Entre Veredas Marco Antonio Lizárraga “La matemática es la ciencia del orden y la medida, de bellas cadenas de razonamientos, todos senc...
Entre Veredas
Marco Antonio
Lizárraga
“La matemática
es la ciencia del orden y la medida, de bellas cadenas de razonamientos, todos
sencillos y fáciles”, René Descartes (1596-1650)
CONDICIONES
El proceso
interno de Morena en Sinaloa comienza a entrar en una etapa donde las
aspiraciones personales tendrán que confrontarse con las reglas de selección,
las decisiones nacionales y una realidad que ningún partido puede ignorar: la
competencia por los espacios de representación también pone a prueba la
cohesión de sus estructuras.
La senadora con
licencia Imelda Castro Castro, coordinadora estatal de Defensa de la Cuarta
Transformación, ha dejado una definición que merece analizarse con detenimiento:
encuesta, revisión de antecedentes y paridad de género serán los criterios para
determinar quiénes encabezarán las coordinaciones municipales y distritales
federales.
Tres elementos
que, en el discurso, buscan establecer un procedimiento ordenado, pero cuya
aplicación plantea interrogantes sobre transparencia, facultades y aceptación
de resultados.
La primera
cuestión es comprender el alcance de la responsabilidad de Imelda Castro.
Aunque encabeza la coordinación estatal y sostendrá reuniones con los
aspirantes de los 20 municipios y siete distritos federales, ha señalado que no
tiene facultades para impulsar, bloquear o decidir registros.
La definición,
según sus declaraciones, corresponde a los órganos nacionales del partido. Esta
separación entre acompañamiento territorial y decisión centralizada resulta
importante, porque coloca a la coordinadora en una posición de interlocución
con los grupos políticos locales, sin atribuirle formalmente la facultad de
resolver sus aspiraciones.
Sin embargo,
también genera una expectativa que tendrá que administrarse: escuchar a todos
no significa tener capacidad para responder favorablemente a sus demandas, y
participar en una reunión no constituye garantía de respaldo institucional.
De los 27
encuentros programados, Castro ha realizado tres en Angostura, Salvador
Alvarado y Navolato, mientras mantiene pendientes las reuniones
correspondientes a los demás municipios y distritos federales.
Su tarea
consiste en mantener comunicación con participantes que, en muchos casos,
representan trayectorias, equipos y proyectos políticos diferentes. La
disposición al diálogo que ha referido en los primeros encuentros constituye un
punto de partida, aunque la prueba más compleja llegará cuando comiencen a
conocerse las definiciones.
Es relativamente
sencillo hablar de unidad mientras todas las aspiraciones permanecen abiertas;
resulta más difícil sostenerla cuando una decisión deja fuera a quienes también
invirtieron tiempo, organización y expectativas en el proceso.
El mecanismo
anunciado contiene un elemento que merece especial atención: el denominado
“escáner” de antecedentes. Imelda Castro explicó que Morena pretende revisar
información vinculada con la integridad de los aspirantes mediante consultas
que involucrarían a instituciones federales como la Unidad de Inteligencia
Financiera, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores y la Fiscalía General de
la República.
La intención
declarada es incorporar controles preventivos antes de las eventuales postulaciones
electorales, pero todavía existen preguntas importantes sobre su
funcionamiento. No se han detallado públicamente los parámetros de evaluación,
las circunstancias que podrían generar una exclusión ni los mecanismos mediante
los cuales una persona podría conocer y responder observaciones sobre su
trayectoria.
La diferencia no
es menor. Una investigación abierta, un señalamiento público, una observación
administrativa y una resolución firme no representan jurídicamente lo mismo,
por lo que cualquier procedimiento de revisión necesita distinguir esas
circunstancias.
También debe
esclarecerse qué información puede compartirse legalmente entre autoridades e
instancias partidistas, bajo qué fundamento y con cuáles garantías de
protección de datos personales.
Si Morena
pretende utilizar estos filtros como parte de sus mecanismos internos de
selección, tendrá que explicar suficientemente sus reglas para evitar que la
falta de información sobre el procedimiento genere controversias.
