Entre Veredas Marco Antonio Lizárraga “Vano quiere decir vacío; es tan ruin la vanidad que para afrentarla basta llamarla por su propi...
Entre Veredas
Marco Antonio
Lizárraga
“Vano quiere
decir vacío; es tan ruin la vanidad que para afrentarla basta llamarla por su
propio nombre”, Chamfort (1741-1794) Académico francés.
COMO FICHAS DE AJEDREZ
Todavía no
inicia formalmente el proceso electoral de 2027, pero en Morena la sucesión
municipal dejó de ser una conversación de café para convertirse en una realidad
política. El Congreso del Estado se ha transformado, quizá sin proponérselo, en
el primer campo de batalla donde varios diputados locales comienzan a construir
proyectos con la mira puesta en las presidencias municipales.
No todos lo
admiten públicamente. Algunos prefieren hablar de trabajo legislativo, de
cercanía con la ciudadanía o de gestión social. Sin embargo, los recorridos,
las reuniones y la presencia permanente en sus municipios revelan que la
carrera ya empezó.
Lo interesante
es que Morena enfrenta un escenario inédito: tiene más aspirantes que
candidaturas viables.
Mazatlán es el
mejor ejemplo.
En el puerto no
existe un solo perfil que aspire a la candidatura. Al contrario, la competencia
interna comienza a perfilarse como una de las más intensas del estado. Ahí
aparecen Carlos Escobar Sánchez, Karla Daniela Ulloa Rodríguez y Manuel de
Jesús Guerrero Verdugo, tres diputados con presencia política y distintas
fortalezas que, llegado el momento, podrían buscar la nominación.
Pero Mazatlán no
será el único frente.
En Ahome el
panorama luce igual de competido. Juana Minerva Vázquez González, César Ismael
Guerrero Alarcón y Hólincer Castro Marañón aparecen como perfiles con
posibilidades de disputar la candidatura. Tres nombres, un solo espacio y un
municipio considerado estratégico para Morena.
La situación
tampoco será sencilla en Culiacán.
Ahí la figura
con mayor peso político sigue siendo María Teresa Guerra Ochoa. Sin embargo,
antes de pensar en la alcaldía, todo indica que buscará competir por la
candidatura al Gobierno de Sinaloa, lo que podría modificar completamente el
tablero político de la capital. Si esa ruta se confirma, otros nombres cobrarán
fuerza, entre ellos Nancy Yadira Santiago Marcos, Erika Rubí Martínez
Rodríguez, Rodolfo Valenzuela Sánchez e incluso Serapio Vargas Ramírez, quienes
podrían entrar a la discusión por la candidatura municipal.
En el resto del
estado también comienzan a definirse rutas.
Ambrocio Chávez
Chávez perfila su proyecto hacia Salvador Alvarado; Eligio López Portillo
aparece en la carrera por Mocorito; Luz Verónica Avilés Rochín se posiciona en
Badiraguato; Guadalupe Santana Palma León apunta hacia Angostura; Rosario
Guadalupe Sarabia Soto se mueve en Rosario; Martha Yolanda Dagnino Camacho
podría ser una carta para Guasave, mientras que Sthefany Rea Reátiga comienza a
figurar en Navolato.
Visto municipio
por municipio pareciera un proceso natural.
Analizado en
conjunto, el escenario cambia.
Morena llega al
proceso de 2027 con una amplia cantera de cuadros propios surgidos del Congreso
local, pero también con el riesgo de que las definiciones generen
inconformidades. La competencia ya no será contra la oposición; primero será
entre los propios morenistas.
Y es ahí donde
aparece el verdadero reto.
Las candidaturas
no dependerán únicamente del trabajo legislativo ni de la cercanía con la
ciudadanía. También pesarán las encuestas, la competitividad electoral, la
paridad de género y, sobre todo, los acuerdos que construyan los grupos
políticos con mayor influencia dentro del partido.
Porque si algo
ha demostrado Morena en los últimos procesos es que no basta con querer una
candidatura; hay que llegar con respaldo político suficiente para sostenerla.
El Congreso del
Estado dejó de ser solamente un espacio para legislar.
Hoy también
funciona como una pista de despegue para quienes buscan gobernar sus
municipios.
La pregunta ya
no es quién levantará la mano.
La verdadera
incógnita será quién logrará mantenerla en alto cuando llegue el momento de las
definiciones.
