Entre Veredas Marco Antonio Lizárraga NI MÁS NI MENOS "No hay nada que pueda quitar la libertad a un hombre salvo otros hombres. Para...
Entre Veredas
Marco Antonio Lizárraga
NI MÁS NI MENOS
"No hay nada que pueda quitar la libertad a un hombre salvo otros hombres. Para ser libre, un hombre debe ser libre de sus hermanos". Ayn Rand (1905-1982) Filósofa y escritora ruso-estadounidense
La política no es de estructuras, es de percepciones. Y en Sinaloa, esa máxima empieza a tomar forma rumbo al proceso electoral que se avecina.
En medio de un mapa político donde las marcas partidistas se desgastan, se fragmentan o simplemente se diluyen ante el electorado, hay perfiles que, sin estar necesariamente en el centro del poder, mantienen una vigencia silenciosa pero constante. Uno de ellos es Fernando Pucheta.
No se trata de inflarlo ni de colocarlo como puntero en encuestas estatales —porque no lo es—, sino de entender su dimensión real: la de un actor con peso propio, con reconocimiento territorial y, sobre todo, con capacidad de incidir en un escenario cerrado.
Hoy, el votante sinaloense ya no responde de la misma manera a las siglas. Morena sigue siendo dominante, sí, pero también enfrenta desgaste; la oposición, por su parte, no termina de consolidar una alternativa sólida. En ese vacío, el factor humano —el candidato— comienza a cobrar una relevancia distinta.
Ahí es donde entra Pucheta.
Su capital no radica únicamente en su pasado como alcalde o legislador, sino en algo más complejo: el nivel de conocimiento que mantiene entre la población, particularmente en Mazatlán, y la percepción de cercanía que aún conserva en ciertos sectores. No es un fenómeno nuevo, pero sí uno que puede reactivarse en el momento adecuado.
En elecciones competidas, donde la diferencia no se mide en miles sino en márgenes ajustados, perfiles como el suyo pueden convertirse en el fiel de la balanza. No necesariamente para ganar por sí solos, sino para inclinar la elección hacia uno u otro lado.
Y es ahí donde la lógica cambia.
Porque más allá de la bandera que eventualmente decida portar —si es que decide hacerlo—, el peso específico del personaje podría estar por encima de las siglas. En otras palabras, el voto podría construirse más desde la figura que desde el partido.
Este fenómeno no es exclusivo de Sinaloa, pero en la entidad cobra particular relevancia ante la fragmentación política actual. Los partidos necesitarán algo más que estructura: requerirán rostros que conecten, que sumen, que arrastren.
Porque en política, como en el ajedrez, no siempre gana la pieza más poderosa… sino la que se mueve en el momento exacto.
Y en ese tablero, hay figuras que, sin hacer ruido, siguen contando.
CONSOLIDACIÓN
El programa “Contigo Mazatlán” sigue consolidándose como un ejercicio de cercanía directa entre el gobierno municipal y la ciudadanía, al llevar los servicios y la atención hasta las comunidades, como ocurrió en El Walamo.
La participación de 92 familias y la recepción de 134 solicitudes reflejan no solo la demanda social existente, sino también la disposición de la población para involucrarse cuando existen canales abiertos de diálogo.
Destaca la dinámica de atención inmediata, donde las peticiones no solo se escuchan, sino que se canalizan en el momento, lo que fortalece la percepción de un gobierno en territorio y no limitado a la operación desde oficina.
Este tipo de jornadas permite, además, identificar con mayor claridad las necesidades prioritarias en zonas rurales, particularmente en temas sensibles como apoyos sociales, servicios básicos e infraestructura.
Si bien el reto principal radica en dar seguimiento efectivo a cada solicitud y traducirlas en resultados concretos, este modelo de atención representa un paso positivo hacia una administración más cercana, sensible y con mayor capacidad de respuesta a las demandas ciudadanas.
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