Entre Veredas Marco Antonio Lizárraga “Nuestra mayor gloria no está en no haber caído nunca, sino en levantarnos cada vez que caemos”,...
Entre Veredas
Marco Antonio
Lizárraga
“Nuestra mayor
gloria no está en no haber caído nunca, sino en levantarnos cada vez que caemos”,
Oliver Goldsmith (1728-1774) Escritor británico.
RESPALDO
El respaldo
público que la gobernadora Graciela Domínguez Nava ofreció a Ana Miriam Ramos
Villarreal tiene una lectura política que va más allá de la cortesía
institucional.
En momentos en
que la continuidad de la presidencia municipal de Culiacán se encuentra bajo
discusión jurídica y política, el reconocimiento de la mandataria estatal
coloca a la alcaldesa en una posición de interlocución y coordinación con el
Gobierno del Estado.
No se trata
solamente de acompañarla en un acto público, sino de reconocer expresamente el
trabajo que desarrolla al frente de la capital sinaloense.
Hay un detalle
que merece especial atención. Graciela no se limitó a ofrecer respaldo; destacó
la disciplina de Ana Miriam, su participación cotidiana en las mesas de
seguridad y el seguimiento que mantiene sobre los servicios públicos.
Son referencias
concretas a la forma en que ambas administraciones trabajan y que permiten
interpretar el mensaje como un reconocimiento a su desempeño institucional.
La gobernadora
habló desde la experiencia de compartir responsabilidades con la alcaldesa,
particularmente en uno de los temas más sensibles para Culiacán: la seguridad.
El escenario
también tiene un componente político relevante. Ana Miriam llegó a la alcaldía
en circunstancias extraordinarias, sin que su incorporación respondiera a una
campaña electoral propia para ocupar la presidencia municipal.
Desde entonces
ha tenido que administrar una ciudad con problemas complejos, mantener la
operación del Ayuntamiento y construir relaciones de trabajo con otros órdenes
de gobierno.
El
reconocimiento de Graciela Domínguez añade un elemento favorable a su
trayectoria pública: la mandataria estatal identifica en ella una interlocutora
con la que mantiene comunicación permanente.
Tampoco es menor
que el pronunciamiento ocurriera durante la inauguración de la planta
potabilizadora Las Cucas, una obra destinada a fortalecer el suministro de agua
en 28 colonias del norte de Culiacán.
El contexto
permitió vincular el respaldo institucional con una acción concreta de
gobierno.
Para Ana Miriam,
esa circunstancia ofrece una oportunidad de mostrar que la coordinación entre
administraciones puede traducirse en resultados para la población, aunque el
impacto de las obras deberá medirse en su funcionamiento y beneficios reales.
Rumbo a 2027,
estas expresiones adquieren inevitablemente una dimensión política. Sin
embargo, sería anticipado interpretarlas como una definición electoral o como
una garantía de permanencia en el cargo.
La situación
jurídica de la presidencia municipal sigue su propio curso y deberá resolverse
por las autoridades competentes.
Lo que sí queda
documentado es que la alcaldesa cuenta con el reconocimiento público de la
gobernadora y con una relación de trabajo que ambas administraciones han
expresado su intención de mantener.
Y ahí está quizá
el aspecto más interesante para Ana Miriam Ramos.
En una etapa en
la que la discusión pública se concentra en licencias, plazos y posibles
sustituciones, la gobernadora ha puesto el acento en su trabajo cotidiano, su
disciplina y su atención a las responsabilidades municipales.
Es una
valoración institucional que forma parte de la imagen pública que la alcaldesa
está construyendo durante su gestión.
Porque los
cargos pueden estar sujetos a definiciones jurídicas y los escenarios políticos
pueden cambiar, pero la experiencia de gobernar y las relaciones
institucionales construidas durante ese ejercicio permanecen como parte de la
trayectoria de quien asume la responsabilidad.
En el caso de
Ana Miriam Ramos, el mensaje de Graciela Domínguez deja una señal concreta: su
trabajo al frente de Culiacán está siendo reconocido desde el Gobierno del
Estado.
SALIDA
Los movimientos
en el gabinete de Graciela Domínguez Nava comienzan a dar forma a una nueva
etapa de su administración.
Más allá del
relevo de funcionarios, cada nombramiento permite observar cómo la gobernadora
va integrando su propio equipo de trabajo y definiendo responsabilidades en
áreas estratégicas del Gobierno del Estado.
No se trata
necesariamente de una ruptura con la administración anterior, sino de un
proceso de ajustes que la propia mandataria había anunciado desde su llegada al
Ejecutivo.
Hay un
antecedente que merece atención. Desde septiembre, le adelantamos que se
produciría este movimiento.
Su formalización
el 4 de noviembre permite distinguir entre las versiones que circulan dentro
del ámbito político y las decisiones que finalmente adquieren carácter oficial.
En este caso, el nombramiento confirma que aquel cambio anticipado terminó por
concretarse.
El cambio tiene
un significado particular porque ocurre en la Secretaría General de Gobierno,
una de las posiciones de mayor responsabilidad política dentro del gabinete.
La salida de
Yeraldine Bonilla Valverde, quien también ejerció temporalmente la gubernatura,
y la llegada de César Julio Saucedo Barrón modifican la conducción de la
política interna del estado.
La designación
coloca en esa responsabilidad a un funcionario con antecedentes legislativos,
académicos y administrativos, particularmente en el sector pesquero.
La decisión
también permite observar que Graciela Domínguez está ejerciendo gradualmente
sus facultades para conformar un equipo propio.
