El técnico del Guadalajara reconoció que la eliminación representa una fuerte decepción por las expectativas generadas y lamentó no respond...
El técnico del Guadalajara reconoció que la eliminación representa una fuerte decepción por las expectativas generadas y lamentó no responder al respaldo de la afición; señaló la falta de contundencia como uno de los principales problemas del equipo.
San José, California.- Gabriel Milito no buscó excusas. La temprana eliminación de Chivas en la Leagues Cup golpeó al entrenador argentino, quien reconoció la responsabilidad que le corresponde después de una participación que terminó muy lejos de las expectativas generadas alrededor del Guadalajara.
Tras la derrota ante FC Dallas, el estratega admitió que el equipo mostró momentos de buen futbol y generó oportunidades suficientes para obtener mejores resultados, pero terminó pagando una deficiencia que comienza a convertirse en preocupación: Chivas llega, pero no convierte.
Para Milito, de poco sirve dominar partidos o generar ocasiones cuando el equipo es incapaz de reflejar esa superioridad en el marcador.
“Con jugar bien no alcanza”, resumió.
Milito admite una “gran desilusión”
El entrenador reconoció que existía una expectativa importante alrededor de Chivas y que quedar eliminado tan pronto representa un golpe particularmente doloroso.
“Con una gran desilusión, porque este equipo había generado mucha, mucha expectativa, mucha ilusión y, bueno, no fuimos capaces de conseguir los resultados que queríamos”, expresó.
Milito consideró especialmente difícil aceptar la eliminación por la plantilla con la que cuenta y las condiciones que, desde su perspectiva, tiene Guadalajara para competir.
El problema volvió a aparecer frente a Dallas: Chivas tuvo el balón, consiguió instalarse en territorio contrario y produjo oportunidades, pero ninguna terminó en gol.
“Una vez más, Chivas dominó, generó y tuvo oportunidades, pero no marcó. Y en el fútbol, eso suele pagarse caro”, reconoció.
Y Dallas se encargó de comprobarlo.
El conjunto estadounidense resistió los mejores momentos rojiblancos y aprovechó una de sus oportunidades para quedarse con el resultado.
La deuda también es con la afición
Pero hubo otro aspecto que golpeó particularmente al entrenador.
Miles de aficionados rojiblancos acudieron al PayPal Park y generaron un ambiente que por momentos hizo sentir a Chivas como local en California.
Milito lamentó que el equipo no pudiera responder a ese respaldo.
“No haber podido darles una alegría a tantas personas que nos acompañaron nos produce muchísimo dolor y mucha tristeza”, expresó.
El argentino reconoció que las expectativas generadas alrededor del equipo provocan que el golpe sea todavía mayor.
“Cuando se genera tanta ilusión, la decepción también es muy grande”, admitió.
Por ello, lejos de trasladar responsabilidades exclusivamente a sus jugadores, Milito asumió la parte que le corresponde.
“Debemos hacernos responsables de estos resultados, de esta campaña, que no fue la que queríamos realizar”.
“Tranquilo, no me voy”
La eliminación abrió inevitablemente cuestionamientos sobre el futuro inmediato del proyecto rojiblanco, pero Milito fue claro respecto a su continuidad.
“Tranquilo, no me voy”, respondió.
El técnico reconoció, sin embargo, que abandona la competencia profundamente afectado por los resultados.
“Lógicamente que me voy muy tocado, muy apenado por los resultados conseguidos”, señaló.
La eliminación representa uno de los primeros golpes importantes para su proyecto al frente del Guadalajara y obliga al cuerpo técnico a encontrar rápidamente soluciones.
Porque Milito tiene claro que las buenas sensaciones futbolísticas tienen un límite.
Y ese límite aparece cuando no llegan los resultados.
La contundencia, el gran problema de Chivas
El argentino puso especial énfasis en la definición.
Guadalajara ha conseguido generar oportunidades durante el comienzo de la temporada, pero la cantidad de llegadas no se ha traducido proporcionalmente en goles.
Para Milito, ahí se encuentra una de las explicaciones de lo sucedido en Leagues Cup.
“En lo que va de esta temporada que recién comienza, hemos estado muy erráticos de cara al gol”, reconoció.
El entrenador consideró que existen oportunidades que un equipo con las aspiraciones de Chivas simplemente no puede desperdiciar.
“Erramos situaciones que no podemos permitirnos fallar”.
El problema, explicó, no necesariamente está en la construcción de las jugadas.
Chivas consigue por momentos desarrollar el futbol que busca su entrenador, progresar con el balón y colocarse en posición de definir.
Lo que falta es terminar el trabajo.
De la ilusión a la decepción
Chivas llegó a la Leagues Cup con expectativas altas y terminó enfrentándose demasiado pronto con una realidad incómoda.
No fue suficiente competir.
No fue suficiente dominar.
Tampoco generar más oportunidades que el adversario.
El futbol termina resolviéndose en las áreas y ahí Guadalajara quedó a deber.
Milito lo reconoció después de la eliminación y asumió la responsabilidad de una campaña que terminó prácticamente antes de comenzar.
Ahora el Guadalajara deberá trasladar toda su atención al resto de la temporada y corregir rápidamente una deficiencia que ya le costó un torneo.
Porque la frase del propio entrenador resume perfectamente el momento rojiblanco:
“No solamente hay que saber jugar bien, sino también convertir las situaciones que generamos”.
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