Entre Veredas Marco Antonio Lizárraga “Cuando no tengas nada que decir, no digas nada; una defensa débil fortalece a tu oponente, y el s...
Entre Veredas
Marco Antonio Lizárraga
“Cuando no
tengas nada que decir, no digas nada; una defensa débil fortalece a tu
oponente, y el silencio es menos perjudicial que una mala respuesta”, Charles
Caleb Colton (1780-1832) Poeta inglés.
LOS REGISTROS
La política sinaloense llegó al punto en
el que ya no caben las especulaciones ingenuas, llegó la hora acordada, los tiempos
de Morena, en su proceso interno para Sinaloa comenzaron.
Este sábado, en
la Ciudad de México, Morena abrirá formalmente el registro para quienes buscan
convertirse en Coordinador o Coordinadora Estatal de la Defensa de la
Transformación y la Soberanía Nacional, un cargo que, en los hechos, representa
la antesala de la candidatura al Gobierno de Sinaloa en 2027.
Hasta el
momento, los nombres que se encuentran sobre la mesa son ampliamente conocidos:
Imelda Castro,
María Teresa Guerra, Graciela Domínguez, Jesús Ibarra, Estrella Palacios,
Feliciano Castro y Gerardo Vargas Landeros por Morena; Ricardo Madrid y Rodolfo
Valenzuela por el Partido Verde Ecologista de México; además de Fernando García
Hernández por el Partido del Trabajo.
Diez perfiles. Diez
historias políticas distintas. Diez grupos que representan intereses,
liderazgos, estructuras y formas diferentes de construir poder. Sin embargo, en
política pocas veces la fotografía termina siendo la definitiva.
Durante las
últimas horas comenzaron a surgir versiones dentro de los propios equipos
políticos sobre la posibilidad de que aparezcan registros que hasta ahora no
habían sido considerados públicamente. No existe confirmación oficial y,
precisamente por ello, el tema debe manejarse con la prudencia que exige el
periodismo responsable.
Pero tampoco
sería correcto ignorar que esos comentarios existen.
En los cafés
políticos, en los pasillos del Congreso, en oficinas gubernamentales e incluso
entre operadores nacionales comenzó a repetirse la misma pregunta:
¿La lista
realmente está cerrada?
Y cuando esa
pregunta aparece de manera simultánea en distintos espacios, normalmente
significa que algo se está moviendo. Morena ha demostrado en procesos
anteriores que suele guardar decisiones estratégicas hasta el último momento. No
sería la primera ocasión.
El partido
acostumbra modificar escenarios cuando considera que algún perfil puede
fortalecer la competitividad electoral o equilibrar los distintos grupos
internos. Lo ha hecho en gubernaturas, alcaldías, senadurías y diputaciones
federales.
Por eso nadie
puede dar por concluido el proceso antes de que venza el plazo de los
registros. Incluso existe otra posibilidad que tampoco debe descartarse.
Que algunos
actores políticos decidan registrarse aun cuando saben que sus posibilidades de
encabezar la encuesta son reducidas.
¿Por qué
hacerlo?
Porque una
candidatura estatal no siempre es el objetivo final.
Hay quienes
utilizan estos procesos para fortalecer su presencia ante la dirigencia
nacional, consolidar liderazgo regional, medir su nivel de posicionamiento o
colocarse en mejores condiciones para negociar espacios futuros dentro del
gabinete, el Senado, las diputaciones federales o incluso las alcaldías más
importantes del estado.
En política,
competir también es una forma de negociar. Y Morena ha perfeccionado ese
mecanismo durante los últimos años.
Otro elemento
que genera expectativa es la composición de los partidos aliados.
El Partido Verde
y el Partido del Trabajo llegan con perfiles propios, pero ambos institutos
saben que este proceso no únicamente definirá quién encabeza el proyecto
estatal, sino también cómo quedará distribuido el poder político rumbo al 2027.
Las
negociaciones apenas comienzan. Por eso el registro no debe analizarse
únicamente como un trámite administrativo. Es el primer capítulo de una
negociación mucho más amplia. También vale la pena observar otro detalle.
Hasta ahora
prácticamente todos los aspirantes hablan de unidad. Ninguno cuestiona el
método. Ninguno anticipa rupturas. Ninguno confronta públicamente a sus
adversarios internos. Eso habla de disciplina política. Pero también de
estrategia.