La integridad de
quienes aspiran a responsabilidades públicas es un asunto legítimo de interés
ciudadano, pero su evaluación debe desarrollarse mediante criterios
verificables y respetuosos de los derechos de los participantes.
La encuesta
constituye el segundo componente del procedimiento y probablemente uno de los
que generará mayor discusión interna.
Las mediciones
de opinión pueden ofrecer información sobre conocimiento público, percepción
ciudadana y otros indicadores, pero su interpretación depende de la metodología
utilizada.
No es lo mismo
preguntar por reconocimiento de nombre que por preferencias, ni resulta
equivalente consultar a militantes, simpatizantes o población general. Si las
encuestas serán principalmente telefónicas y estarán bajo responsabilidad de la
dirigencia nacional, será importante conocer los criterios de selección de
participantes, las fechas de levantamiento, los márgenes de error y la forma en
que se integrarán los resultados con los demás requisitos anunciados.
El tercer
elemento es la paridad de género, que no puede tratarse como una consideración
secundaria ni como un ajuste de última hora. Morena deberá conciliar los
resultados de sus mediciones con las obligaciones legales y los criterios
internos para garantizar la participación de las mujeres.
En septiembre,
Imelda Castro explicó que, para municipios como Culiacán, Mazatlán, Ahome y
Guasave, el partido contemplaba una distribución que respetara la paridad
dentro de los bloques correspondientes.
Ese antecedente
permite comprender que una medición individual no necesariamente resolverá por
sí sola todas las designaciones. La pregunta será cómo se aplicarán
conjuntamente los criterios de encuesta, revisión de antecedentes y género, y
si los participantes conocerán esas reglas antes de recibir los resultados.
Hay, además, una
circunstancia que coloca a Imelda Castro en una posición política particularmente
delicada.
La senadora con
licencia fue seleccionada para encabezar la coordinación estatal mediante una
encuesta interna cuyos resultados se dieron a conocer a finales de septiembre.
Ahora le
corresponde acompañar un procedimiento semejante en los municipios, aunque ha
insistido en que las decisiones no estarán en sus manos. Esa dualidad exige
distinguir entre su autoridad como coordinadora estatal y las facultades
formales de los órganos nacionales.
Su capacidad de
interlocución será relevante para escuchar a los distintos grupos, pero la
confianza en el proceso dependerá también de que las decisiones puedan
explicarse con reglas conocidas y resultados verificables.
La discusión
tampoco termina dentro de Morena.
El Partido Verde
y el Partido del Trabajo mantienen aspiraciones y estructuras propias en
diversos municipios, de manera que las coordinaciones internas deberán
distinguirse de las candidaturas que eventualmente correspondan a una
coalición.
Las
negociaciones entre partidos pueden incorporar criterios y acuerdos
adicionales, pero deberán desarrollarse conforme a sus respectivas
disposiciones. La dirigencia morenista ha expresado que primero deben
realizarse las encuestas y después construirse los acuerdos con los aliados,
una secuencia que plantea la necesidad de definir cómo se integrarán las
propuestas de cada organización sin confundir los procedimientos de selección.
El calendario
añade presión a estas decisiones. Imelda Castro había señalado que los primeros
nombramientos municipales podrían conocerse hacia mediados de noviembre, por lo
que el periodo disponible para las reuniones, las revisiones y las mediciones
resulta relativamente breve.
La coordinación
estatal tendrá que atender a los aspirantes, mientras los órganos nacionales
desarrollan sus procedimientos y comunican las determinaciones
correspondientes.
La rapidez puede
ser necesaria para avanzar en la organización territorial, pero no debería
sustituir la claridad de los criterios. Un proceso que pretende fortalecer la
unidad requiere que quienes participan comprendan cómo se toman las decisiones,
incluso cuando los resultados no correspondan a sus expectativas.
La expresión
utilizada por Imelda Castro, “encuesta, escáner y género”, resume un método que
todavía necesita explicaciones operativas. Cada componente responde a una
finalidad distinta: conocer opiniones, revisar antecedentes y cumplir con la
paridad. El verdadero desafío consiste en establecer cómo se relacionarán esos
elementos cuando produzcan resultados que no coincidan.
