En la raya José Luis López Duarte El pasado martes, el rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), Jesús Madueña, compareció ante el...
En la raya
José Luis López Duarte
El pasado martes, el rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), Jesús Madueña, compareció ante el Consejo Universitario, máximo organismo de esta venerable institución. Durante su exposición, resaltó las severas dificultades financieras que persisten en la universidad, a pesar de los avances significativos logrados gracias a la reingeniería integral que se ha implementado, la cual proyecta un ahorro de 800 millones de pesos para el año 2026, equivalente al 10% del presupuesto total de la UAS, que asciende a 8,020 millones de pesos.
Sin embargo, surge una interrogante crucial: ¿Por qué, si hay un ahorro presupuestal en la UAS, este no se traduce en una mejora significativa frente a la crisis financiera que enfrenta? La respuesta se encuentra en la reducción del 4% en el presupuesto destinado a la educación superior por parte del gobierno federal, una medida que reorienta recursos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) hacia programas específicos establecidos por la administración de la Cuarta Transformación (4T). Un claro ejemplo de esto es la construcción de sedes de la Universidad Rosario Castellanos en 20 estados del país, lo que, sin duda, limita la disponibilidad de recursos para instituciones ya consolidadas y con necesidades apremiantes como la UAS.
A esto se suma la reducción del presupuesto para universidades públicas nacionales y estatales, que se verán afectadas en un 4% y 7.5% respectivamente entre 2025 y 2026. Tal disminución nos deja en una posición crítica, ya que el déficit generado por la inflación anual y los incrementos salariales obligatorios para los trabajadores universitarios no se ve cubierto, lo que pone en riesgo la operatividad y viabilidad financiera de la UAS.
Es fundamental recordar que el gobierno actual se ha erigido como promotor de una transformación profunda del país; sin embargo, este proceso tiene un costo financiero elevado. Los dos presupuestos más recientes han mostrado déficits significativos, acumulando una deuda pública que pasó de 10.4 billones a 19.5 billones de pesos desde la llegada de la 4T. En la actualidad, un 30% del presupuesto nacional se destina a cubrir intereses de deuda y programas sociales, lo que restringe aún más la capacidad de inversión en sectores clave como la educación, la salud y la agricultura.
Este escenario plantea una pregunta inquietante: Si Claudia Sheinbaum, presidenta de la República, fracasa en su gestión, ¿estaremos condenados a otro sexenio perdido? Las posibilidades de que los problemas y dificultades se agudicen son alarmantes, y la viabilidad del país podría estar en peligro.
A pesar de este panorama complicado, la UAS está emprendiendo esfuerzos titánicos; su comunidad de docentes, trabajadores y estudiantes ha demostrado una admirable unidad y compromiso para mantener la viabilidad de la institución. La reingeniería integral implementada ha logrado, en tan solo mes y medio, un ahorro de 66 millones de pesos, con proyecciones de alcanzar los 800 millones antes de que finalice el año, lo que representa un hito histórico que necesita ser reconocido y valorado por el gobierno federal.
No obstante, la situación refleja una falta de atención y un tratamiento erróneo por parte del gobierno hacia la educación superior y, concretamente, hacia la UAS. Es esencial comprender que el sistema educativo nacional es un pilar fundamental para la estabilidad y desarrollo del país. Ignorar esto puede generar consecuencias devastadoras para el futuro inmediato de México.
En conclusión, la UAS sigue marcando la pauta en la educación superior del país a pesar de las adversidades. Sin embargo, es imperativo que el gobierno reconozca la importancia de invertir en educación, no solo como un acto de justicia social, sino como una estrategia a largo plazo para asegurar el desarrollo sostenible y equitativo de nuestra nación. La comunidad universitaria está lista para enfrentar los retos que vienen, pero necesita el respaldo adecuado para lograrlo. Solo así podremos aspirar a un futuro más prometedor.


