Entre Veredas Marco Antonio Lizárraga “Millones de personas vieron una manzana caer, pero Newton fue el único que preguntó porqué” ,Be...
Entre Veredas
Marco Antonio
Lizárraga
“Millones de
personas vieron una manzana caer, pero Newton fue el único que preguntó porqué”
,Bernard M. Baruch (1870-1965)
CARTA FUERTE
La política
municipal rara vez se construye desde los reflectores. Mientras las miradas se
concentran en la sucesión por el Gobierno del Estado, en municipios como
Mocorito comienzan a definirse silenciosamente los liderazgos que buscarán
disputar el poder en 2027.
Es ahí donde
empieza a cobrar fuerza un nombre que hace apenas unos años parecía ligado
exclusivamente al priismo, pero que hoy representa una de las apuestas más
interesantes del Partido Verde Ecologista de México: Óscar Camacho Rodríguez.
Su llegada al
Verde no fue una decisión improvisada ni un simple cambio de militancia. Fue un
movimiento político con una lógica muy clara.
Tanto el partido
como el propio Camacho entendieron que el escenario electoral cambió y que los
espacios de competencia ya no se encuentran donde estaban hace una década.
El PRI dejó de
ser el eje sobre el que giraba la política municipal y el Partido Verde comenzó
a convertirse en una fuerza con mayor capacidad de negociación dentro de la
alianza gobernante.
Pero hay una
diferencia que vale la pena destacar. El Verde no incorporó únicamente a un
regidor; incorporó a un liderazgo con estructura propia. Y eso cambia
completamente la lectura política.
Óscar Camacho ha
construido su carrera desde el territorio. Conoce las comunidades, mantiene
relación con liderazgos naturales, ha sido dirigente partidista, candidato a la
presidencia municipal y hoy ocupa una regiduría desde donde ha mantenido
presencia política.
No depende
exclusivamente de una posición administrativa ni de un cargo público para
mantenerse vigente. Su activo principal es otro: cuenta con un capital político
propio que ha logrado conservar aun cambiando de partido.
Eso no ocurre
con todos los actores políticos.
Hay perfiles que
son fuertes mientras ocupan un cargo y desaparecen cuando termina el periodo
constitucional. Camacho ha demostrado algo distinto. Su liderazgo ha
sobrevivido a derrotas electorales, a cambios de partido y a la reconfiguración
política que vivió Sinaloa en los últimos años. Esa permanencia habla de una
estructura que responde más al liderazgo personal que a las siglas que
representa.
Precisamente ahí
radica el interés del Partido Verde.
Durante años el
PVEM en Sinaloa ha sido visto como un aliado electoral de Morena, un partido
que aporta votos, acompaña campañas y participa en los acuerdos políticos.
Sin embargo,
conforme ha incrementado su presencia también necesita demostrar que puede
generar candidatos propios y competir por gobiernos municipales con
posibilidades reales de triunfo.
Mocorito parece
reunir esas condiciones.
No solamente
porque el Verde tenga presencia, sino porque hoy cuenta con un perfil que le
permite sentarse a la mesa de negociación con argumentos.
Si las
candidaturas de la alianza terminan definiéndose por competitividad, estructura
territorial y capacidad de movilización, el nombre de Óscar Camacho
inevitablemente entrará en la conversación.
Porque no se
trata únicamente de quién aspira. Se trata de quién tiene con qué competir. Y
en ese terreno Camacho parte con ventajas importantes.
Su liderazgo no
nació al amparo del Partido Verde. Se fue formando durante años de trabajo
político en un municipio donde las elecciones siguen ganándose caminando
comunidades, escuchando a la gente y construyendo relaciones personales.
Esa forma de
hacer política continúa teniendo un enorme peso específico en Mocorito y
difícilmente desaparecerá en la próxima elección.
Claro que
todavía enfrenta desafíos.
Necesita
fortalecer su posicionamiento entre los sectores ciudadanos que hoy exigen más
que un buen operador político.
El siguiente
paso en su carrera será convencer de que no solamente sabe ganar campañas, sino
que también puede encabezar un proyecto de gobierno con visión de desarrollo
para el municipio.
Porque esa será
la verdadera prueba. No basta con ser conocido. Hay que generar confianza. No
basta con tener estructura. Y en nuestro análisis podemos asegurar que hay un
garbanzo de a libra en Mocorito.
Hay que
construir una propuesta que conecte con una ciudadanía cada vez más crítica.Sin
embargo, sería un error minimizar el momento político que vive.
Hoy,
probablemente ningún otro perfil del Partido Verde en Mocorito reúne las
condiciones que ha logrado construir Óscar Camacho.
Tiene liderazgo,
tiene presencia territorial, tiene experiencia electoral y, sobre todo, posee
algo que los partidos valoran cada vez más: capacidad de generar su propia base
política.
Eso lo convierte
en una carta fuerte. Quizá la más fuerte. Y eso cambia la posición del Verde
dentro de cualquier negociación futura.