Una persona
puede obtener reconocimiento en una encuesta y enfrentar observaciones en una
revisión; otra puede cumplir los requisitos de integridad y quedar sujeta a la
distribución de espacios por género. Resolver esas circunstancias mediante
reglas previamente establecidas será indispensable para evitar que las
decisiones parezcan discrecionales.
En el fondo, el
proceso interno de Morena en Sinaloa pone sobre la mesa una cuestión que
trasciende los nombres de quienes aspiran a encabezar las coordinaciones. Se
trata de determinar si los mecanismos anunciados serán suficientemente
transparentes para que los participantes conozcan sus alcances y la ciudadanía
pueda distinguir entre una selección partidista y una candidatura electoral.
Imelda Castro ha
definido su papel como acompañante institucional y ha colocado la decisión en
manos de la dirigencia nacional. Corresponderá a esas instancias demostrar cómo
se aplicaron los criterios, mientras la coordinación estatal deberá mantener abiertos
los canales de diálogo entre quienes participaron.
Porque la unidad
de un partido no se demuestra únicamente cuando todos levantan la mano en una
reunión, sino también en la manera en que procesa sus diferencias después de
una decisión.
Las encuestas
pueden aportar información, las revisiones pueden contribuir a evaluar
antecedentes y la paridad debe garantizar derechos, pero ninguno de esos
elementos sustituye la obligación de explicar las reglas.
Al final, la
discusión no debería limitarse a quién recibe una coordinación, sino a qué
garantías existen para que cada designación sea comprensible, verificable y
respetuosa de los procedimientos.
Esa será una de
las pruebas institucionales más importantes de Morena en Sinaloa antes de
llegar a las elecciones de 2027.
ANTECEDENTES
La diputada
local Verónica Avilés Rochín ha construido una trayectoria política
estrechamente vinculada con Badiraguato, particularmente con las comunidades
serranas, donde ha desempeñado distintas responsabilidades públicas.
Su aspiración a
la coordinación municipal de la Cuarta Transformación rumbo a 2027 representa
una nueva etapa de participación política, respaldada por una experiencia que
comprende la administración municipal, el trabajo territorial y la actividad
legislativa.
Uno de los
aspectos más visibles de su gestión ha sido la promoción turística de Surutato,
donde ha impulsado la difusión de atractivos naturales y actividades que buscan
generar movimiento económico para las familias de la región.
La reciente
apertura del campo de cempasúchil, así como la promoción del ciclismo, el
senderismo y otros encuentros recreativos, forman parte de una agenda orientada
a diversificar las oportunidades de desarrollo en la sierra de Badiraguato.
Su paso por la
sindicatura de Surutato, las responsabilidades desempeñadas en el Ayuntamiento
y su actual presidencia de la Comisión de Turismo del Congreso del Estado le
han permitido conocer distintas dimensiones de la administración pública.
Esa experiencia
constituye un elemento relevante de su trayectoria y ofrece antecedentes
concretos para examinar sus propuestas, particularmente en un municipio donde
la atención a las comunidades rurales requiere cercanía, continuidad y
conocimiento de sus condiciones geográficas.
Ahora, dentro
del proceso interno de Morena, Verónica Avilés tendrá la oportunidad de
presentar ese trabajo ante los mecanismos de evaluación establecidos por su
partido, en igualdad de condiciones con los demás aspirantes.
Su participación
incorpora a la discusión municipal temas como el desarrollo turístico, la
actividad económica regional y la atención a las comunidades serranas.
Porque en
Badiraguato, donde las distancias geográficas suelen representar también
desafíos para el desarrollo, la experiencia territorial adquiere un significado
particular.
Y la trayectoria
de Verónica Avilés Rochín ofrece elementos para una discusión que merece
centrarse en el trabajo realizado, las propuestas de futuro y las oportunidades
de crecimiento para las familias del municipio.
