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En el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, autoridades estatales reconocieron que todavía existen rezagos en vivienda, caminos e infraestructura básica; además, advierten que las nuevas generaciones están dejando de hablar sus lenguas originarias
Culiacán, Sinaloa.- Sinaloa es hoy territorio de alrededor de 35 grupos indígenas, una diversidad que ha crecido con la llegada de familias provenientes de otras entidades para trabajar principalmente en los campos agrícolas, pero que también enfrenta desafíos que van desde la falta de vivienda digna y servicios básicos hasta el riesgo de perder sus lenguas originarias.
En el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, conmemorado cada 9 de agosto, el Gobierno de Sinaloa hizo un balance de los avances alcanzados en materia de reconocimiento de derechos, pero también puso sobre la mesa los pendientes que permanecen en las comunidades.
De los aproximadamente 35 grupos indígenas con presencia en la entidad, solamente tres tienen una relación originaria con el territorio sinaloense: los Mayos-Yoremes, además de presencia de Tarahumaras y Tepehuanos.
El resto de la diversidad indígena se ha ido incorporando a la vida económica y social del estado principalmente mediante los movimientos migratorios asociados al trabajo agrícola.
La población indígena de Sinaloa se ha transformado
Crescencio Ramírez Sánchez, comisionado para la Atención de las Comunidades Indígenas de Sinaloa, explicó que la composición de esta población ha cambiado conforme personas de diferentes pueblos originarios llegan a la entidad en busca de oportunidades laborales.
Esta realidad plantea también nuevas necesidades para las autoridades, pues ya no se trata solamente de atender a las comunidades históricamente asentadas en Sinaloa, sino a una población indígena cada vez más diversa.
Ramírez Sánchez reconoció que durante los últimos años se han registrado avances en el reconocimiento de sus derechos, aunque todavía existen pendientes importantes.
Uno de ellos es armonizar la legislación estatal con las reformas realizadas a nivel federal, pero también conseguir que las propias comunidades conozcan los derechos que tienen y cuenten con las condiciones necesarias para ejercerlos.
Vivienda, caminos y servicios, entre las principales necesidades
Los recorridos realizados por las comunidades han permitido identificar algunos de los problemas que continúan afectando a las familias indígenas.
Entre las necesidades más recurrentes se encuentran el acceso a una vivienda digna, mejores vías de comunicación y fortalecimiento de la infraestructura básica.
La Secretaría de Bienestar y Desarrollo Sustentable (SEBIDES), a través de la Comisión para la Atención de las Comunidades Indígenas de Sinaloa (COPACIS), mantiene programas destinados a atender parte de estos rezagos.
Entre las acciones mencionadas por las autoridades se encuentran proyectos productivos, programas dirigidos a mujeres artesanas y entrega de láminas galvanizadas, granos alimenticios y tinacos.
El secretario de Bienestar y Desarrollo Sustentable, Francisco Javier Barrón Aguayo, señaló que el objetivo no solamente debe ser garantizar el respeto hacia los pueblos originarios, sino contribuir a preservar sus tradiciones y generar mejores condiciones de bienestar.
“Nuestro compromiso es apoyar no solamente a que se fomente el respeto a cada uno de los pueblos originarios, sino que buscamos de manera conjunta que se mantengan sus tradiciones”, expresó.
Las lenguas indígenas enfrentan otro enemigo: el desinterés de los jóvenes
Pero existe un problema que no necesariamente puede solucionarse con infraestructura o programas sociales.
Las lenguas originarias están perdiendo hablantes.
Ramírez Sánchez advirtió que preservar las lenguas indígenas se ha convertido en uno de los desafíos más importantes para las comunidades, principalmente porque una parte de las nuevas generaciones ha dejado de utilizarlas.
“La pérdida de las lenguas indígenas representa uno de los mayores desafíos. Muchos de los jóvenes ya no quieren hablar la lengua, cuando es una riqueza que tienen que valorar”, explicó.
El funcionario consideró que fenómenos como el uso intensivo de internet y redes sociales han influido en los cambios culturales que viven los jóvenes dentro de las propias comunidades.
Sin embargo, planteó que esas mismas herramientas pueden utilizarse en sentido contrario.
En lugar de convertirse solamente en un factor que aleje a las nuevas generaciones de sus raíces, teléfonos y plataformas digitales también pueden servir para difundir las lenguas, la danza, la música y las tradiciones indígenas.
“Esos aparatos sirven para transmitir nuestra cultura”, sostuvo.
Preservar una lengua es preservar una cultura
La preocupación no es menor.
Cuando una lengua deja de transmitirse de padres a hijos no solamente desaparecen palabras. También pueden perderse conocimientos, relatos, formas de comprender el territorio, tradiciones y elementos de identidad construidos durante generaciones.
Por ello, las autoridades consideran necesario trabajar particularmente con niñas, niños y jóvenes para fortalecer el orgullo por sus raíces.
La tarea implica también combatir otro problema que continúa presente: la discriminación.
Ramírez Sánchez llamó a la sociedad sinaloense a reconocer el valor histórico, cultural y social de los pueblos indígenas y a mirar la diversidad lingüística como una riqueza y no como una diferencia que provoque exclusión.
En este Día Internacional de los Pueblos Indígenas, el balance para Sinaloa tiene entonces dos caras: existen avances en el reconocimiento de derechos y programas de atención, pero permanecen rezagos materiales y un desafío mucho más profundo.
Porque construir viviendas, caminos y servicios resulta indispensable.
Pero también lo es conseguir que las nuevas generaciones quieran seguir hablando las lenguas que durante siglos han contado la historia de sus pueblos.
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