Tiempo al
tiempo.
DE FRENTE
La asamblea
encabezada por Imelda Castro en Mazatlán deja una lectura política que va más
allá del discurso sobre la defensa de la soberanía nacional. En realidad,
representa el inicio de una estrategia mediante la cual Morena busca llevar a
los municipios un mensaje construido desde la Presidencia de la República,
fortaleciendo al mismo tiempo su organización territorial.
No es casual que
la senadora con licencia anunciara que estos encuentros se realizarán en todo
Sinaloa. Más que un evento aislado, parece el comienzo de una ruta de
movilización política que mantiene activo al movimiento mientras se acerca,
poco a poco, el proceso electoral de 2027.
El tema de la
soberanía no es nuevo en la política mexicana. Forma parte de los principios
históricos de la política exterior del país y hoy cobra vigencia ante las
tensiones que se han generado con Estados Unidos. Sin embargo, Morena ha
encontrado en ese discurso un elemento capaz de unificar a su militancia y
respaldar el proyecto de la presidenta Claudia Sheinbaum.
La propia Imelda
Castro fue cuidadosa al reconocer que México y Estados Unidos seguirán
manteniendo una relación estrecha en materia comercial, migratoria y de
seguridad. Es decir, el mensaje no busca romper la relación bilateral, sino
dejar claro que ésta debe desarrollarse bajo el principio del respeto entre
ambas naciones.
Pero
políticamente el mensaje tiene otro destinatario.
Las asambleas
también sirven para mantener en movimiento la estructura del partido, medir
capacidad de convocatoria y fortalecer la presencia de sus liderazgos en los
municipios. Es una práctica común en los partidos con responsabilidades de
gobierno, donde mantener cohesionada la organización resulta tan importante
como ejercer el poder.
No es un acto de
campaña, pero tampoco puede desvincularse de la estrategia política de Morena.
Los procesos electorales comienzan mucho antes de las convocatorias oficiales,
y la mejor manera de llegar fortalecidos es mantener vigente el contacto con la
militancia y con quienes simpatizan con el movimiento.
DE GIRA
El mensaje
difundido por Graciela Domínguez Nava desde Choix confirma que las asambleas
impulsadas por Morena en defensa de la soberanía nacional tienen un alcance
mayor que un simple acto informativo.
La estrategia
busca llevar a cada municipio un discurso de unidad en torno a la presidenta
Claudia Sheinbaum, pero también mantener activo el trabajo territorial del
partido.
En su
publicación, la diputada federal pone énfasis en dos conceptos: información y
organización.
No es una
casualidad. Morena ha construido buena parte de su fortaleza política sobre la
cercanía con sus bases y el trabajo permanente en territorio, una fórmula que
hoy vuelve a cobrar relevancia aun cuando el proceso electoral de 2027 todavía
luce distante.
Otro elemento
que llama la atención es la referencia a Ariadna Montiel Reyes como una de las
lideresas del movimiento.
Más allá del
reconocimiento personal, refleja la cercanía política con uno de los grupos de
mayor influencia dentro de Morena a nivel nacional y deja ver cómo las
distintas expresiones del partido comienzan a alinearse alrededor del proyecto
de la presidenta.
No se trata de
actos de campaña ni de promoción personalizada. El mensaje mantiene un tono
institucional y se centra en la defensa de la soberanía nacional.
Sin embargo,
también fortalece la presencia de quienes encabezan estas jornadas en los
municipios, manteniendo vivo el contacto con la militancia y con la estructura
territorial del partido.
CAMBIO DE RIELES
La alcaldesa de
Mazatlán Estrella Palacios, desde el gobierno municipal está formando un
liderazgo propio que está llamando seriamente la atención por la forma en que
se está desarrollando.
En los últimos
meses la alcaldesa ha intensificado sus recorridos por colonias y comunidades,
ha fortalecido la agenda turística y mantiene presencia en temas como
seguridad, obra pública y atención ciudadana.
No parece una
estrategia improvisada. Más bien refleja la intención de consolidar un estilo
de gobierno basado en la cercanía con la población y una presencia constante en
la agenda pública.
Hasta ahora ha
privilegiado una narrativa institucional, alejada de la confrontación política
y enfocada en la gestión.
Esa decisión le
ha permitido mantener una imagen de estabilidad en un municipio que enfrenta
retos importantes en materia de servicios, movilidad y seguridad.
Sin embargo, el
tiempo político comienza a correr con mayor velocidad. Conforme avance este
segundo año, la ciudadanía empezará a exigir no sólo presencia, sino resultados
cada vez más visibles.
Y esto, por que
ya también la alcaldesa ha soltado algunos tirabuzones sobre su continuidad en
el gobierno, o bien en otro espacio de elección popular, todo depenerá de como
se acomoden las calabazas. Atentos con esto.
marcoantoniolizarraga@entreveredas.com.mx
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