Y esa batalla,
aunque todavía no aparezca en las boletas, ya comenzó.
Todavía no
inicia formalmente el proceso electoral de 2027, pero en Morena la sucesión
municipal dejó de ser una conversación de café para convertirse en una realidad
política. El Congreso del Estado se ha transformado, quizá sin proponérselo, en
el primer campo de batalla donde varios diputados locales comienzan a construir
proyectos con la mira puesta en las presidencias municipales.
No todos lo
admiten públicamente. Algunos prefieren hablar de trabajo legislativo, de
cercanía con la ciudadanía o de gestión social. Sin embargo, los recorridos,
las reuniones y la presencia permanente en sus municipios revelan que la
carrera ya empezó.
Lo interesante
es que Morena enfrenta un escenario inédito: tiene más aspirantes que
candidaturas viables.
Mazatlán es el
mejor ejemplo.
En el puerto no
existe un solo perfil que aspire a la candidatura. Al contrario, la competencia
interna comienza a perfilarse como una de las más intensas del estado. Ahí
aparecen Carlos Escobar Sánchez, Karla Daniela Ulloa Rodríguez y Manuel de
Jesús Guerrero Verdugo, tres diputados con presencia política y distintas
fortalezas que, llegado el momento, podrían buscar la nominación.
Pero Mazatlán no
será el único frente.
En Ahome el
panorama luce igual de competido. Juana Minerva Vázquez González, César Ismael
Guerrero Alarcón y Hólincer Castro Marañón aparecen como perfiles con
posibilidades de disputar la candidatura. Tres nombres, un solo espacio y un
municipio considerado estratégico para Morena.
La situación
tampoco será sencilla en Culiacán.
Ahí la figura
con mayor peso político sigue siendo María Teresa Guerra Ochoa. Sin embargo,
antes de pensar en la alcaldía, todo indica que buscará competir por la
candidatura al Gobierno de Sinaloa, lo que podría modificar completamente el
tablero político de la capital. Si esa ruta se confirma, otros nombres cobrarán
fuerza, entre ellos Nancy Yadira Santiago Marcos, Erika Rubí Martínez
Rodríguez, Rodolfo Valenzuela Sánchez e incluso Serapio Vargas Ramírez, quienes
podrían entrar a la discusión por la candidatura municipal.
En el resto del
estado también comienzan a definirse rutas.
Ambrocio Chávez
Chávez perfila su proyecto hacia Salvador Alvarado; Eligio López Portillo
aparece en la carrera por Mocorito; Luz Verónica Avilés Rochín se posiciona en
Badiraguato; Guadalupe Santana Palma León apunta hacia Angostura; Rosario
Guadalupe Sarabia Soto se mueve en Rosario; Martha Yolanda Dagnino Camacho
podría ser una carta para Guasave, mientras que Sthefany Rea Reátiga comienza a
figurar en Navolato.
Visto municipio
por municipio pareciera un proceso natural.
Analizado en
conjunto, el escenario cambia.
Morena llega al
proceso de 2027 con una amplia cantera de cuadros propios surgidos del Congreso
local, pero también con el riesgo de que las definiciones generen
inconformidades. La competencia ya no será contra la oposición; primero será
entre los propios morenistas.
Y es ahí donde
aparece el verdadero reto.
Las candidaturas
no dependerán únicamente del trabajo legislativo ni de la cercanía con la
ciudadanía. También pesarán las encuestas, la competitividad electoral, la
paridad de género y, sobre todo, los acuerdos que construyan los grupos
políticos con mayor influencia dentro del partido.
Porque si algo
ha demostrado Morena en los últimos procesos es que no basta con querer una
candidatura; hay que llegar con respaldo político suficiente para sostenerla.
El Congreso del
Estado dejó de ser solamente un espacio para legislar.
Hoy también
funciona como una pista de despegue para quienes buscan gobernar sus
municipios.
La pregunta ya
no es quién levantará la mano.
La verdadera
incógnita será quién logrará mantenerla en alto cuando llegue el momento de las
definiciones.
Y esa batalla,
aunque todavía no aparezca en las boletas, ya comenzó.
LICENCIA
La licencia
solicitada por Imelda Castro Castro no representa una simple separación del
cargo legislativo. Es, en los hechos, el banderazo de salida para la disputa
interna más importante que vivirá Morena en Sinaloa de cara al 2027.
