El friction-maxxing propone recuperar pequeñas dificultades cotidianas para mantener activa la memoria, la atención y la capacidad de resol...
El friction-maxxing propone recuperar pequeñas dificultades cotidianas para mantener activa la memoria, la atención y la capacidad de resolver problemas en una era dominada por la tecnología.
La tecnología ha simplificado prácticamente todos los aspectos de la vida diaria. Desde pedir comida con un par de toques en el celular hasta dejar que una aplicación recuerde citas, rutas o listas de compras, la automatización se ha convertido en sinónimo de comodidad. Sin embargo, especialistas en neurociencia advierten que esa facilidad permanente podría tener un costo para el cerebro.
La nueva tendencia conocida como friction-maxxing, que podría traducirse como "maximizar la fricción", plantea justamente lo contrario: incorporar de manera intencional pequeños esfuerzos en la rutina para mantener activas las capacidades cognitivas.
El concepto fue presentado por la escritora Kathryn Jezer-Morton a principios de 2026 y parte de una idea sencilla: el cerebro necesita retos para mantenerse en forma, de la misma manera que los músculos requieren ejercicio.
El cerebro también necesita entrenamiento
La neurocientífica Lila Landowski, de la Universidad de Tasmania, explica que el cerebro está diseñado para ahorrar energía y, por naturaleza, busca el camino más fácil. El problema surge cuando esa comodidad elimina casi por completo la necesidad de pensar, recordar o resolver situaciones por cuenta propia.
La especialista compara esta situación con acudir a un gimnasio donde alguien más levanta las pesas por nosotros. El resultado sería evidente: el cuerpo no desarrolla fuerza. Con el cerebro ocurre algo similar cuando delegamos constantemente nuestras funciones mentales a dispositivos tecnológicos.
La dependencia de asistentes digitales, buscadores, GPS e inteligencia artificial reduce el esfuerzo que antes realizábamos de manera cotidiana, debilitando habilidades como la memoria, la concentración y el razonamiento.
La importancia de construir una "reserva cognitiva"
El investigador Marc Milstein sostiene que el envejecimiento provoca una pérdida natural de conexiones neuronales. No obstante, la ciencia ha demostrado que es posible compensar parte de ese deterioro fortaleciendo la llamada reserva cognitiva.
Esta teoría plantea que cada actividad que exige atención, aprendizaje o resolución de problemas fortalece nuevas conexiones cerebrales, funcionando como una especie de ahorro para el futuro.
En otras palabras, mientras más desafíos cognitivos enfrentemos durante la vida, mayor capacidad tendrá el cerebro para resistir los efectos del paso del tiempo.
Por ello, actividades aparentemente sencillas como cocinar una comida desde cero, memorizar una lista de compras, hacer cálculos mentales o recorrer una ciudad sin depender completamente del GPS representan ejercicios que fortalecen la salud cerebral.
Pequeños cambios con grandes beneficios
Los especialistas aclaran que el objetivo no consiste en hacer la vida más complicada de manera innecesaria, sino en recuperar ciertas actividades que exijan pensar un poco más.
Entre las acciones recomendadas destacan:
- Memorizar números telefónicos o listas de compras.
- Leer mapas antes de utilizar aplicaciones de navegación.
- Escribir notas a mano.
- Resolver operaciones matemáticas sin calculadora.
- Cocinar en casa en lugar de depender siempre de aplicaciones de entrega.
- Leer libros físicos durante algunos minutos al día.
- Aprender nuevas habilidades o pasatiempos.
La investigadora Emily Falk, de la Universidad de Pensilvania, considera que esa pequeña pausa antes de elegir la opción más fácil ayuda incluso a tomar mejores decisiones y actuar con mayor conciencia sobre los propios objetivos.
Un equilibrio entre tecnología y esfuerzo
Lejos de demonizar la tecnología, los expertos coinciden en que el reto consiste en encontrar un equilibrio. La inteligencia artificial, las aplicaciones y los asistentes digitales representan herramientas extraordinarias, pero no deberían sustituir permanentemente las funciones que mantienen activo al cerebro.
En una sociedad donde todo parece resolverse con un clic, dedicar algunos minutos diarios a realizar tareas que requieran atención, memoria o creatividad puede convertirse en una de las mejores inversiones para preservar la salud mental a largo plazo.
Más que rechazar los avances tecnológicos, el friction-maxxing propone recordar que el cerebro, igual que cualquier otro órgano del cuerpo, necesita ejercicio constante para seguir funcionando con eficacia.
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