiares, sociales y laborales.
La conducta suele comenzar con ansiedad y una necesidad intensa de comprar. Realizar la adquisición genera satisfacción inmediata, pero después pueden aparecer culpa, remordimiento o vergüenza.
El problema se presenta cuando este ciclo se repite y la persona encuentra cada vez mayores dificultades para controlar sus gastos.
Comprar para llenar vacíos emocionales
De acuerdo con la información difundida por Profeco, detrás de las compras compulsivas pueden encontrarse factores emocionales como baja autoestima, necesidad de aceptación o insatisfacción personal.
La preocupación excesiva por la apariencia y las comparaciones sociales también pueden intervenir, particularmente ante la exposición constante a estilos de vida y patrones de consumo difundidos a través de redes sociales.
Comprar puede entonces convertirse en una forma de obtener bienestar temporal o de intentar compensar determinadas carencias emocionales.
Sin embargo, la satisfacción suele durar poco tiempo y puede ser reemplazada por sentimientos negativos y preocupación por las consecuencias económicas.
¿Cuáles son las señales de alerta?
Entre los comportamientos asociados con la oniomanía se encuentran una necesidad intensa de comprar, ansiedad previa a realizar adquisiciones y satisfacción inmediata después de concretarlas.
También pueden presentarse culpa, remordimiento o vergüenza, frustración constante, irritabilidad, cambios de humor y sentimientos de vacío o tristeza cuando no se puede comprar.
Otra señal es restar importancia a los artículos que ya se poseen y continuar adquiriendo productos innecesarios.
El impacto puede extenderse a las finanzas cuando las compras comienzan a superar la capacidad económica de la persona, provocando endeudamiento o dificultades para cubrir otros gastos.
¿Cómo puede atenderse?
Profeco señala que la atención requiere un enfoque integral que considere tanto los factores emocionales como las conductas relacionadas con el consumo.
Entre las alternativas se encuentra la terapia cognitivo-conductual, además de educación y herramientas para mejorar la administración del dinero.
Dependiendo de cada caso, también puede requerirse valoración profesional para determinar otras alternativas de tratamiento.
Reconocer que las compras dejaron de ser una decisión de consumo y se convirtieron en una necesidad difícil de controlar constituye una de las primeras señales para buscar orientación especializada.
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