Aunque las ventas de vehículos electrificados continúan creciendo, el país registra uno de los menores ritmos de expansión en la región, afe...
Aunque las ventas de vehículos electrificados continúan creciendo, el país registra uno de los menores ritmos de expansión en la región, afectado por la falta de incentivos, infraestructura y nuevas barreras comerciales.
Ciudad de México.– La transición hacia la movilidad eléctrica avanza con fuerza en América Latina, pero México comienza a perder competitividad frente a otras economías de la región. A pesar de mantenerse como uno de los mercados más importantes por volumen de ventas, el crecimiento en la adopción de vehículos eléctricos e híbridos ha sido superado por países como Brasil, Colombia, Paraguay, Uruguay y Ecuador.
De acuerdo con cifras de la Asociación Latinoamericana de Distribuidores de Automotores (Aladda), entre enero y abril de 2026 se comercializaron en México 60 mil 502 vehículos electrificados, lo que representa un incremento anual del 39 por ciento. Sin embargo, ese porcentaje coloca al país en el penúltimo lugar de crecimiento regional, únicamente por encima de Costa Rica.
Mientras México avanza a un ritmo moderado, Brasil se consolida como el principal referente latinoamericano en electromovilidad. En los primeros cuatro meses del año comercializó 139 mil 385 unidades, un crecimiento del 96 por ciento respecto al mismo periodo de 2025, más del doble del volumen registrado por el mercado mexicano.
El caso brasileño responde a una estrategia integral impulsada por el gobierno federal, basada en incentivos fiscales, estímulos para la producción nacional y un fuerte respaldo a la infraestructura de recarga. Entre las medidas destacan la eliminación temporal del IVA para determinados vehículos eléctricos, incentivos a fabricantes con producción local, reducción de aranceles y beneficios para empresas que instalan estaciones de carga.
Otros países también muestran avances acelerados. Paraguay encabeza el crecimiento porcentual con un incremento de 152 por ciento, seguido por Uruguay con 131 por ciento, Ecuador con 109 por ciento y Colombia con 105 por ciento. Incluso mercados de menor tamaño como Perú, Guatemala y República Dominicana registran una expansión superior a la mexicana.
En Colombia, por ejemplo, los compradores de vehículos eléctricos pagan un IVA de apenas cinco por ciento, frente al 19 por ciento aplicado a los automóviles de combustión interna, además de incentivos para el ensamblaje nacional y la importación de componentes.
Especialistas consideran que la falta de una política pública integral explica buena parte del rezago mexicano. A ello se suma el incremento de aranceles para vehículos eléctricos e híbridos provenientes de países sin tratados de libre comercio, particularmente China, principal productor mundial de este tipo de unidades.
Representantes del sector advierten que estas medidas podrían reflejarse gradualmente en mayores precios para los consumidores. Aunque el impacto ha sido contenido gracias a inventarios disponibles, algunas marcas ya comenzaron a ajustar sus listas de precios.
Brasil también ha fortalecido su posición mediante la instalación de nuevas plantas automotrices, entre ellas las de la firma china BYD, lo que ha permitido ampliar la oferta de vehículos eléctricos a precios más competitivos y acelerar el desarrollo de la industria local.
En contraste, una parte importante de la producción mexicana de vehículos eléctricos continúa orientada a la exportación, principalmente hacia Estados Unidos, limitando el desarrollo del mercado interno.
Analistas coinciden en que México conserva ventajas importantes para convertirse en una potencia regional en electromovilidad gracias a su capacidad manufacturera, su integración con el mercado estadounidense y la disponibilidad de recursos estratégicos como el litio. Sin embargo, advierten que será necesario impulsar una estrategia que combine incentivos fiscales, mayor infraestructura de carga, vehículos más accesibles y el fortalecimiento de una cadena nacional de suministro para baterías y componentes.
De no avanzar en estos frentes, señalan, otros países latinoamericanos continuarán ampliando la distancia en una industria llamada a transformar el futuro de la movilidad y de la economía mundial.
.png)