Saucedo Barrón,
identificado en el ámbito político como un colaborador cercano a la
gobernadora, tendrá entre sus principales desafíos mantener la interlocución
con los municipios, los poderes públicos y los distintos sectores sociales,
además de participar en las tareas de gobernabilidad y coordinación
institucional.
Hay otro aspecto
que conviene considerar. Yeraldine Bonilla formó parte de una etapa anterior de
la administración estatal y desempeñó responsabilidades relevantes durante las
licencias de Rubén Rocha Moya.
Su salida marca
el cierre de ese periodo dentro de la Secretaría General de Gobierno, aunque no
permite concluir, sin mayores elementos, que exista una ruptura política entre
los involucrados.
El nombramiento
de César Julio Saucedo confirma un movimiento anticipado desde septiembre, pero
su trascendencia no dependerá solamente de quién lo anunció primero o de las
relaciones políticas del nuevo secretario.
La verdadera
medida estará en su capacidad para conducir el diálogo institucional y atender
los problemas que enfrenta Sinaloa.
Porque los
cambios de gabinete también expresan decisiones sobre la manera de gobernar.
Graciela Domínguez comienza a definir con mayor claridad quiénes la acompañarán
en la conducción del estado.
Ahora
corresponderá a esos funcionarios demostrar, mediante resultados, el alcance de
las responsabilidades que les han sido confiadas.
DESAFÍOS
La construcción
de una eventual alianza opositora en Sinaloa comienza a mostrar uno de sus
principales desafíos rumbo a 2027: cómo distribuir las candidaturas sin que las
negociaciones terminen debilitando los acuerdos.
La diputada
panista Roxana Rubio Valdez ha colocado sobre la mesa una postura que merece
atención.
Está a favor de
la coalición con el PRI, pero considera que Acción Nacional también debe tener
posibilidades reales de encabezar las posiciones más importantes,
particularmente la presidencia municipal de Culiacán.
El planteamiento
tiene una lectura política interesante. Durante distintos procesos electorales,
el PAN y el PRI han tenido que negociar espacios, compartir candidaturas y
respaldar perfiles provenientes de organizaciones con historias diferentes.
Ahora, la
posibilidad de que el PRI encabece la gubernatura mientras el PAN postule en
Culiacán aparece como una fórmula de negociación, aunque todavía no existe un
acuerdo formal que permita darla por definida.
Roxana Rubio
también introduce un elemento que puede influir en las conversaciones internas:
la reciprocidad.
Su disposición a
respaldar a un candidato priista, siempre que exista el mismo compromiso hacia
una eventual candidatura panista, plantea que la alianza no puede construirse
únicamente sobre las aspiraciones de un partido.
Sin embargo, la
definición de candidaturas también tendrá que considerar los procedimientos
internos, las propuestas de gobierno y la capacidad de cada fuerza para
construir acuerdos.
Hay otro
detalle. La legisladora no es la única figura del PAN mencionada para Culiacán;
también aparecen Jorge González y Sadol Osorio, mientras que dentro del PRI
existen aspiraciones propias.
Esto significa
que la negociación no será solamente entre dirigencias, sino que tendrá
repercusiones entre los distintos grupos y liderazgos municipales.
Y ahí está el
verdadero reto para la oposición sinaloense. Antes de definir quién encabezará
la gubernatura o las alcaldías, PRI y PAN tendrán que establecer qué objetivos
comparten, bajo qué reglas competirán y cómo resolverán sus diferencias.
Porque una
alianza puede anunciarse desde las dirigencias, pero su funcionamiento
dependerá de que los acuerdos sean aceptados por quienes deberán llevarlos a la
práctica.
Roxana Rubio ha
dejado clara su aspiración y su disposición a negociar. Ahora falta conocer si
las dirigencias partidistas encuentran una fórmula que permita conciliar las
distintas posiciones.
Rumbo a 2027, la
discusión apenas comienza, y el reparto de candidaturas será solamente una
parte de una negociación política mucho más amplia.
ATENCIÓN
La gestión de
Estrella Palacios Domínguez para incorporar cinco colonias de Mazatlán a
proyectos de electrificación refleja una de las responsabilidades fundamentales
de cualquier administración municipal: atender rezagos en servicios básicos que
afectan directamente la calidad de vida de las familias.
La coordinación
con la Comisión Federal de Electricidad permitirá avanzar en sectores como San
Antonio Etapa 1, Ampliación Bugambilias, Ampliación Universo, Ampliación 13 de
Septiembre y Granito, donde el acceso a la energía eléctrica continúa siendo
una necesidad pendiente.
Hay un aspecto
político interesante. Mientras el escenario rumbo a 2027 comienza a
concentrarse en aspiraciones y movimientos partidistas, la alcaldesa mantiene
una agenda de gestión institucional que la coloca frente a problemas concretos
de la población.
La
electrificación, al igual que el agua potable y el drenaje, forma parte de las
demandas que requieren coordinación entre distintos órdenes de gobierno, más
allá de las diferencias políticas.
Sin embargo,
existe una diferencia entre gestionar proyectos y concretar resultados. Los
compromisos anunciados deberán traducirse en obras ejecutadas, particularmente
en las comunidades rurales que llevan meses enfrentando interrupciones del
suministro eléctrico.
Para Estrella
Palacios, estas acciones forman parte de su responsabilidad administrativa y de
la evaluación pública de su gestión.
Porque en
política los anuncios pueden generar expectativas, pero son las soluciones
efectivamente entregadas las que permiten a los ciudadanos valorar el trabajo
de sus autoridades.
marcoantoniolizarraga@entreveredas.com.mx
Facebook,
Instagram y X: PeriodistaMarco
.png)