CUENTAS
El Segundo
Informe de Gobierno de Ana Miriam Ramos Villarreal deja una lectura importante
sobre el rumbo de Culiacán: en medio de las dificultades que enfrenta la
capital sinaloense, la administración municipal ha mantenido una agenda de
infraestructura, servicios públicos y atención social que busca responder a
necesidades acumuladas durante años.
La pavimentación
de más de 500 calles y vialidades, las 276 acciones de vivienda social y la
incorporación de nueve desarrollos habitacionales que contemplan más de 13 mil
viviendas representan algunos de los resultados más relevantes del balance
presentado ante el Cabildo, particularmente por su relación con las condiciones
de vida de miles de familias.
Uno de los
aspectos que merece destacarse es la atención a necesidades cotidianas que,
aunque no siempre ocupan los principales espacios de la discusión política,
tienen consecuencias directas en la población.
La puesta en
operación de las plantas potabilizadoras Las Cucas y El Salado, los avances en infraestructura
hidráulica y las más de 41 mil acciones relacionadas con alumbrado,
mantenimiento y servicios municipales reflejan una agenda orientada a
fortalecer el funcionamiento de la ciudad. Son intervenciones cuya importancia
radica en que el desarrollo urbano no depende exclusivamente de grandes
proyectos, sino también de la capacidad de garantizar agua, vialidades
transitables y espacios públicos en condiciones adecuadas.
En materia
educativa y social, la administración encabezada por Ramos Villarreal reportó
acciones que buscan ampliar las oportunidades para niñas, niños y jóvenes. La
aportación de terrenos para nuevos planteles escolares, la inauguración de la
Secundaria Técnica número 101, la construcción de ocho canchas de fútbol con pasto
sintético y la continuidad de las becas deportivas forman parte de una política
municipal que incorpora la educación y el deporte como herramientas de
desarrollo comunitario.
A ello se suman
los programas de apoyo a emprendedores, particularmente a mujeres, y los
servicios especializados de atención a sectores que requieren acompañamiento
institucional.
La seguridad
constituye, sin duda, uno de los desafíos más complejos para Culiacán, y
precisamente por ello adquieren relevancia las acciones de recuperación de
espacios públicos, las Jornadas de Paz y los programas dirigidos a la juventud.
Estas
iniciativas no sustituyen las responsabilidades de las instituciones encargadas
de combatir la delincuencia, pero pueden contribuir a fortalecer la convivencia
y reconstruir vínculos comunitarios.
En ese terreno,
la coordinación con los gobiernos estatal y federal resulta indispensable, como
también lo es mantener una relación permanente con las colonias y sindicaturas
para conocer sus necesidades y evaluar los resultados de las intervenciones.
Hay un elemento
político que tampoco debe pasar inadvertido. Ana Miriam Ramos ha colocado la
unidad, el diálogo y la coordinación institucional como ejes de su mensaje de
gobierno, en un municipio donde las circunstancias exigen continuidad
administrativa y capacidad de respuesta.
Su informe
presenta avances concretos, aunque también reconoce pendientes que deberán
atenderse durante el siguiente periodo. Esa combinación permite observar una
administración que busca sostener su agenda de trabajo sin desconocer las
dificultades del entorno, mientras los proyectos anunciados deberán seguir
evaluándose conforme se traduzcan en beneficios efectivos para la población.
Porque gobernar
Culiacán en las circunstancias actuales implica mucho más que administrar
recursos y presentar estadísticas.
Significa
mantener funcionando una ciudad, atender sus necesidades y construir
condiciones para que las familias puedan desarrollar sus actividades
cotidianas. El balance de Ana Miriam Ramos Villarreal ofrece elementos para
reconocer el trabajo reportado en infraestructura y bienestar social, al tiempo
que establece compromisos cuyo cumplimiento deberá observarse.
Y al final, más
allá de cualquier informe, la obra pública adquiere verdadero significado
cuando mejora la vida de las personas, porque las calles pavimentadas, el
acceso al agua, las escuelas y los espacios recuperados son resultados que la
ciudadanía puede reconocer en su propio entorno.
marcoantoniolizarraga@entreveredas.com.mx
Facebook, Instagram y X: PeriodistaMarco
.png)