Con este
movimiento, la senadora envía un mensaje de compromiso absoluto con la
competencia. Deja uno de los espacios políticos más relevantes del país para
concentrarse de tiempo completo en recorrer el estado y construir una
estructura que le permita disputar la Coordinación Estatal de la Defensa de la
Cuarta Transformación, figura que, en los hechos, se perfila como la antesala
de la candidatura al Gobierno de Sinaloa.
La decisión
también confirma que Morena privilegiará que sus aspirantes lleguen en igualdad
de condiciones, evitando el uso de cargos públicos como plataforma durante el
proceso interno. No es casualidad que antes también hayan solicitado licencia
Graciela Domínguez Nava y María Teresa Guerra Ochoa.
Sin embargo, la
competencia apenas comienza. Más allá de los perfiles, será determinante quién
logre construir mayor presencia territorial, sumar liderazgos municipales y
convencer a la dirigencia nacional de que es el perfil con mejores condiciones
para mantener a Morena en el gobierno estatal.
La licencia de
Imelda Castro no define la contienda, pero sí marca el inicio formal de una
carrera donde la operación política, el trabajo de base y la capacidad de
generar consensos pesarán mucho más que los cargos ocupados. En Morena, la
sucesión de 2027 ya dejó de ser una especulación para convertirse en una
competencia abierta.
DE FRENTE
El anuncio de
Ricardo Madrid Pérez confirma que el Partido Verde Ecologista de México no
quiere limitarse a ser un aliado electoral de Morena, sino convertirse en un
actor con peso propio dentro de la definición política de Sinaloa rumbo al
2027.
Su registro a la
encuesta representa una apuesta estratégica. Más allá de las posibilidades
reales de encabezar la candidatura de la coalición, el dirigente estatal del
PVEM busca posicionar al partido en la mesa donde se tomarán las decisiones más
importantes de la sucesión gubernamental. En política, quien no participa en la
negociación difícilmente influye en el resultado.
Ricardo Madrid
apuesta por un discurso de conciliación y unidad, alejándose de la
confrontación interna que suele acompañar estos procesos. Al destacar su
experiencia legislativa y administrativa, así como su conocimiento territorial,
intenta construir la imagen de un perfil con capacidad para tender puentes
entre los distintos grupos políticos y sociales.
La participación
de Ricardo Madrid también envía un mensaje claro: el Partido Verde quiere
incrementar su poder de negociación para 2027. Si logra obtener una buena
posición en la encuesta, fortalecerá su capacidad para influir no solo en la
definición de la candidatura al Gobierno del Estado, sino también en la
distribución de alcaldías, diputaciones y espacios estratégicos dentro de la
coalición.
En ese
escenario, más que competir contra Morena, el dirigente del PVEM parece jugar
una partida para que su partido deje de ser un simple aliado electoral y se
consolide como un socio indispensable en la construcción del proyecto político
de la Cuarta Transformación en Sinaloa.
ENTRE LINEAS
Las
declaraciones de Estrella Palacios reflejan una estrategia política de
prudencia. No confirma una aspiración, pero tampoco la descarta. En política,
mantener abiertas todas las opciones suele ser una forma de conservar margen de
maniobra mientras el escenario termina de definirse.
La alcaldesa
entiende que el proceso interno de Morena apenas comienza y que cualquier
pronunciamiento anticipado podría interpretarse como un desafío a los tiempos
del partido. Por ello, centra su discurso en la institucionalidad: esperar la
convocatoria, respetar las reglas y mantener como prioridad la administración
municipal.
Detrás de ese
mensaje también existe un cálculo político. Si su gestión logra mantener buenos
niveles de aceptación, la reelección aparece como una ruta natural. Pero si las
condiciones cambian o Morena requiere otro perfil para Mazatlán, Estrella
Palacios también podría convertirse en una pieza dentro de un reacomodo
estatal.
Por ahora, su
postura es clara: no entrar a la carrera antes del silbatazo inicial. Mientras
otros aceleran sus aspiraciones, la presidenta municipal apuesta por
administrar los tiempos, consciente de que en Morena las decisiones finales no
siempre dependen de quién levanta primero la mano, sino de quién llega mejor
posicionado al momento de las definiciones.
marcoantoniolizarraga@entreveredas.com.mx
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