Especialistas explican que volver a calentar el café modifica su composición química, altera su aroma y potencia el sabor amargo, por lo que...
Especialistas explican que volver a calentar el café modifica su composición química, altera su aroma y potencia el sabor amargo, por lo que recomiendan otras alternativas para conservar sus propiedades.
El café forma parte de la rutina diaria de millones de personas alrededor del mundo. Sin embargo, dejar que la bebida se enfríe y volver a calentarla, especialmente en el horno de microondas, es una práctica que especialistas en química de los alimentos desaconsejan debido a los cambios que provoca en su sabor, aroma y composición.
De acuerdo con expertos, el café contiene cientos de compuestos aromáticos y antioxidantes que comienzan a degradarse una vez preparada la bebida. Cuando ésta se enfría y posteriormente se somete nuevamente al calor, algunos de esos compuestos sufren transformaciones químicas que modifican notablemente su perfil sensorial.
Uno de los componentes más importantes del café es el ácido clorogénico, responsable de aportar parte del equilibrio entre acidez y amargor. Al recalentar la bebida, este compuesto se degrada y favorece la formación de otras sustancias que intensifican el sabor amargo y la sensación astringente característica del café recalentado.
Investigaciones realizadas por especialistas en química del café, entre ellos Christopher Hendon, de la Universidad de Oregón, señalan que el calor adicional también elimina buena parte de los compuestos volátiles responsables del aroma fresco que distingue a una taza recién preparada.
El método de calentamiento también influye en el resultado. El microondas distribuye el calor de manera irregular, generando zonas con temperaturas muy elevadas que afectan los aceites esenciales extraídos durante la preparación, reduciendo aún más la calidad de la bebida.
Aunque recalentar el café no representa un riesgo para la salud en la mayoría de las personas, algunos especialistas consideran que el incremento en ciertos compuestos ácidos puede provocar molestias estomacales en consumidores sensibles.
La Asociación Nacional del Café recomienda que, si es indispensable elevar nuevamente la temperatura, se haga a fuego bajo sobre la estufa para evitar cambios bruscos. No obstante, la mayoría de los baristas coincide en que lo ideal es preparar únicamente la cantidad que se consumirá o utilizar un termo de buena calidad para conservar el calor durante varias horas.
Otra alternativa consiste en transformar el café frío en una bebida helada agregando hielo, una opción que permite aprovechar la preparación sin afectar aún más sus características originales.
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