Porque la
verdadera competencia iniciará cuando concluyan los registros y comiencen las
mediciones internas. Ahí empezarán los recorridos discretos, las reuniones
privadas, el acercamiento con sectores, la operación territorial y, sobre todo,
la batalla por construir percepción.
Las encuestas de
Morena no solamente miden conocimiento. También evalúan cercanía con la gente,
confianza, opinión positiva y capacidad para representar el proyecto político.
Es decir, no
basta con aparecer en la boleta interna. Hay que construir viabilidad. Y ahí
algunos parten con ventaja, mientras otros tendrán que acelerar el paso. Lo
interesante de este sábado no será únicamente saber quiénes llegaron.
También habrá
que poner atención en quiénes decidieron no hacerlo. Porque en política, las
ausencias suelen decir tanto como las presencias. Y todavía más importante será
observar quién acompaña a cada aspirante.
Las fotografías,
los operadores que aparezcan detrás, los dirigentes nacionales presentes, los
liderazgos estatales que se dejen ver y hasta los mensajes publicados en redes
sociales comenzarán a revelar cómo se están acomodando las distintas corrientes
del movimiento.
Nada será
casual. Cada gesto tendrá lectura política. Cada fotografía enviará un mensaje.
Cada ausencia también. Por eso conviene mantener la mirada puesta en la Ciudad
de México.
Porque aunque
hoy pareciera que la lista está completa, las últimas horas han dejado un
ambiente de incertidumbre que no puede ignorarse.
Los rumores
sobre posibles registros adicionales siguen circulando entre distintos grupos
políticos y, mientras no concluya oficialmente el plazo establecido por Morena,
ninguna puerta puede darse completamente por cerrada.
En política, la
última palabra casi nunca se escribe antes del último minuto. Y Morena,
justamente, ha hecho del factor sorpresa una de sus principales herramientas de
operación.
Este sábado
podría no ser la excepción. Habrá que estar atentos. Porque la verdadera
carrera por Sinaloa apenas está comenzando.
EN ESPERA
Durante varias
semanas el nombre de Antonio Menéndez de Llano comenzó a aparecer dentro de las
conversaciones rumbo al proceso interno de Morena.
En Ahome se
hablaba de la posibilidad de que el alcalde sustituto pudiera sumarse a la
carrera por la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación,
alimentando una expectativa que, al final, nunca pasó de la especulación.
Este viernes fue
el propio presidente municipal quien terminó por ponerle punto final a esa
versión.
No irá a la
Ciudad de México. No solicitará licencia. No buscará la coordinación. Su
prioridad, dijo, es gobernar Ahome. La declaración deja varias lecturas.
La primera es
que en política no basta con que un nombre aparezca en las columnas o en las
conversaciones de café para convertirse en un aspirante real.
La competencia
interna de Morena terminó concentrándose en perfiles que desde hace meses
construyeron presencia estatal, relaciones nacionales y estructuras políticas
capaces de sostener una candidatura.
Menéndez de
Llano nunca alcanzó ese nivel. Su fortaleza sigue siendo estrictamente
municipal.
La segunda
lectura tiene que ver con el propio mensaje enviado desde el centro del país.
Morena delimitó claramente quiénes sí forman parte del primer círculo de la
sucesión y quiénes, por ahora, deberán esperar otro momento político.
Porque una cosa
es administrar un municipio y otra muy distinta disputar el liderazgo estatal
del movimiento más fuerte del país.
El alcalde de
Ahome entendió que no era tiempo de tensar la cuerda. Optó por la prudencia. Y
quizá hizo lo correcto.
Abandonar la
administración municipal apenas unos meses después de haber asumido el cargo
habría enviado un mensaje de ambición anticipada que difícilmente habría sido
bien recibido ni por la ciudadanía ni por la propia dirigencia nacional.
Así, mientras
otros pidieron licencia, viajaron a la Ciudad de México y formalizaron su
participación, Antonio Menéndez decidió permanecer en Palacio Municipal.
No deja de ser
una decisión política. Porque también en política hay momentos en los que
quedarse significa reconocer que el tablero todavía no acomoda las piezas a tu
favor.
La carrera por
la gubernatura continuará sin él. Por ahora. Y eso también deja una enseñanza:
no todos los nombres que se mencionan en una sucesión terminan convirtiéndose
en protagonistas.
Algunos
simplemente se acercan al reflector... y cuando llega la hora de la verdad,
descubren que todavía no era su turno.
marcoantoniolizarraga@entreveredas.com.mx
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