La Montaña Oscar Loza Ochoa Cuando la guerra se disfraza de paz, es la peor de las paces. Mario Benedetti Los dolores son ancla en nuestra...
La Montaña
Oscar Loza Ochoa
Cuando la guerra se disfraza de paz,
es la peor de las paces.
Mario Benedetti
Los dolores son ancla en nuestras vidas. Sí. ¿Qué otro sentimiento nos puede ocupar ante la pérdida de seres entrañables? El respeto, el cariño que nos inspiraron esas personas son huellas indelebles en el corazón. Al perderlas se llevan una parte de nosotros. La partida inesperada, violenta y que deja en ayunas tantos compromisos ligados al bienestar de la niñez, de parte de Juan Pablo Gómez Salazar, es todo eso. Once meses de entrega incansable a la promoción de creación de bibliotecas en escuelas públicas y de promoción de lectura y escritura entre la niñez sinaloense, nos obsequian un retrato cercano al perfil del jalisciense Gómez Salazar.
Los dolores pueden ser arco y flecha en la existencia. Juan Pablo hizo presencia en la Feria Internacional del Libro Culiacán 2025. Vino a entregar un reconocimiento de parte de la Secretaria de Cultura federal a nuestro estimado escritor Elmer Mendoza. Y se quedó provisionalmente con la encomienda de promocionar bibliotecas populares. No encontró eco en el Ayuntamiento de Culiacán, pero no faltaron lo cómplices en la terca búsqueda por aportar un granito de arena para remontar la crisis de seguridad que vive Sinaloa. La cultura, de la que era un gran portador Juan Pablo, pues a sus escasos 26 años contaba al menos con 12 vueltas al sol como poeta. La cultura es un valioso recurso para enfrentar nuestros males. Ahora que no está entre nosotros, bien podemos concluir que el dolor de su ausencia será arco y flecha, como dijera Juan Eulogio Guerra, en el esfuerzo por superar los males de la violencia.
Los dolores dan sentido y rumbo a la brújula de todos. Si las crisis son oportunidad para encontrar solución a los malos momentos, los dolores también marcan los caminos y la andadura con que debemos recorrerlos. El sentido de pérdida de Juan Pablo no dejará una nube en el horizonte, pues estamos obligados a mantener el ritmo y la claridad de miras en el trabajo que realizamos junto él. Hay un modelo de comunidad sostenible para el Ejido Monteverde de Villa, en él se concreta parte de su pensamiento. Ese proyecto se está replicando en la comunidad El Tepeguaje, El Fuerte. Y tenemos el compromiso de ampliar ese esfuerzo a las poblaciones yoremes mayos de Ohuira, Ahome y Playita de Casillas, Sinaloa Municipio.
Los dolores dejan huellas marcando el camino y la andadura colectiva. El lunes 19 del presente mes, la familia fue informada del fallecimiento de Juan Pablo. Colapsado el sistema de procuración de justicia, recibió un cuerpo el domingo 11 y hasta ocho días después lo identificó, a pesar de contar con el ADN familiar. El día lunes 5 fue privado de la libertad. Los autores exigieron rescate por su libertad. La familia hizo hasta lo imposible por reunir el monto exigido y lo entregó. No respetaron su valiosa vida. Los dolores cobran otra dimensión en terrenos de la injusticia. Y habrá que decir: que todo ello nos compromete más a promover la cultura como recurso supremo para lograr la paz.
Los dolores lastiman lo que amamos, pero fortalecen los corazones de los vulnerables. Perder es que nos arrebaten lo que es nuestro y queremos. Dolor es el lastimado sentimiento que queda cubriendo el vacío de las personas que nos quitaron de manera violenta. Pero hay un recurso que bien conoce el pueblo sinaloense: la memoria no sólo es la venganza contra los que pretenden sepultar el legado de sus víctimas. La memoria también fortalece la lucha y los corazones de los grupos más vulnerables.
Los dolores son noches de insomnio, pero alimentan la reflexión. Sí. Durante las dos semanas que Juan Pablo estuvo privado de la libertad, las noches y también los días no fueron fáciles ni para su familia ni para quienes habíamos coincidido en proyectos de promoción de la cultura y de la paz en Sinaloa. Aunque la esperanza de su regreso sano y salvo nunca se perdió, no faltaron los momentos en que el pensamiento nos llevó a considerar que esto podía terminar en tragedia.
Los dolores son lágrimas amargas que terminan alimentando la decisión de remontar los sufrimientos. En memoria del poeta, del gran declamador de la obra de Neruda, de Jaime Sabines, de Elena Poniatowska y muchos otros, habrá que decir: ¡aquí nadie se rinde! Dos pequeños, pero entrañables testimonios nos convocan a reiterar la decisión de caminar por ese sendero que iniciamos en la comunidad de Monteverde de Villa y El Tepeguaje: dos libritos que contienen los poemas de los niños que asistieron a los talleres de lectura y escritura coordinados por los poetas Rubén Rivera y Juan Pablo Gómez
Los dolores son tropiezos que parten el alma, pero la memoria de las víctimas que nos arrebata la violencia nos da la fuerza necesaria para reconstruir el mundo que palpita en medio de esos dolores. Sin duda, los dolores son piedras en el camino que nos hacen trastabillar y dificultan marchar a paso firme en algunos tramos de la avenida que nos lleva a superar los momentos de crisis como el que vivimos. Pero después de 25 meses, más de dos años con el Jesús en la boca, imposible ignorar las pérdidas en vidas que miles de familia han sufrido, que lastiman profundamente el tejido social y el corazón colectivo. La pérdida de Juan Pablo es una de ellas, pero destaquemos también que más 250 menores de edad y cientos de mujeres han perdido la vida en el entorno de la crisis que vivimos. Un compromiso para todos los que sobrevivimos esta difícil coyuntura es remontarla, reconstruyendo este lastimado mundo que ahora palpita en medios de muchos dolores. Vale.
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