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Confederaciones y federaciones cuestionan la falta de transparencia del FIFA Forward Enterprise, iniciativa impulsada por Gianni Infantino para ampliar el financiamiento del futbol mundial.
Zúrich, Suiza.– El nuevo proyecto impulsado por el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para permitir la participación de capital privado en el financiamiento de los principales torneos del organismo ha generado una ola de críticas entre confederaciones, federaciones y dirigentes del futbol internacional, quienes acusan falta de transparencia en el proceso.
La iniciativa, denominada FIFA Forward Enterprise (FFE), fue presentada como una filial propiedad de la FIFA que concentrará las operaciones comerciales y de organización de eventos, con el objetivo de incrementar los recursos destinados al desarrollo del futbol mundial a más de 10 mil millones de dólares.
De acuerdo con la FIFA, el proyecto aún deberá ser aprobado por sus 211 asociaciones miembro. En caso de concretarse, cada federación recibiría hasta 20 millones de dólares para proyectos especiales del programa FIFA Fast-Forward, además de otros 20 millones de dólares correspondientes al programa Forward para el periodo 2027-2030.
Sin embargo, el diario británico The Times informó que las asociaciones tendrían un plazo de 53 días para aceptar la propuesta, que contempla una asignación de hasta 53 millones de dólares por federación. De rechazarla, el financiamiento se reduciría en un 75 por ciento.
El anuncio reavivó las preocupaciones que surgieron en 2018, cuando Infantino promovió un proyecto similar respaldado por SoftBank y un grupo de inversionistas asiáticos y de Oriente Medio para financiar nuevas competencias, propuesta que finalmente fue descartada por la oposición de la UEFA y de las principales ligas europeas.
La UEFA fue la primera en manifestar públicamente su rechazo al nuevo esquema. Su presidente, Alexander Ceferin, advirtió que la FIFA pretende cruzar una línea que nunca debió plantearse.
"Ninguno de nosotros es propietario del futbol. No le corresponde a la FIFA venderlo", expresó el dirigente europeo.
Las críticas también provinieron de la Concacaf, que aseguró haberse enterado del proyecto únicamente a través de los medios de comunicación y de un comunicado oficial de la FIFA, sin haber sido consultada previamente.
La Confederación Asiática de Futbol (AFC) sostuvo que una iniciativa de esta magnitud debe sustentarse en principios de buena gobernanza, transparencia y consulta amplia con las asociaciones miembro.
La Federación Inglesa y la Federación Francesa también expresaron preocupación por la ausencia de información detallada y por la falta de participación de las federaciones nacionales en el diseño del proyecto.
En redes sociales, diversas figuras del deporte se sumaron a las críticas. El presidente de LaLiga, Javier Tebas, acusó a Infantino de mezclar política, dinero y poder sin suficiente transparencia, mientras que el comisario europeo de Deportes, Glenn Micallef, pidió mantener al futbol alejado de intereses financieros externos.
El expresidente de la FIFA, Joseph Blatter, también cuestionó la propuesta al considerar que la estrecha relación entre Gianni Infantino y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha adquirido una dimensión financiera que perjudica al futbol internacional.
Por su parte, la Unión de Clubes Europeos (UEC) advirtió que la Copa del Mundo no puede tratarse como un activo comercial más, al recordar que su valor ha sido construido durante generaciones gracias al esfuerzo conjunto de federaciones, clubes, jugadores y aficionados.
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