Las primeras mediciones rumbo a la gubernatura de Sinaloa revelan un partido dominante, una competencia interna abierta y un electorado que ...
Las primeras mediciones rumbo a la gubernatura de Sinaloa revelan un partido dominante, una competencia interna abierta y un electorado que aún no termina de definir quién deberá encabezar la continuidad de la Cuarta Transformación.
Las primeras encuestas de la sucesión gubernamental de 2027 comienzan a dibujar el tablero político en Sinaloa. Aún falta mucho para el inicio formal del proceso electoral, pero los estudios demoscópicos permiten identificar tendencias que los partidos difícilmente podrán ignorar.
La encuesta de CE Research, dentro de su ejercicio "Destino 27", deja tres conclusiones importantes: Morena conserva una amplia ventaja como fuerza política; la disputa interna por la candidatura está lejos de resolverse; y existe un amplio segmento de ciudadanos que todavía no encuentra un perfil que lo represente.
Más que definir un ganador, la encuesta revela dónde están las fortalezas y, sobre todo, las áreas de oportunidad para quienes aspiran a suceder a Rubén Rocha Moya.
El primer dato es contundente.
Cuando se pregunta con qué partido político se identifica el ciudadano, Morena alcanza el 41.8 por ciento, muy por encima del PAN, que registra 13.9 por ciento, y del PRI, con 11.4 por ciento.
Movimiento Ciudadano y el Partido del Trabajo aparecen con apenas 5.1 por ciento, mientras que el Partido Verde alcanza 1.3 por ciento.
Sin embargo, el dato más interesante quizá no sea el liderazgo de Morena.
Es el 21.4 por ciento de ciudadanos que asegura votar por el candidato y no por el partido.
Ese porcentaje representa prácticamente uno de cada cinco electores.
En una elección cerrada, ese segmento puede terminar inclinando la balanza.
Es el voto independiente.
El voto que no responde a estructuras.
El voto que suele definir las gubernaturas.
Dentro de Morena tampoco existe un liderazgo dominante.
La encuesta coloca en primer lugar a Imelda Castro con 24 por ciento de las preferencias para convertirse en candidata del partido.
Muy cerca aparece María Teresa Guerra con 21 por ciento.
La diferencia entre ambas es de apenas tres puntos porcentuales.
Técnicamente, considerando el margen de error del estudio, la competencia continúa abierta.
Más abajo aparece Estrella Palacios con 11.5 por ciento, seguida de Omar López con 10 por ciento y Rodolfo Valenzuela con 9.5 por ciento.
En el último sitio figura Ricardo Madrid, con 1 por ciento.
Pero quizá el dato más importante es otro.
El 23 por ciento respondió "otro".
Eso significa que prácticamente uno de cada cuatro ciudadanos no se siente representado por ninguno de los nombres incluidos en la medición.
Y ese porcentaje es casi igual al obtenido por quien aparece en primer lugar.
La encuesta confirma que Morena parte como favorito para conservar la gubernatura.
Pero también deja claro que aún no existe un liderazgo plenamente consolidado hacia el interior del partido.
Imelda Castro encabeza la medición.
Sin embargo, no alcanza siquiera una cuarta parte de las preferencias.
María Teresa Guerra permanece muy cerca.
Y detrás existe un bloque de aspirantes que todavía tiene margen para crecer.
En otras palabras, la candidatura continúa construyéndose.
En muchas ocasiones las encuestas centran la atención en quién ocupa el primer lugar.
Aquí vale más observar quién no aparece.
Ese 23 por ciento que respondió "otro" podría significar varias cosas.
Que los ciudadanos esperan nuevos perfiles.
Que todavía no conocen suficientemente a quienes aparecen en la medición.
O que simplemente consideran que el mejor candidato de Morena aún no entra a la competencia.
Ese porcentaje representa el mayor espacio de crecimiento para cualquier aspirante.
Aunque Morena mantiene una ventaja amplia como partido, la oposición todavía tiene margen para reorganizarse.
PAN y PRI, por separado, apenas suman poco más del 25 por ciento de identificación partidista.
Sin embargo, una eventual alianza podría modificar el escenario.
Más aún si logra atraer parte de ese 21.4 por ciento que asegura votar por personas antes que por siglas.
La elección de 2027 no dependerá únicamente del peso de los partidos.
También influirá la calidad de los candidatos, las campañas y el contexto político que viva el estado durante los próximos meses.
Las primeras encuestas no eligen gobernadores.
Lo que hacen es medir el ánimo de una sociedad que comienza a mirar hacia el futuro.
Y hoy ese ánimo deja tres mensajes muy claros.
Morena sigue siendo el partido más fuerte en Sinaloa y parte con ventaja rumbo a 2027.
La candidatura morenista aún no tiene dueño y la competencia interna está completamente abierta.
Y quizá el dato más importante: casi uno de cada cuatro ciudadanos todavía espera un nombre distinto al que hoy aparece en las encuestas.
En política, las candidaturas no siempre las gana quien arranca adelante.
Con frecuencia las gana quien mejor entiende el momento.
Y el momento que refleja esta encuesta es claro: la sucesión ya comenzó, pero el electorado todavía no ha escrito el capítulo definitivo.
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