Una investigación de la Facultad de Medicina señala que la luz durante la noche, el ruido y la alimentación de los padres pueden influir en...
Una investigación de la Facultad de Medicina señala que la luz durante la noche, el ruido y la alimentación de los padres pueden influir en el desarrollo de la obesidad y otros trastornos metabólicos en generaciones futuras.
Ciudad de México.– La obesidad no depende únicamente de una alimentación inadecuada o del sedentarismo. Factores como la exposición a la luz durante la noche, el ruido ambiental, la genética e incluso los hábitos de los padres antes del nacimiento de sus hijos también podrían influir en el desarrollo de esta enfermedad, de acuerdo con una investigación de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
El estudio, encabezado por el investigador Vito Salvador Rogelio Hernández Melchor, busca comprender cómo determinadas condiciones ambientales pueden dejar efectos biológicos duraderos e incrementar el riesgo de obesidad y otros trastornos metabólicos en las siguientes generaciones.
El proyecto, titulado "Programación Intergeneracional de la Obesidad, Plasticidad de Circuitos Subcorticales y Conductas Motivacionales en la Progenie Adolescente desde una Perspectiva Traslacional", fue reconocido por el Programa de Apoyo a la Formación de Redes de Investigación Multidisciplinarias de la Facultad de Medicina.
Analizan efectos de la luz y el ambiente
La investigación utiliza modelos de laboratorio para evaluar cómo una alimentación rica en grasas o la exposición constante a luz tenue durante la noche pueden provocar cambios biológicos en los padres que posteriormente influyan en sus hijos.
Los resultados también serán comparados con información obtenida de adolescentes mexicanos para identificar nuevos factores asociados al desarrollo de la obesidad.
De acuerdo con Hernández Melchor, la exposición continua a una dieta alta en grasas, la iluminación nocturna y el ruido durante las horas de descanso puede alterar el funcionamiento de los circuitos subcorticales del cerebro, encargados de regular funciones como la motivación, la conducta alimentaria, la toma de decisiones y el equilibrio energético del organismo.
El investigador explicó que estos cambios reflejan la capacidad del organismo para adaptarse al ambiente, aunque aclaró que dichas modificaciones no son irreversibles ni determinan por sí solas el desarrollo de la enfermedad.
Un problema de múltiples causas
Los especialistas destacaron que la obesidad debe entenderse como un problema multifactorial, en el que intervienen factores genéticos, ambientales, sociales y biológicos, algunos de ellos presentes incluso antes del nacimiento.
Durante la presentación de los proyectos reconocidos, la directora de la Facultad de Medicina de la UNAM, Ana Carolina Sepúlveda Vildósola, subrayó la importancia de que este tipo de investigaciones trasciendan el ámbito académico y contribuyan a mejorar la atención médica y las políticas públicas en materia de salud.
En la misma ceremonia también fue reconocido un proyecto encabezado por Diana Patricia Guízar Sánchez, orientado a analizar las desigualdades estructurales y los efectos en la salud mental dentro de la formación médica en México.
Con estas investigaciones, la UNAM busca ampliar el conocimiento sobre los factores que influyen en los principales problemas de salud pública y generar evidencia que contribuya al diseño de mejores estrategias de prevención y atención.
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