Washington lanzó bombardeos contra más de 140 objetivos militares iraníes luego del ataque a un buque portacontenedores en el Estrecho de Or...
Washington lanzó bombardeos contra más de 140 objetivos militares iraníes luego del ataque a un buque portacontenedores en el Estrecho de Ormuz. Teherán respondió con ofensivas contra países árabes que albergan bases estadounidenses, mientras el precio del petróleo registró un fuerte repunte.
Washington, D.C. La tensión en Medio Oriente volvió a intensificarse luego de que Estados Unidos lanzara una nueva ofensiva militar contra Irán, en respuesta al ataque iraní contra un buque portacontenedores en el Estrecho de Ormuz, incidente que dejó la embarcación incendiada y a un tripulante desaparecido.
De acuerdo con el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), la operación alcanzó alrededor de 140 objetivos militares, entre ellos sitios de lanzamiento de misiles y drones, depósitos de municiones, sistemas de comunicación e infraestructura utilizada por las fuerzas iraníes.
Medios iraníes reportaron la muerte de al menos un oficial de la Marina durante los ataques, mientras que el gobierno de Teherán respondió con una serie de ofensivas dirigidas contra países de la región que albergan instalaciones militares estadounidenses, entre ellos Baréin, Kuwait, Qatar, Jordania y Omán.
La nueva escalada ocurre cuando ambas naciones transitaban el periodo de 60 días establecido en un memorando de entendimiento firmado en junio para negociar un acuerdo de paz permanente y reducir las tensiones tras meses de enfrentamientos. Sin embargo, los recientes ataques ponen en riesgo la continuidad de ese proceso diplomático.
Petróleo reacciona al conflicto
Los mercados internacionales respondieron de inmediato a la incertidumbre en una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de hidrocarburos.
El precio del crudo Brent, referencia para Europa, llegó a cotizar por encima de los 79 dólares por barril, con un incremento superior al cuatro por ciento respecto al cierre del viernes, impulsado por el temor de nuevas afectaciones al tránsito marítimo en el Estrecho de Ormuz.
El Estrecho de Ormuz concentra una parte significativa del transporte mundial de petróleo y gas natural, por lo que cualquier alteración en su operación genera volatilidad en los mercados energéticos y preocupación por el posible impacto sobre la inflación y los costos de combustibles a nivel internacional.
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